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Viernes
3 de septiembre de 2004
Panamá:
Un borrón en el camino pero la cuenta sigue intacta
¿Terroristas
o anticastristas?
Por
Aurelio Pedroso
El
indulto concedido por la ya ex presidenta panameña Mireya Moscoso
a cuatro cubanos acusados de atentar contra la vida del presidente
de Cuba, Fidel Castro, y otros delitos, aún continúa ganando admiradores
y detractores.
Admiradores
principalmente cobijados bajo el paraguas del ala más ultraderechista
de los cubanos residentes en Miami, y en algunos otros sitios (abanderados
contra el terrorismo o víctimas de tan cruel proceder) que han preferido
celebrar en silencio la decisión presidencial, parecen avalar que
por “humanidad” debe ponerse en la calle a un probado ejecutor de
la voladura de un avión civil en pleno vuelo de la aerolínea estatal
Cubana de Aviación en 1976.
Es
el caso de Luis Posada Carrilles, de 76 años de edad, quien a estas
alturas, una vez embarcado en vuelo privado desde el aeropuerto
de Tocumen, en Panamá, nadie sabe a ciencia cierta dónde se encuentra,
aunque algunos suponen que se oculta en Honduras.
Algo
sólo de sexo faltaría a esta historia para convertirla en un filme
taquillero y cuyo comienzo bien pudiera partir de las denuncias
de Castro con ocasión de una Cumbre Iberoamericana a celebrarse
en el istmo donde él y los cuatro terroristas se dieron cita en
el 2000 con motivos muy diferentes.
Ellos
son el mencionado Posada Carriles, Gaspar Jiménez Escobedo, Pedro
Remón y Guillermo Novo Samper. Cada uno, según las autoridades cubanas,
con un amplio currículo terrorista en la isla. Los cuatro indultados
estaban preparados en la Cumbre Iberoamericana de Panamá para volar
a Castro en pedazos con explosivos de alta potencia junto a civiles
de esa nación durante un acto en la Universidad. El comandante,
por su parte, para denunciar y motivar su apresamiento gracias,
una vez más a informaciones proporcionadas por los servicios secretos
cubanos o esas “manos amigas” a las que suelen recurrir en ocasiones
las informaciones o declaraciones oficiales cubanas.
Hay
por doquier detractores de tal proceder de la Moscoso, quien en
algún momento del filme habrá que apuntarle una fortuna calculada
en unos 400 millones de dólares (329 millones de euros), además
del “parte”
telefónico rendido al embajador gringo de que, en efecto, tres
de sus amnistiados ya volaban por los aires en ruta hacia Miami,
y otro con destino desconocido.
Castro
había advertido con suficiente antelación que la presidenta planeaba
el indulto. Otro punto para los servicios secretos. Y la vida, o
los pocos días, le dieron la razón. Una amnistía “humanitaria” en
medio de un proceso judicial inconcluso y la inmediata ruptura de
relaciones diplomáticas.
Rompimiento
transitorio, sin afectaciones para las importantes relaciones comerciales
de la isla con la zona franca panameña de Colón y con empresarios
panameños que, dicho sea de paso, algunos estiman que Cuba les
adeuda en alrededor de 200 millones de dólares (164,4 millones
de euros).
Pese
a lo dicho por el presidente hondureño y otros de la región en el
sentido de capturar a Posada Carriles y procesarlo por tal o cual
delito, la bochornosa historia se está cerrando. Los tres de Miami
gozan de total inmunidad y Posada Carriles está en “veremos”. Episodio
muy triste para la reputación de la Moscoso, quien ha cargado además,
con el título de peor
gobernante en los últimos 15 años según encuesta de la firma
Dichter And Neira.
El
actual presidente, Martín Torrijos, al que nadie olvida colocarle
el cartel de hijo de su padre, ha declarado como “lamentable” lo
acontecido. En idénticos términos –tal parece que ha sido acuñado
oficialmente- lo ha dicho el vicepresidente primero de la República
y canciller, Samuel Lewis Navarro.
De
modo y manera que muy prontamente las relaciones podrían restablecerse.
Regresarán los respectivos embajadores, y no de igual modo volverán
ante la justicia aquellos que mediante el terror están empeñados
en acabar con la vida del presidente Fidel Castro y su proyecto
político.
De
cualquier forma, si esto fuese llevado finalmente al cine, un buen
y atinado director lo dejaría todo al final en “suspense”, con un
resquicio de que el crimen no paga.
PNM CBB PLT
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