Viernes 10 de septiembre de 2004

 

AMERICA EN FOCO

John Kerry: camino a la gloria o al fracaso

Por Juan Varde
(Washington)

 

En los últimos metros de la carrera hacia la Casa Blanca y luego de finalizada la convención republicana que le dio al actual presidente, George W Bush, tal empuje que le permitió despegarse en 11 puntos de su rival demócrata John Kerry, ha obligado a este último a replantear su campaña, acorralado por las encuestas.

Kerry inmediatamente prometió que en cuatro años retirará las tropas de Irak y atacó al presidente Bush por la pérdida de empleos y el estado de la economía, en un intento de recuperar impulso en su campaña electoral.

A menos de 60 días de las elecciones, mientras la campaña demócrata parece languidecer, Bush tomó la delantera en los sondeos de opinión y puso en marcha una avasalladora máquina proselitista para asegurarse la reelección, atacando directamente al corazón americano haciéndolo sentir nuevamente protagonista de una cruzada que ensalza el sentimiento nacional.

Con ese escenario, Kerry se vio obligado a dar un brusco cambio al timón electoral poniendo el eje de su discurso en las consecuencias de la guerra en Irak y el impacto que ha tenido en miles de estadounidenses la pérdida de puestos de trabajo, principalmente en los estados industriales y superpoblados, como Ohio y Pennsylvania, que serán decisivos en la definición de los comicios presidenciales.

El principal gestor de este cambio fue el ex presidente Bill Clinton, quién desde su lecho de enfermo le pidió que no hable más de su experiencia en Vietnam, que ha sido blanco de fuertes críticas de un grupo de veteranos republicanos, y que sea más agresivo sobre la pérdida del empleo, la economía y el seguro de salud, concretamente que enfatice los temas domésticos. No hay duda, el senador por Massachussets necesita imperiosamente pasar a la ofensiva, al fin y al cabo si sus reflejos no lo acompañan, alcanzar la primera magistratura le resultará más que complicado.

Ambos bandos conocen sobradamente sus ases y sus cartas negras e intentarán explotarlas de la mejor manera en el tramo final de campaña, sin embargo, la presión extra la lleva el candidato demócrata, que deberá jugarlas al límite, ni más ni menos, camino a la gloria o al fracaso. El juego está abierto.

USA PLT

 

Envíe sus comentarios

   

Edita Asesores de Publicaciones S.L.