Viernes 17 de septiembre de 2004

 

Chávez pierde su interés en un proyecto que ni Kirchner ni Lagos pueden impulsar

La integración energética latinoamericana, más lejos

Por María Moral

La deseada integración energética latinoamericana parece tener cada vez más dificultades para convertirse en algo tangible. Mientras el presidente de Chile, Ricardo Lagos, anunció esta semana que haría todo lo posible para que Latinoamérica disfrutase de los beneficios que supondría una alianza, los problemas de Argentina para crear la petrolera estatal Enarsa y la aparente apatía del presidente venezolano, Hugo Chávez, para seguir promoviendo el proyecto después de ganar el Referéndum revocatorio del 15 de agosto, hacen cada vez más difícil la integración.

Lagos ha insinuado esta semana en un acto público al presidente de Argentina, Néstor Kirchner, sus buenas intenciones para dejar atrás las diferencias provocadas por el descenso del suministro eléctrico, cuando Argentina, el principal proveedor de gas natural de Chile, comenzó en el mes de abril a recortar sus envíos por no disponer de reservas gasíferas suficientes. Lagos ha confirmado esta semana que intentará generar las condiciones adecuadas que permitan a ambos países conectar sus sistemas eléctricos, lo que supondría un primer paso para lograr la interconexión.

La decisión de Lagos ha sido acogida con entusiasmo por empresas energéticas que operan en Chile. Fuentes del sector han confirmado a Americaeconomica.com las enormes expectativas que se tienen puestas en la construcción de instalaciones eléctricas que conecten Chile con Argentina, ya que "todo lo que sean infraestructuras, supone tener un potencial volumen de negocio mucho mayor".

Las declaraciones del presidente chileno tienen ahora especial importancia, ya que entre el 8 y el 10 de noviembre su país acogerá a los participantes en el Congreso Latinoamericano Integración Energética, que se encargará de estudiar a fondo cuestiones como la regulación necesaria para la integración energética, el rol de los estados y la definición de tarifas unificadas. El Congreso servirá para definir y despejar dudas sobre aquellas materias que actualmente preocupan a los gobiernos latinoamericanos para favorecer la creación de un sistema energético común en la región.

Sin embargo, aún quedan cuestiones pendientes que hacen cada vez más difícil la integración energética y la creación de la gran petrolera latinoamericana Petrosur, en la que participarían los gobiernos de Venezuela, Argentina y Brasil.

Por un lado, la creación de la petrolera estatal argentina Enarsa, que iba a significar el primer paso para la creación de Petrosur, se está retrasando por problemas relacionados con el marco legal que debe definir la sociedad y con el desconocimiento por parte del Gobierno de quiénes serán los futuros accionistas, lo que ha provocado que el Gobierno argentino decidiese el pasado miércoles postergar la presentación del proyecto en el Congreso.

Pero hay un obstáculo mayor que impide que la integración energética se realice de forma inmediata. El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, uno de los que más impulsaron la creación de Petrosur durante su campaña para ganar el Referéndum revocatorio del 15 de septiembre, parece que ahora que ha conseguido la victoria, ya no está tan interesado.

La rivalidad entre las petroleras estatales Pdvsa (venezolana) y Petrobras (brasileña) también supone un problema para la integración. Ambas compañías están interesadas en la compra de las 900 estaciones de servicio que Shell va a vender en Argentina.

Además, las relaciones diplomáticas entre Venezuela y Brasil parecían estar deterioradas como consecuencia del reciente nombramiento del nuevo embajador venezolano en Brasil, Julio García Montoya, rechazado en Brasilia, entre otras cosas, por haber suspendido la emisión del programa "Venezuela informa", un resumen de la actualidad del país que gobierna Hugo Chávez. Por otro lado, el presidente brasileño últimamente se muestra cada vez más reticente a dialogar con su homólogo venezolano, ya que Lula está afianzando cada vez más su proyección como líder internacional y no quiere verse asociado al radicalismo de Chávez.

Sin embargo, esta semana parece que los dos países han vuelto a normalizar sus relaciones. El miércoles se produjo finalmente el encuentro entre Hugo Chávez y Luiz Inácio Lula da Silva, después de que el presidente brasileño anunciase, "por problemas de agenda", su negativa de asistir al V Encuentro Empresarial Brasil-Venezuela que se celebraba en la ciudad brasileña de Manaos. En esa reunión, además de conversar sobre la cooperación política, social y tecnológica, Chávez y Lula también discutieron la futura colaboración entre Pdvsa y Petrobrás para ampliar sus operaciones en ambos países.

A todas estas dificultades para la integración energética suramericana, se ha unido el descontento de los inversores internacionales con el presidente de Bolivia, Carlos Mesa, quien ha vuelto a modificar el discutido Proyecto de Ley de Hidrocarburos de Bolivia para incrementar, hasta un 50%, los impuestos que deben pagar las petroleras que operan en el país. Además, el Estado boliviano va a recuperar los derechos de comercialización de los hidrocarburos, lo que implicará que los contratos con las petroleras multinacionales serán cancelados. Las diferencias políticas entre los países también suponen un problema. En lugar de olvidar antiguos enfrentamientos con Chile por su negativa a dar salida al mar a Bolivia, Mesa ha decidido exportar su gas por Perú en lugar de hacerlo vía Chile, una opción que supondrá una inversión mucho mayor.

Otros gobernantes, como el presidente chileno, a pesar del retraso en la creación de Enarsa y Petrosur, de la despreocupación de Chávez y de los desplantes de Carlos Mesa a las petroleras, prefieren olvidar sus diferencias con otros países y continuar impulsando la integración energética en Latinoamérica.

CHL BLV VNZ BSL NPM TGC

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