Viernes 17 de septiembre de 2004

 

Los accionistas no quieren a Robert Iger como sustituto de Michael Eisner

Tensión en Walt Disney

Por J. Jameson

Las hostilidades siguen en Walt Disney Co. e incluso van ganando fuerza en los últimos días. Hasta el punto de que la resolución de la crisis de este gran grupo audiovisual puede convertirse en un ejemplo para todas las grandes compañías cotizadas del país.

Roy Disney, el nieto del fundador de la compañía, y su compinche Stanley Gold no se dan por satisfechos con el anuncio hecho por Michael Eisner de que abandonará su cargo en septiembre de 2006, justo cuando termine su contrato. Y amenazan con amargarle la junta de accionistas del año que viene, tal y como ya hicieron en la correspondiente al presente ejercicio.

Pero su objetivo ha dejado de ser el ejecutivo a la fuga. Ahora van a por el consejo de administración. En una carta a los actuales consejeros, a la que ha tenido acceso Los Angeles Times, aseguran que si Eisner no es reemplazado de inmediato, emprenderán acciones contra los encargados de asegurar el buen gobierno de la empresa.

Sobre todo, porque un imperio como Disney no puede estar gestionado por un ejecutivo que asegura que se va, pero de quien nadie en su sano juicio creería que piensa jubilarse.

¿Qué pasaría si se pasa a la competencia? Algo que al parecer los términos de su actual contrato no le iban a impedir. Por mal gestor que haya sido, claramente llevará con él buena parte de la estrategia de futuro de la empresa.

Claro que Roy y Stanley ni siquiera creen eso. Piensan que Eisner aspira al cargo de presidente del Consejo de Administración de la empresa y que ya se mueve para conseguir este objetivo.

Por eso tampoco quieren que el actual presidente de la compañía, Robert Iger sustituya a Eisner. Le consideran un hombre de Eisner y piensan que el hecho de que éste le haya considerado la mejor opción, le descalifica de antemano.

La presión de la pareja ha forzado a George J. Mitchell, actual presidente del Consejo de Administración, muy amigo por cierto de José María Aznar, con quien comparte manager para las conferencias, la prestigiosa agencia Washington Speakers, a asegurar que en el consejo de Disney se conoce muy bien la importancia que tiene la búsqueda de un sucesor para Eisner y que trabajarán en serio para preservar los intereses de los accionistas.

Un grupo que, en un 45% parece unido todavía, como lo estuvieron en la última junta, al menos en un detalle: su desagrado ante la gestión de Eisner y ante la pasividad de los once hombres que se sientan en este momento en el consejo de administración.

Y, el momento en Disney está complicado para que los consejeros no presten atención a las demandas de los accionistas. Son un grupo unido y capaz de pegar más de un susto.

Hace sólo dos días, una tribunal del estado de Delaware sentenció al antiguo presidente de la compañía, Michael Ovitz, a hacer frente a la reclamación de un grupo de inversores que le exigen que devuelva más de 100 millones de dólares del salario total que cobró mientras desempeñaba su cargo en la compañía, con muy poco éxito, según parece. Lo que no le impidió cobrar.

Según el punto de vista de los demandantes, Ovitz no se merecía las stockoptions que recibió como compensación por su despido y habría violado la ley al aceptar el pago.

   

Edita Asesores de Publicaciones S.L.