Viernes 24 de septiembre de 2004

 

Brasil, Venezuela y México aprovechan la caída de las rentabilidades

Los mercados de deuda se animan en Latinoamérica

Por Gema Velasco

El primer trimestre del año fue bastante decepcionante en los mercados de deuda latinoamericanos. Mientras que en el conjunto de la región las emisiones crecían a un ritmo excepcional, del 30% hasta los 77.000 millones de dólares (63.078 millones de euros), en el subcontinente la tendencia era la contraria y descendían casi un 20% hasta sumar tan sólo 13.700 millones de dólares (11.121 millones de euros). Pero parece que esta tendencia se está revirtiendo. Brasil, México y Venezuela vuelven a ser los países encargados de poner de moda a Latinoamérica entre los inversores.

Venezuela. El último país que se ha decidido a pedir dinero en los mercados internacionales de deuda fue Venezuela (22 de septiembre). El país ha aprovechado el buen ambiente que se ha generado en Wall Street tras la rotunda victoria del presidente Chávez en el referéndum revocatorio, un éxito jaleado también por las agencias de ráting. Una tras otra han elevado la calificación de la deuda soberana del país. Fitch lo hizo esta misma semana siguiendo la mejora decretada anteriormente por Moody's y Standard & Poor's.

Las tres firmas coincidieron en destacar la desaparición de la incertidumbre política tras la consulta popular y la mejora de la posición de liquidez del país gracias al aumento del precio del petróleo. Los activos líquidos externos cubren en la actualidad el 316% del stock de deuda a corto plazo y el servicio de la deuda del próximo año, 5.400 millones de dólares (4.438 millones de euros). Claro que el panorama cambiará radicalmente si la cotización del crudo empieza a caer progresivamente. Pero ahora este no es el caso, así que la posición de Venezuela es fuerte y sus títulos los más atractivos de Latinoamérica.

Por este motivo, ahora es un buen momento para colocar deuda, una oportunidad que el Gobierno de Chávez no ha dejado escapar. Los títulos colocados son bonos globales por valor de hasta 1.500 millones de dólares (1.223 millones de euros) a amortizar en 2014. La Administración venezolana pretende canjear ese papel por bonos Brady que vencen entre 2007 y 2008 como parte de un programa para refinanciar deuda.

Los tenedores de bonos Brady tienen de tiempo para aceptar el canje hasta el 28 de septiembre. Un día después del cierre de la oferta se divulgará el valor del bono global, que será determinado a través de una subasta holandesa (sistema en el cual el precio de un título es rebajado gradualmente hasta encontrar una oferta) modificada mediante la cual cada tenedor de bonos hará una oferta basada en el rendimiento de los bonos del tesoro de EEUU con vencimiento en 2014 y que en estos momentos ofrecen una rentabilidad de entorno al 4%. La operación será liderada por el banco de inversión británico Barclays Capital y el estadounidense Merrill Lynch, y se liquidará el 8 de octubre.

El ministro de Finanzas, Tobías Nóbrega, ha asegurado que la operación generará un ahorro de 490 millones de dólares (399 millones de euros) que se destinarán a obras de infraestructuras e inversión social. No hay que olvidar que el país se enfrenta a unas nuevas elecciones, las regionales que se celebrarán el próximo 31 de octubre y que la oposición ha decidido finalmente luchar por ganarlas para reivindicar, entre otras cosas, su opinión de que el referéndum que ganó Chávez el 15 de agosto fue un fraude.

El plantón de Chávez. El ministro de Finanzas venezolano, Tobías Nóbrega, fue el encargado de defender en Nueva York el canje de deuda. Nóbrega, al que en Wall Street ya se le conoce como el "rey del bono", ha disfrutado el momento en solitario. Le acompañaron algunos hombres del equipo económico como el director de Crédito Público de Finanzas, Alejandro Dopazo, o el presidente de la comisión de Economía del Congreso y diputado del Movimiento Quinta República (MVR), Rodrigo Cabezas. Pero no estaba el más importante. Chávez falló.

 

El presidente no viajó a Nueva York tal y como estaba previsto. No se sabe muy bien por qué. Desde el Gobierno se apunta la posibilidad de que la oposición boicoteó el viaje y manipuló el avión en el que se iba a trasladar, pero desde el diario Descifrado.com, se asegura que el Presidente no se trasladó a EEUU para visitar la frontera con Colombia tras los últimos conflictos con los grupos guerrilleros de las FARC.

En cualquier caso, Nóbrega protagonizó sólo el show en Wall Street. A los analistas no pareció importarles demasiado, están acostumbrados a los desplantes de última hora del presidente Chávez.

El encargado de presentar la operación en Power Point ante los inversores fue el Director de Crédito Público, Alejandro Dopazo, quien, según algunas informaciones, no parecía demasiado animado. Algunos creen que su mal humor se debe a que no pudo convencer a Nóbrega de emitir parte de la deuda en el mercado local venezolano.

Brasil. Un día antes de la emisión de Venezuela fue Brasil el país que se animó a pedir dinero a los mercados. También Lula se encuentra en campaña. El próximo 3 de octubre se celebran las elecciones municipales, unos comicios que servirán de termómetro para conocer cual es el estado de ánimo de la sociedad y qué posibilidad tiene el Gobierno del Partido de los Trabajadores (PT) de volver a arrasar en las presidenciales de 2006.

 

Brasil aprovechó la caída actual de las rentabilidades en los mercados de bonos emergentes y el aumento de la liquidez para pedir dinero a los inversores internacionales. El Banco Central (BC) del país, que actúa como agente del Tesoro brasileño, colocó de 250 millones de euros en bonos soberanos a amortizar en 2012 tras reabrir una operación realizada el pasado 8 de septiembre. Con esta nueva venta la emisión total asciende a 1.000 millones de euros.

La rentabilidad ofrecida por estos nuevos títulos es de entorno al 8,17%, 439 puntos porcentuales más que la que ofrecen los bonos alemanes con misma fecha de vencimiento, mientas que en la venta original de principios de septiembre el diferencial era de 477 puntos básicos. Esta emisión adicional se colocó al 101,875% de su valor nominal con un cupón del 8,5% anual. En la operación realizada el 8 de septiembre, el BC captó 750 millones de euros. La operación fue dirigida por el banco de inversión alemán Dresdner Kleinwort Wasserstein y el suizo UBS.

México. En México fue la empresa petrolera estatal, Pemex, la encargada de sacar partido a la buena situación de los mercados emergentes. La compañía ya se destacó en el primer trimestre del año con dos colocaciones por un valor conjunto de 2.872 millones de dólares (2.331 millones de euros). Pero en esta ocasión ha roto todos los moldes.

Pemex colocó en el mercado a principios de semana 1.750 millones de dólares (1.438 millones de euros), la mayor emisión realizada en el mercado latinoamericano en 2004. La compañía aprovechó la caída de los costes de financiación que se está produciendo en los mercados emergentes debido a que el recorte de la rentabilidad de la deuda del Tesoro estadounidense ha animado a los inversores a salir fuera en busca de rendimientos más atractivos.

La demanda de bonos de Pemex superó con creces la oferta. Petróleos de México habría recibido órdenes por valor de 4.900 millones de dólares (4.000 millones de euros) para comprar los bonos perpetuos (títulos que no tienen una fecha concreta de amortización) ofrecidos por la compañía.

Según algunos analistas, se espera que Pemex amortice esos bonos en cinco años para poder pedir dinero de nuevo a los mercados a tasas más bajas. Estos expertos esperan que los costes de financiación para México continúen cayendo conforme las agencias de calificación premien la mayor integración de su economía con la de EEUU.

Parece que tras el inicio tan malo el año puede acabar bien en los mercados de deuda emergentes. Aunque Venezuela y Brasil, con sus respectivos procesos electorales podrían causar todavía algún sobresalto antes de que acabe el ejercicio.

RGN, VNZ, BSL, MXC, FYM

   

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