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Lunes
4 de octubre de 2004
El Gobierno de Kirchner prepara los últimos detalles del canje de bonos El secretario de Finanzas argentino, Guillermo Nielsen, viajará hoy a Nueva York (EEUU) desde Washington (EEUU), donde ha participado en la Asamblea Anual del FMI, para reunirse con los bancos que asesoran al Gobierno de Néstor Kirchner en el proceso de reestructuración de la deuda: Merrill Lynch Barclays y UBS Warburg. El objetivo del encuentro es concretar los detalles de la oferta de bonos que esta semana, o la próxima, la Administración argentina presentará a la Comisión Nacional de Valores de EEUU (SEC), último trámite antes de lanzar oficialmente el canje de bonos a los acreedores. Las tres entidades financieras asesoras iniciará en los próximos días la selección de los bancos que se encargarán de intercambiar los nuevos títulos por el papel en suspensión de pagos desde diciembre de 2001. Además, Nielsen tiene pensado también, según se afirma en la prensa del país, tener una reunión con los abogados del despacho de Cleary, Gotlieb, Steen & Hammilton, quien ha trabajado en varias ocasiones para el Ejecutivo argentino. El objetivo de este encuentro es ver la forma de desbloquear el proceso de reestructuración de deuda de la provincia de Mendoza después de un juez neoyorquino decidiera congelar el canje en EEUU a petición de un fondo de inversión que, curiosamente capitanea Hans Hume, uno de los líderes del Comité Global, la asociación que aglutina a los acreedores de Argentina y que más está presionando al Ejecutivo austral para que mejore las condiciones de la reestructuración de la deuda en default. Reunión del Comité Global. Precisamente hoy en Washington se reúne el Comité Global de Hume. Una cita que coincide con el cierre de la Asamblea del FMI. En un comunicado conjunto de este grupo de bonistas y la Asociación de Damnificados Argentinos por la Pesificación y el Default (ADAPD), en la que se concentran los acreedores domésticos, se explican las reclamaciones que realizan al Gobierno argentino. Entre ellas, que se reconozcan la totalidad de los intereses vencidos, que los nuevos bonos mantengan la legislación de las emisiones originales. Los acreedores, al igual que el FMI, están convencidos de que el Gobierno de Argentina tiene capacidad para conseguir un superávit superior al 4% previsto, y cuyo excedente quieren que se destine a mejorar el proceso de reestructuración de la deuda. RGT MCR
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