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Viernes 20 de agosto de 2004
DESDE EL MALECON CON... Cuba: ¡"Solavaya", Charley! Por
Aurelio Pedroso
Si alguien en este hemisferio o en el otro no tiene muy claro qué es un huracán, aquí va gratuitamente una cortesía desde una ciudad donde ahora mismo el agua vale más que el oro. Enciérrese en su casa y haga desconectar los servicios de agua, electricidad y gas butano. Al mismo tiempo contrate a algunos vecinos para que, mandarria en mano, golpeen con fuerza brutal puertas y ventanas durante 24 horas y más. Todo esto acompañado de constantes lanzamientos de baldes de agua por cuanto resquicio tenga en casa, además de un viento destructor (180 o más kilómetros por hora) que, en el peor de los casos le haga flaquear e ir al suelo. Y así, intente resistir cuatro o cinco días sin salir a la calle y con la suegra refunfuñona refugiada en casa. Resistir es obra de titanes. Una medalla dorada que no se consigue en Atenas. Tres provincias cubanas (Ciudad de La Habana, La Habana y Pinar del Río) aún no se han repuesto del segundo huracán más destructivo que este corresponsal recuerde en casi medio siglo. Ya hubo uno, el Flora (1963) que segó la vida a más de 1.500 personas en el oriente de la isla y que ocupa el primer lugar en el recuerdo. Charley entró el viernes 13 de agosto, justo cuando el presidente Fidel Castro cumplía 78 años de vida y 43 al frente del país. Una semana después, y con buena suerte, se prevé que Pinar del Río tendrá electricidad este domingo 22. Una cosa no entiende mucha gente: no sólo es soportar el paso del meteoro, sino apretarse la faja a la cintura y enfrentar lo que nos deja detrás. Por ejemplo, la agricultura de provincia Habana es la que alimenta a la capital con sus 2,5 millones de habitantes. Pues resulta que las autoridades correspondientes han dicho que en los próximos meses sólo tendremos boniato, un tubérculo dulzón similar a la patata, que en otros tiempos sólo comían los 'requetepobres' y los cerdos. Diez municipios capitalinos carecen de electricidad. Si antes de la llegada del Charley unas 100.000 personas recibían agua mediante carros cisterna, ahora la cifra se puede multiplicar por dos o más. Por primera vez en mi vida he visto a muchos ir a comprar en dólares agua embotellada. Y no todos en Cuba disponen de esa moneda. En las provincias habaneras, 753 escuelas han quedado para reparación total o parcial más unas 10.000 viviendas dañadas y otras 385 derrumbadas. Si esto es un castigo de la madre naturaleza habrá que preguntarse por qué razón. Un huracán en agosto. El último que azotó la isla en ese mes fue en 1915. A ver qué pasará en octubre, mes en el que más del 60% de estos fenómenos se le ocurre visitar Cuba. Al escribir estas líneas, las autoridades exigen mayor rapidez en las tareas de recuperación. De otra forma no puede ser. La falta de agua y luz hace perder cabezas. Carlos Marx, un hombre que no conoció ni vivió huracanes, no advirtió por gusto que el hombre piensa y actúa según vive. Y ahora mismo se viven tiempos muy difíciles. CBB
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