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Viernes
10 de septiembre de 2004
Las
empresas privadas critican la 'intromisión' estatal en el
sector
Los
Gobiernos mantienen el poder en la telefonía europea
Por
Ryan O'Connelly
Cuando se va
a cumplir el séptimo aniversario de la desregulación
del sector de las telecomunicaciones en Europa, la mayor parte de
operadores dominantes sigue estando bajo control público.
Los estados,
controlados por los gobiernos de turno, continúan siendo
sus principales accionistas. Suecia, Francia, Suiza, Alemania, Holanda...
la lista es inacabable.
Sólo
en unos pocos países como Italia, España, Reino Unido,
o Irlanda, los viejos monopolios han pasado a manos privadas y sus
directivos son elegidos por las juntas de accionistas y no por los
consejos de ministros.
En este escenario
parece quedar claro que los gobiernos siguen siendo competidores
de las empresas privadas en negocios como la telefonía fija,
los móviles o Internet. Una situación que sigue recibiendo
muchas críticas por parte de directivos de compañías
que insisten en que los gobiernos siempre acaban defendiendo sus
propios intereses y condicionan al sector con la presión
fiscal o con sus políticas presupuestarias.
Sin ir más
lejos, por ejemplo, el Estado francés salvó
a France Telecom el pasado año al aportar 8.000 millones
de euros en la 'macroampliación' de capital aprobada por
la dirección de la empresa, a su vez nombrada por el propio
Gobierno.
A su vez, los
directivos del sector acusan a los Gobiernos de defender a sus
operadoras. ¿Qué sucedería si cualquier
estado continuase compitiendo con Renault o Ford en el sector de
los coches?, plantean con sarcasmo.
Las críticas
también se centran en el papel que muchos gobiernos europeos
tienen como juez y parte al convertirse al mismo tiempo
en accionistas y en decisivos protagonistas a la hora de establecer
el marco tarifario, que es una referencia, por un lado, para los
consumidores y por otro, para los nuevos operadores que dependen
de las tarifas de interconexión con la empresa dominante.
Además,
los estados se han convertido en el alma del proceso transnacional
de fusiones en el sector. En algunos casos, las operaciones se han
convertido en una forma de fortalecer la presencia pública.
El ejemplo más claro es el protagonizado por Telia y Sonera,
que tras su fusión han convertido a los estados sueco y finlandés
en los principales accionistas de la nueva sociedad.
El proceso de
adquisiciones también ha convertido a empresas como France
Telecom o Deutsche Telekom en las compañías dominantes
en los nuevos países de la Unión Europea. Así,
TPSA de Polonia, gestionada por France Telecom, Slovak Telecom y
la húngara Matav, ambas bajo control de Deutsche Telekom,
han pasado a ser controladas indirectamente por los gobiernos de
Francia y Alemania.
Y los Estados
parecen no querer irse. France Telecom recompró las acciones
de Wanadoo y Deutsche Telekom va a hacer lo propio con T-Online,
que en España opera bajo la marca Ya.com. Es decir, Telefónica
compite, por ejemplo, en el ADSL con los gobiernos francés
y alemán.
Las críticas
no son nuevas. Cuando comenzó la desregulación en
el año 1998, los gobiernos se comprometieron a aprobar un
calendario de privatización en el sector. No se ha cumplido
ninguno y, lo que es peor, sigue sin haber un compromiso de calendario.
Privatizaciones
televisivas. Donde puede estar a punto de empezar una oleada
de privatizaciones es en las televisiones públicas europeas.
Y la italiana RAI y la británica BBC pueden ser las primeras.
De esta manera,
el Gobierno de Silvio Berlusconi anunció la pasada semana
una reestructuración societaria en la RAI como paso previo
para el comienzo de su venta en los mercados financieros.
El ministro
de Comunicaciones italiano, Maurizio Gasparri, confirmó que
la RAI se privatizará en varios tramos tal y como se ha hecho
con la petrolera ENI y la eléctrica Enel. En principio, las
intenciones del Gabinete pasan por colocar en bolsa entre un 5%
y un 10%, aunque en Italia algunos expertos no descartan que el
tramo se amplíe hasta el 25%.
También
en el Reino Unido hay cambios. La BBC ha puesto a la venta BBC Worldwide,
su división de ventas comerciales y editoriales. Una filial
que podría alcanzar un valor cercano a los 3.500 millones
de dólares.
De momento,
los directivos del grupo han invitado a los interesados
a que presenten sus ofertas. Walt Disney, Time Warner y Bertelsmann,
cuyos directivos han reiterado que seguirán con el proceso
de expansión, figuran entre los principales candidatos.
La venta de
BBC Worldwide viene en un momento de amplio debate en el Reino Unido
sobre la financiación de la televisión pública.
De hecho, algunas voces prevén que el Gobierno reducirá
las partidas que actualmente concede a la BBC.
Italia y Reino
Unido parecen dispuestos a privatizar sus televisiones públicas.
Una opción que también gana fuerza en España
con RTVE. De todas maneras, la guerra público-privado va
a continuar.
TTC
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