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Viernes
10 de septiembre de 2004
Grupos
financieros británicos presionan contra el acuerdo
Iberia
y British Airways, más cerca de la fusión
Por
Equipo Americaeconomica.com
Finalmente
se cumplió lo esperado. El consejero delegado de British
Airways, Rod Eddington, anunciaba esta semana que la aerolínea
británica ha emitido un mandato al Citigroup para que ponga
a la venta el 18,25% que posee en la compañía australiana
Qantas con la intención de obtener unos 650 millones de euros.
Quizá la unión con Iberia está más próxima.
La
decisión pone fin a un largo periodo de especulaciones y
presiones en el mundo financiero británico donde algunos
lobbies parecían empeñados en que la principal
empresa aérea de su país mantuviera o ampliara su
participación en la aerolínea australiana consolidando
una relación que duraba casi dos décadas.
La
necesidad de British Airways de vender activos para reducir su abultadísima
deuda, unos 3.800 millones de libras, había puesto en peligro
desde principios de año la participación accionarial
que la compañía poseían en Qantas.
Pero
en los ambientes financieros británicos parecía preferirse
otra venta, probablemente más rentable: la del 9,32% que
British Airways tiene en Iberia.
El
ambiente empezó a calentarse en diciembre del pasado año.
Fue entonces cuando Bruselas dio vía libre al proyecto de
alianza entre la empresa británica y la española que
cristalizará este invierno con la explotación conjunta
de las rutas que ambas firmas poseen entre España y Reino
Unido. El hecho de que esta joint venture fuera el primer
paso para una fusión rescató los rumores que desde
hace dos años circulaban en este sentido y puso nerviosos
a algunos importantes financieros de la City londinense.
De
hecho, ni Rod Eddington ni Fernando Conte, presidente de Iberia,
han negado en ningún momento que el futuro de ambas sociedades
puede pasar por un proyecto común. Incluso, en algunas declaraciones
públicas han dejado caer que el sistema de holding adoptado
por Air France y KLM para su acción conjunta podría
ser un modelo a seguir.
Un
obstáculo para la fusión. Aunque hay un obstáculo
que ahora impediría la realización de la fusión:
la necesidad de que antes de que se materialice el pacto entre ambas
aerolíneas, se firme el acuerdo de cielos abiertos entre
la Unión Europea (UE) y EEUU. Un trato que, para todos los
analistas, se va a convertir en el punto de inflexión de
la consolidación que resulta urgente en el sector en el Viejo
Continente.
Los
esfuerzos del grupo de financieros británicos desfavorable
a Iberia se fueron acelerando a lo largo del mes de agosto, según
parecía confirmarse la salida de British Airways del capital
de Qantas.
Sus
tesis contaron con un gran apoyo mediático en el Reino Unido.
Primero en distintas agencias se destacaron los problemas de seguridad
de las aerolíneas españolas. Hubo suerte. En la última
semana de agosto coincidieron algunas noticias que parecían
confirmar esta idea. Dos de ellas afectaban directamente a Iberia.
Por problemas en los controles de seguridad, 400 pasajeros quedaron
retenidos en La Habana durante 48 horas y prácticamente al
mismo tiempo, otros 100 viajeros, que había optado por la
empresa española, habían quedado retenidos por la
misma causa en el aeropuerto de Río de Janeiro.
Pero
el ataque final quedó reservado para el Financial Times.
En su portada del jueves 2 de septiembre, el prestigioso diario
se hacía eco de una información descubierta por su
asociado español Expansión.
Tanto
en Inglaterra como en España, la noticia llevaba la firma
del analista español especializado en temas cubanos, Iñigo
Moré. El titular decía "Washington sanciona a
Iberia por incumplir el embargo a Cuba". En el artículo
se iban revelando poco a poco todas las supuestas deficiencias que
Iberia podría tener para convertirse en el socio de British
Airways.
Después
de dar cuenta de la imposición de la sanción impuesta
a la compañía española por el Departamento
de Estado, se recordaba que el Estado español todavía
posee el 5,35% de la aerolínea. Y se citaban las dificultades
por las que atraviesan las relaciones entre Washington y Madrid
tras la decisión del presidente del Gobierno, José
Luis Rodríguez Zapatero, de retirar las tropas de Irak.
También
se daba cuenta del hecho de que España es el país
del mundo que cuenta con más empresas mixtas con el Gobierno
cubano y el segundo mayor inversor internacional en la Isla después
de Canadá.
Con
respecto a la multa impuesta por Washington a Iberia, el artículo
de Financial Times relataba que la sanción proviene
del transporte de productos cubanos a través del aeropuerto
de Miami, sin hablar de qué productos se trataba ni comentar
la cuantía de la sanción de la que sólo se
decía que asciende a unos cuantos miles de dólares,
y asegurar que los portavoces de Iberia no pudieron decir si realmente
esos aviones transportaban productos fabricados en la Isla.
Con
sutileza se vinculaba después la decisión de la compañía
española de abandonar el centro de vuelo que tenía
en Miami por estas dificultades. El hecho de que la infracción
se cometiese cuatro años antes de que la multa fuera impuesta
vuelve a relacionarse con la tensión entre Zapatero y Bush.
Tampoco
acaba de quedar claro si la operativa de triangulación en
el aeropuerto de Miami para distribuir en los mercados internacionales
productos cubanos es algo habitual para Iberia o sólo se
ha producido en el caso concreto que motiva la sanción. El
artículo termina con el recuerdo de la participación
que British Airways tiene en la aerolínea española.
Más
sanciones a empresas europeas. Al día siguiente, en un
lugar menos destacado, el Financial Times continúa
con otro artículo de Iñigo Moré, en este caso
apoyado por Antonio León desde Bruselas, que habla de que
ha habido más multas de EEUU a otras empresas europeas por
asuntos relacionados con Cuba. En sus primeras líneas, por
cierto, se aprovecha para hablar de Alitalia, otra empresa en la
que British Airways se habría mostrado interesada alguna
vez.
Pero
ya el pasado viernes, el asunto estaba completamente desmontado
en cierto sentido cuando la prensa española publicó
los auténticos detalles del presunto lío judicial
de Iberia con el Departamento de Tesoro norteamericano.
La
historia real detrás de esta noticia es algo diferente. La
aerolínea española ha llegado a un acuerdo extrajudicial
con el Departamento del Tesoro que no supone reconocimiento de culpa,
en absoluto. De hecho, la disposición del Tesoro de EEUU
a pactar proviene de la imposibilidad de sus funcionarios para probar
las acusaciones efectuadas, lo que les ha llevado también
a aceptar un pago de sólo 8.200 dólares (6.833 euros),
en lugar de los 55.000 dólares (45.454 euros) que reclamaban
al principio del proceso.
La
aerolínea española pues, ha utilizado una práctica
muy habitual en EEUU, para zanjar un asunto menor a un coste mínimo,
con cuatro años de antigüedad y que se encontraba casi
en vía muerta.
El
comienzo de la supuesta sanción, que no fue tal, se encuentra
en una actuación llevada a cabo hace cuatro años por
la aduana de Florida. Los aduaneros encontraron en un avión
de Iberia 480 kilogramos de cigarrillos, pertenecientes a la compañía
tabaquera canaria CITA (en la que Altadis participa con un 50%).
El
supuesto origen cubano de la mercancía surgió de la
interpretación de los funcionarios estadounidenses que dedujeron
esta procedencia del hecho de que los cigarrillos eran de la marca
Cohíba, de la que la compañía canaria posee
una licencia de uso para algunas labores.
Además,
Iberia ha abandonado su centro de Florida por el incremento de costes
que ha supuesto para la compañía cumplir las nuevas
medidas se seguridad impuestas por EEUU en los aeropuerto tras los
atentados del 11-S.
Una
historia que, como se ve, da poco pie a pensar que los 480 kilos
de cigarrillos puedan convertirse en el motivo de un enfrentamiento
comercial de altos vuelos entre EEUU y la UE.
Desde
Miami se asegura que precisamente estas medidas de seguridad, incrementadas
ahora por el propio celo de los funcionarios ante cualquier compañía
considerada como "cubana", son en realidad la base de
los réditos electorales que esperan sacar los republicanos
en el estado de Florida demostrando dureza con La Habana. No habría
pretensión alguna de penalizar a las compañías
europeas y entablar una guerra comercial Washington-Bruselas por
este asunto.
Tal
es así que para desempolvar la ley Helms-Burton se ha elegido
a Superclubs, un pequeño turoperador de Jamaica. Además,
las pequeñas cantidades con las que han sido multadas algunas
compañías europeas (Alitalia pagó 500 dólares
de sanción), también demuestran que EEUU no quiere
líos con Europa. Sí hay intención por el momento,
de dificultar las prácticas habituales de triangulación
utilizadas para sacar o introducir mercancías de Cuba hacia
terceros países. En esta línea ha habido varias sanciones
recientes, como la recibida por el biólogo de Nevada, Graham
Simpson, que debe pagar 70.000 dólares de multa por haber
comprado en Santo Domingo una pareja de delfines cubanos.
Pero se asegura también en Miami que después de las
elecciones presidenciales de noviembre en EEUU el ambiente irá
volviendo a la normalidad.
Comentarios
de los brokers. Todas estas evidencias dan igual. Lo que si
consiguió Financial Times en la mañana del
viernes 3 de septiembre es que varios brokers internacionales, con
una presencia destacada de Merrill Lynch publicaran informes sobre
Iberia para sus clientes en los que, aunque se minimizaba el posible
impacto del lío de los cigarrillos Cohiba sobre la cotización
de la aerolínea española, sí se hablaba de
él.
El
pasado jueves, el diario británico, en sus páginas
de Internet ha optado por no sumarse a la tendencia general de titular
que British Airways está ahora más cerca de Iberia.
Ellos creen que la aerolínea española es sólo
una opción más y señalan unas cuantas alternativas
que hasta podrían ser más ventajosas para la empresa
británica: la escandinava SAS o, muy especialmente, la irlandesa
Aer Lingus o la inglesa BMI, afiliada de Lufthansa. Estas dos últimas
tendrían la ventaja de tener muchísimos slots en el
aeropuerto de Heathrow, algo que, según Financial Times,
necesita urgentemente British Airways.
De
todas maneras las emociones van a seguir. Hoy también se
han deslizado cintas sutiles en la prensa británica de un
informe de JP Morgan que evalúan en 1.700 millones de libras
los problemas que British Airways tendría con su fondo de
pensiones. ¿Cederá finalmente Rod Eddington y abandonará
finalmente su proyecto de fusión con Iberia?
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