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Lunes
4 de octubre de 2004
Los demócratas confían en Edwards para consolidar el despegue de Kerry La campaña electoral en EEUU parece haber entrado en una nueva fase tras el claro triunfo de John Kerry en el primer debate que sostuvo con Bush la semana pasada en Florida. Las circunstancias han concedido una importancia vital al debate entre vicepresidentes. La cita se producirá en la madrugada del miércoles, hora española, en Cleveland. Los republicanos temen que parte de los temas que quedaron enterrados en el debate cara a cara entre Bush y Kerry, entre otros el favoritismo con Halliburton, la empresa de la que Dick Cheney fue consejero delegado, se conviertan en el principal argumento de Edwards para apuntillar a la actual administración. Su estrategia se centra, según publicaba hoy The Washington Post, en que Cheney consiga traer al primer plano los atentados terroristas del 11-S. Pero, la agenda previa establecida por Bush para esta semana, curiosamente puede favorecer a sus oponentes. Uno de los actos más importantes del actual inquilino de la Casa Blanca va a tener lugar hoy en Iowa. Un estado en el que Bush perdió en 2000 contra Gore por un estrecho margen de votos. Ese fue el lugar elegido por su equipo de campaña para que el presidente firmase hoy su nuevo plan de recortes fiscales valorado en cerca de 131.400 millones de dólares, vigente, en principio, durante los próximos diez años, y en el que se ha intentado hacer un guiño a las clases medias con nuevos créditos fiscales de unos 1.000 dólares por cada hijo. Pero Kerry también va a ir a Iowa. En su propuesta fiscal hay una crítica fundamental sobre el plan de Bush. Según él, una vez más, la parte principal del recorte favorecerá a las grandes empresas que ya se han beneficiado con un descenso medio de su factura impositiva del 23% en esta legislatura. Los católicos. En 2000, las presidenciales cayeron del lado de Gore por sólo 10.000 votos. Pero los republicanos esperan ganar ahora gracias al importante sector católico de población en este estado. Un colectivo tradicionalmente votante de los demócratas pero de gran poder adquisitivo que no acaba de ver bien que Kerry apoye el aborto y los derechos de los gays y las lesbianas.
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