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Viernes
18 de junio de 2004
Creen
que sus democracias benefician sólo a unos pocos pero no
desean un retorno a las dictaduras
El
53% de los latinoamericanos apoya la democracia
Por
Daniel Zovatto*
Contradiciendo las muy divulgadas advertencias de que la región
corre el riesgo de un regreso a las dictaduras, más de la
mitad de los latinoamericanos apoya la democracia (53%), si bien
menos de un tercio está satisfecho con su funcionamiento
(29%). Esta es una de las principales conclusiones que arrojan los
datos del Latinobarómetro
2004
El apoyo a la democracia se ha venido fortaleciendo desde 2001,
único año en que cayó por debajo del 50%, si
bien presenta niveles inferiores a los registrados en 1996/97 cuando
alcanzó el 61-62%. Los países que experimentaron un
mayor aumento en el apoyo a la democracia durante 2004 son Venezuela,
Brasil, Chile, Colombia, El Salvador y Panamá. Pero este
año también se registraron caídas pronunciadas
en el Perú, Costa Rica, Honduras y Nicaragua.
Paraguay es el único país con una cultura política
proclive al autoritarismo, si bien éste también recibe
un apoyo relativamente alto en Ecuador y Perú. Coincidentemente,
estos tres países registran los niveles más bajos
de satisfacción con el desempeño de la democracia.
Por su parte Costa Rica, Uruguay y Venezuela (en este orden) son
los países con los niveles más altos de satisfacción
con la democracia.
El balance entre orden y libertad. Los datos muestran que muchos
latinoamericanos están dispuestos a sacrificar algunas libertades
a cambio de más orden y de prosperidad, así como a
tolerar un poco de mano dura de sus gobiernos. Cerca del 55% manifiesta
que no le importaría un gobierno no democrático si
le resuelve sus problemas económicos. Sin embargo, a la hora
de analizar estos datos hay que tener en cuenta que el rechazo a
un gobierno autoritario es claro: sólo un 15 % se inclina
por un gobierno de esta naturaleza; el 70% asegura que "nunca"
apoyaría a un gobierno militar; el 72% considera que la democracia
es la única vía hacia el desarrollo y un 71% opina
que, si bien la democracia tiene problemas, es el mejor sistema
de gobierno.
Confianza en las instituciones. Respecto del año anterior,
la confianza en las instituciones muestra un leve repunte en toda
la región, pero continúa por debajo de sus mejores
niveles del pasado, en tanto la confianza interpersonal sigue baja
(16%).
Para la confianza en las instituciones, el factor clave reside en
la igualdad de trato. Las razones principales para sentirse discriminado
no son la raza ni el sexo, sino la pobreza en primerísimo
lugar (39%), la falta de educación (15%) y la carencia de
conexiones (11%).
¿Y Argentina? Los datos del Latinobarómetro 2004 son
mixtos. Argentina ocupa el quinto lugar en apoyo a la democracia,
el cual se mantiene en niveles importantes (64%), si bien cayó
cuatro puntos respecto del año pasado. En satisfacción
con la democracia ocupa el octavo lugar con un 34% manteniendo el
mismo nivel de 2003. La situación económica se ve
con moderado optimismo. El 34% de los argentinos considera que el
país va por mal camino; un 70% tiene temor de quedar desempleado
en los próximos 12 meses y el 71% considera que el país
esta gobernado por unos cuantos intereses poderosos que actúan
en su propio beneficio.
La democracia y la economía de mercado son dos conceptos
bien enraizados en la opinión pública argentina respecto
de las cuales no se ven que existan alternativas y a ambas se las
consideran como la única vía para alcanzar el desarrollo
del país. El 79% tiene esta opinión de la democracia
y el 56% de la economía de mercado. Sin embargo existe un
alto nivel de insatisfacción con el funcionamiento de esta
última (el 73% esta insatisfecho y sólo el 16% está
satisfecho). Existe asimismo un porcentaje muy elevado (75%) que
está insatisfecho con la privatización de los servicios
públicos.
Según la opinión de los ciudadanos, Argentina es el
tercer país (después de México y Paraguay)
en que es más fácil corromper a un funcionario público
(57%) y a un policía (50%) y el cuarto país (después
de México, Paraguay y Ecuador) en el que resulta más
fácil corromper a un juez (46%). Solo el 14% de los argentinos
(el penúltimo lugar en el ámbito regional) considera
que se le está ganando la guerra al crimen.
Existe un fuerte y claro rechazo a los regímenes militares
y el 65% de la población considera que este tipo de gobierno
puede solucionar menos cosas que un gobierno democrático.
Sin embargo, vemos con preocupación la existencia de ciertas
opiniones, en especial las siguientes tres: a un 46% de los argentinos
no le importaría un gobierno no democrático si este
le puede resolver sus problemas económicos; un 50% prefiere
vivir en una sociedad ordenada aunque se limiten algunas libertades
y un 69% considera que un poco de mano dura del gobierno no viene
mal. Estos datos hay que balancearlos con el hecho positivo de que
para el 81% la democracia puede tener problemas pero es el mejor
sistema de gobierno que existe.
Conclusión. Los datos del Latinobarómetro 2004 muestran
que las opiniones y actitudes hacia la democracia en América
Latina son complejas y no exentas de contradicciones, lo cual aconseja
una lectura cuidadosa. Los latinoamericanos tienen altas expectativas
y seguirán siendo exigentes con sus élites políticas,
cuentan con bajos niveles de lealtad ideológica y están
dispuestos a sacrificar algunas libertades a cambio de más
orden y de prosperidad, así como a tolerar un poco de mano
dura de parte de sus gobiernos.
Por todo ello, en mi opinión, la situación política
de América Latina seguirá siendo compleja, con alta
volatilidad e inestabilidad en algunos países, pero sin que
ello implique un retorno a los gobiernos militares, ni que la región
esté dando un giro hacia el autoritarismo. Las poblaciones
rechazan mayoritariamente los gobiernos militares, apoyan la democracia
y la economía de mercado, pero demandan de éstas resultados
concretos: disminución de la pobreza y de la inequidad, inclusión
social, empleo, seguridad, acceso a la educación.
En suma, la región registra una gran demanda de igualdad,
de inclusión, de movilidad social. Si queremos consolidar
la democracia, el cambio más importante que debe darse es
lograr que los habitantes perciban que se gobierna para ellos, para
el bien de las mayorías y no para el beneficio de unos pocos.
Mientras esto no ocurra es muy probable que, pese a las reformas
económicas y políticas que puedan darse, sigamos en
esta situación de estancamiento o de equilibrio a bajo nivel,
donde no se retrocede pero tampoco se avanza.
*Miembro del Consejo Asesor de Latinobarómetro,
Director del Observatorio Electoral Latinoamericano y Senior Executive
de International IDEA - Artículo publicado en Nuevamayoria.com
el 20/08/04
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