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Viernes
10 de septiembre de 2004
Incertidumbre
por las partidas de gastos
Bush
y Kerry, sin planes para rebajar el déficit presupuestario
Por
Raúl Pozo
La
inquietud de la Reserva Federal (FED) por el elevado déficit
presupuestario de EEUU no tiene respuesta en los programas electorales
de George Bush y John Kerry. Ambos prometen reducirlo pero no aportan
medidas concretas para llevar a cabo el recorte.
Esta
semana, Alan Greenspan, presidente de la FED, mostró en su
comparecencia ante el Congreso su preocupación por el incremento
del déficit presupuestario de EEUU e instó a la Administración
a que lleve a cabo reformas fiscales para intentar que la situación
no se tornara problemática.
Sin
embargo, en las propuestas económicas de ambos candidatos
figuran recortes de impuestos e incrementos de gastos, es decir,
recetas que no contribuyen a la reducción del déficit
presupuestario, el cual se prevé que alcance el 4,2% en términos
de PIB a finales del presente año.
De
acuerdo con un informe de la gestora Schroders, cualquiera de los
candidatos a ocupar la Casa Blanca podría reducir el déficit
presupuestario a la mitad, como han prometido, simplemente manteniendo
el gasto bajo control y beneficiándose de la recaudación
fiscal.
Sin embargo, esta cuestión genera multitud de dudas entre
los economistas e inversores.
Según
este informe, la partida de gastos incluida en el programa de Kerry
supone un coste mucho mayor del previsto en el programa de Bush,
con una diferencia entre ambos que ronda los 300.000 millones de
dólares, lo que hace que los expertos sean escépticos
a la hora de pensar que el candidato demócrata logrará
recortar el déficit.
Mientras,
los planes de Bush también originan incertidumbre entre los
expertos, ya que resulta difícil de calcular el coste del
recorte fiscal y la financiación de la Sanidad que propone.
Kerry
desentierra el plan de Bush padre.
Paradójicamente, el programa económico del candidato
demócrata, John Kerry, prevé el restablecimiento del
sistema conocido como Paygo, introducido por George
H. Bush, el padre del actual presidente, cuando llegó a la
Casa Blanca en 1988. Esta propuesta prevé que cada medida
que suponga un incremento del gasto o un recorte de impuestos vaya
acompañada de una contramedida que la compense.
Aunque
el sistema del Paygo está abierto a la interpretación
de los diferentes Gobiernos, lo cierto es representó un papel
importante en su momento para mantener el gasto público bajo
control.
Sin
embargo, el sistema debe someterse a la votación del Congreso
para ser renovado y en 2002, bajo el mandato de Bill Clinton, la
Cámara baja rechazó su prolongación, con el
visto bueno de la Casa Blanca. Kerry parece hacer más incidencia
en el mercado laboral. No en vano, Bush es el presidente que más
empleo ha destruido en EEUU desde la época de Herbert Hoover
(1929-1933).
Otro
de los aspectos que está incidiendo en la campaña
electoral es la polémica en relación con el precio
de la sanidad privada. El coste de los planes empresariales de salud
en EEUU sigue en aumento.
En
lo que va de año, los precios han subido un 11,2%, muy cerca
del 13,9% de aumento que cosecharon a lo largo de todo 2003, y permitiendo
que la suma acumulada de los incrementos desde 2000 alcance ya el
59%.
Estos
son los impresionantes datos que ofrece el último informe
al respecto elaborado por la Kaiser Family Foundation en el que
se registra también que el coste medio por empleado supera,
en este momento, los 9.950 dólares al año. Todo un
acicate para que las empresas de EEUU sean cada vez más reacias
a proporcionar este tipo de cobertura a los empleados, incluso aunque
la ley obligue a los trabajadores a pagar la cuarta parte de la
suma total.
Un
problema que preocupa cada vez más en EEUU y que puede convertirse
en un tema clave en las presidenciales. Kerry ya ha abierto el debate.
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