Viernes 10 de septiembre de 2004

 

Las petroleras instaladas en Bolivia reaccionan contra el nuevo Proyecto de Ley del Ejecutivo

Mesa cambia las reglas

Por Vanesa Camargo

"Un giro ideológico del Estado y el uso de las reservas de gas bolivianas como recurso estratégico". De esta forma definió el presidente de Bolivia, Carlos Mesa, su reforma petrolera, cuyas reglas han cambiado esta semana. En la noche del lunes 6 de septiembre, el Ejecutivo envió al Congreso un nuevo Proyecto de Ley de Hidrocarburos modificado. Y las petroleras han visto peligrar sus intereses, lo que a la sociedad boliviana le parecía impensable.

Han sido casi dos meses de intenso debate y constantes interpretaciones de los resultados del Referéndum del Gas, celebrado el pasado 18 de julio. Casi a diario la prensa local anunciaba Proyectos de Ley de Hidrocarburos las distintas bancadas políticas y por los sectores sociales de Bolivia.

La sorpresa llegó el lunes, cuando Mesa rectificó su política energética y quiso redactar una nueva propuesta en la que quedaran plasmadas tres ideas fundamentales: el incremento de los impuestos a las petroleras que operan en Bolivia (hasta un 50%), la recuperación para el Estado de los derechos de comercialización de los hidrocarburos y la creación de una nueva empresa estatal: Petrobolivia, encargada de fiscalizar los recursos. Pero si con esto se calmaban las voces del pueblo que acusaban a Mesa de favoritismo para con las petroleras, a las transnacionales les ha dado un vuelco el corazón. No se puede tener contento a todo el mundo.

Parece que la oposición al Gobierno se ha calmado relativamente y ha dado el visto bueno a una propuesta del presidente. Incluso el dirigente del Movimiento al Socialismo (MAS), Evo Morales, calificaba la iniciativa del mandatario boliviano como "un triunfo del pueblo", si se confirma que de verdad los recursos energéticos del país serán recuperados por el Estado y se anularán los contratos establecidos con las petroleras multinacionales.

Sin duda para algunos, y con muchos peros para otros, el nuevo Proyecto del Ejecutivo está más cerca de la voluntad del pueblo boliviano expresada en el Referéndum. Sin embargo, siempre se ha acusado al Gobierno de Bolivia de favorecer a las grandes empresas, de hecho, las preguntas que se hicieron en el Referéndum fueron capaces de movilizar en su contra a todo el sector obrero boliviano, que amenazaba con quemar urnas y paralizar el país.

Lo que al principio parecía un triunfo de las petroleras, ahora se les ha vuelto en contra: más impuestos, cancelación de contratos... y por si fuera poco, el presidente se empeña en dar la espalda a Chile y exportar el gas boliviano, la segunda mayor reserva del mundo, por Perú, aunque sea una alternativa mucho más cara y arriesgada.

Mesa ha conseguido en pocos meses poner en su contra a los polos opuestos de la sociedad boliviana: obreros y empresarios.

El sector campesino sigue reacio a confiar en el presidente, por miedo a que el cambio tan inesperado pueda resultar un engaño. Además, los líderes de la Central Obrera Boliviana (COB) y otros movimientos sindicales han comenzado a atacar a Carlos Mesa por otro lado: su vinculación en los crímenes del pasado mes de octubre, durante la llamada "Guerra del Gas" que terminó con la destitución del anterior presidente de Bolivia, Gonzalo Sánchez de Lozada. El secretario general de la COB, Jaime Solares, señala que Mesa era entonces vicepresidente del Gobierno y por tanto, tenía conocimiento de todas las decisiones de Sánchez de Lozada.

En la otra parte, los empresarios no tardaron en reaccionar ante la noticia del cambio de idea de Mesa. Así, la Cámara Boliviana de Hidrocarburos (CBH), que representa a las compañías petroleras instaladas en Bolivia: la española Repsol YPF, las británicas British Petroleum y British Gas, la francesa Total y la brasileña Petrobras entre otras, ha respondido al nuevo Proyecto de forma crítica y con una profunda preocupación. ¿Qué ocurrirá con todas las inversiones que han hecho hasta ahora? ¿Qué empresa estará dispuesta a realizar nuevas inversiones en los proyectos del Gobierno?

La opinión del presidente de la CBH, Raúl Kieffer, era tajante: "lo que Mesa está haciendo no perjudica a las empresas sólo, sino a todo el país". Además, la CBH asegura que no hubo ningún tipo de diálogo ni consenso entre empresarios y Gobierno para elaborar esta propuesta y sentencia que "varias empresas que operan en Bolivia acudirán a los tribunales de arbitraje internacionales para resolver posibles conflictos si el proyecto de ley es aprobado en el Congreso".

Kieffer asegura que la inversión extranjera será muy difícil de lograr con este marco legislativo porque todas las empresas se echan atrás si no ven claros beneficios. Con la nueva ley, en caso de que se apruebe, los precios de los hidrocarburos estarán controlados totalmente por el Gobierno. Esto supone un desincentivo para "cualquier accionista que quiera venir a asociarse con Petrobolivia", dice Kieffer. La exploración de nuevos pozos es mucho riesgo para tan poco beneficio.

BLV PLT NPM

   

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