Viernes 10 de septiembre de 2004

 

DESDE EL MALECON CON...

El “taliván” amenaza a Cuba

Por Aurelio Pedroso
(La Habana)

 

La carta de presentación vino desde la isla de Barbados: el huracán Iván le puso a volar el techo a la casa del primer ministro. Y un hombre investido de tal cargo se supone que reside en un buen inmueble. De modo y manera que hasta a la Virgen de la Caridad del Cobre llegaron en su día (8 de septiembre) los ruegos y plegarias para que el meteoro ni se acercara a Cuba, que ya con lo de Charley hay más que suficiente.

A poco menos de un mes del azote del ya citado huracán, y cuando aún hay pequeñas zonas sin el servicio eléctrico restablecido, Iván amenaza muy seriamente con visitarnos de nuevo por la región occidental máxime cuando hay plena coincidencia La Habana-Miami en cuanto a sus respectivos centros meteorológicos.

Catalogado por los especialistas como de “extremadamente peligroso”, la supertormenta ha comenzado a crispar nervios en la capital cubana por la que debería pasar muy cerca este fin de semana según el itinerario trazado. Esto se debe a una razón muy sencilla y que en modo alguno obedece al miedo, sino que aún la gente no ha acabado de reponerse económica y socialmente de los efectos de Charley.

Muchos esta vez no podrán ir a los establecimientos de venta en divisas porque “quemaron las naves” con Charley.  Tendrán que adaptarse con lo poco que tengan de vituallas para emergencias y ahorrar todavía más las pocas velas en el uso diario en consecuencia de los constantes apagones que sufre la isla.

Otros tantos no dejan de pensar que de lo poco que dejó Charley,  ahora Iván se encargará de rematarlo, al tiempo que les asalta la preocupación de qué podría quedar de La Habana si el huracán decide visitarnos y encontrarse con el triste panorama de que con los dedos de una mano pueden contarse las viviendas capaces de hacerle frente con dignidad.

La “comidilla” por el nuevo huracán va cobrando cada más  fuerza a partir de esos mapas del satélite que van acercando lentamente el peligro a nuestras costas. En situación tan delicada como la que vive ahora la economía cubana, una segunda arremetida de un fenómeno de esta naturaleza implicaría abordar reservas de guerra, por muy intocables que pudieran resultar.

La solidaridad internacional brilló por su ausencia ante los desmanes de Charley. Sólo EEUU, el eterno enemigo, ofreció la insignificante cifra de 50.000 dólares que fue rechazada al instante. Con Ivan, veremos.

El país, las gentes bien pudieran estar a las puertas de un juego del  todo por el todo si este señor huracán optase por llegar y ninguna fuerza superior de la naturaleza lo obligara a desviar el siniestro recorrido que le han supuesto. El sentido del humor que siempre acompaña al cubano hasta la mismísima tumba ha denominado al meteoro como el “Taliván” por un chiste que corrió en épocas de talibanes, en el que un presidente latinoamericano, seguidor de la cruzada convocada por George W. Bus,  le comunicaba telefónicamente al presidente de EEUU que  tenía capturado a un “tal Ivan”.

Otro angustioso fin de semana nos espera. ¿Escuchaste, Virgen de la Caridad?

CBB

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