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Viernes
1de octubre de 2004
El
Poder Judicial se enfrenta a dos años de alta conflictividad
Cisma
en la magistratura española
Por
Ana Pastor y Cristina García
Se
avecinan malos tiempos para la estabilidad del Consejo General del
Poder Judicial español (CGPJ), de aquí hasta que el
órgano de gobierno de los jueces se remodele totalmente algo
que toca, aunque se alerta que podría haber retrasos, en
noviembre de 2005.
La reforma impulsada por el Gobierno para dinamitar el último
reducto institucional del PP ha provocado una verdadera tormenta
en este órgano que en la actualidad está fuertemente
dividido y en el que el pulso que, un día sí y otro
también mantienen jueces conservadores y progresistas, copa
las primeras páginas de los periódicos.
La
mayoría conservadora ya ha alertado que el funcionamiento
del CGPJ se bloqueará y se producirán tensiones ente
la dificultad de que los vocales se pongan de acuerdo ante cualquier
nombramiento.
Y es que el Consejo de Ministros aprobó el pasado día
24 de septiembre un anterproyecto de ley, que se tramitará
por vía de urgencia, para que los nombramientos de de la
cúpula judifical requieran mayorías cualificadas de
tres quintos, lo que supone de hecho que el sector mayoritario conservador
del Consejo, que fue designado cuando el Partido Popular tenía
mayoría absoluta, no pueda nombrar por si solo a ningún
magistrado del Tribunal Supremo ni a los presidentes de los Tribunales
Superiores de Justicia.
Para hacerse una idea de cómo están las cosas hay
que subrayar que el CGPJ está formado por 20 vocales y el
presidente, de los que 11 pertenecen a la corriente conservadora
y que en la actualidad para elegir cargos judiciales se necesitan
11 votos y tras la reforma serán obligatorias 13, con lo
que lo que sucede es que la actual mayoría en el Consejo
se convierte en insuficientes para decidir únicamente dichos
nombramientos en la Justicia y les obliga a pactar on el grupo minoritario.
¿Por
qué está el PP tan enfadado? Las reacciones del
PP fueron airadas, y ese enfado monumental, al que puso voz especialmente
su portavoz Eduardo Zaplana, ha hecho peguntarse a personas de la
Judicatura que más más les da a los dirigentes populares
que se use una mayoría simple o cualificada si los vocales
propuestos por ellos son realmente independientes de Génova.
La cuestión, según estas fuentes, es que realmente
el CGPJ está politizado y se advierte que esta reforma no
para depolitizarlo sino para restar influencia al PP. A pesar de
ello, se considera que las cosas pueden mejorar en la medida que
se aumentan las posibilidades de las minorías en la toma
de decisiones.
El sector
conservador acusa al PP de haber mantenido la politización
en el CGPJ. El sector conservador del CGPJ augura un periodo
de tensión y bloqueo tras la reforma impulsada por el Ejecutivo,
pero culpa al PP del desgobierno actual del Consejo por haber incumplido
su compromiso electoral de que fueran los jueces quienes eligieran
a los vocales.
Aunque el presidente del Consejo General del Poder Judicial, Francisco
José Hernando, trató ayer de rebajar la polémica
y manifestó que cualquier sistema de elegir a los altos cargos
de la Judicatura es bueno, lo cierto es que el sector conservador
sigue considerando que la reforma del Gobierno, que exige un mayor
número de votos para nombrar a los jueces del Supremo y de
los Tribunales Superiores de Justicia, provocará bloqueos
y retrasos en los nombramientos y que queden plazas sin cubrir.
Uno de ellos es José Luis Requero, quien además responsabiliza
de la inestabilidad del CGPJ al Gobierno de José María
Aznar, por incumplir su compromiso electoral de cambiar
el sistema de elección de vocales del CGPJ, y volver a la
fórmula que se utilizó desde 1980 a 1985 que permitía
que doce de los vocales fueran elegidos por el voto directo de los
propios jueces.
Requero considera que este incumplimiento fue uno de los grandes
errores del PP y considera que el hecho de que los jueces
decidan la composición del CGPJ podría ser el
bálsamo que necesita este órgano
Discrepancia
entre las principales asociaciones judiciales. El portavoz de la
Asociación Profesional de la Magistratura (APM), José
Manuel Suárez Robledano, ha calificado de inaudita
en toda la historia de la democracia de España o de cualquier
país la propuesta de reforma para el nombramiento de
los altos cargos judiciales que realiza el Consejo General del Poder
Judicial (CGPJ) porque supone la alteración de las
reglas del juego que imperan desde la puesta en marcha del
actual CGPJ, al que aún le quedan dos años de mandato
antes de su renovación.
El nombramiento por mayoría cualificada de los altos cargo
judiciales no tienen porque fomentar el consenso como ha señalado
el PSOE, ha dicho Suárez Robledano, también
puede ocurrir todo lo contrario, que se paralice el proceso
de elección, esto supondría la reducción
del número de magistrados en el Tribunal Supremo o en los
Tribunales Superiores de Justicia y el único responsable
de que esto sucediese sería el Gobierno que ha impulsado
la reforma.
Contraria a esta idea se muestra la portavoz de la asociación
progresista Jueces para la Democracia (JpD), Teresa Conde-Pumpido,
quien ha aplaudido la propuesta del Ejecutivo socialista de modificar
el sistema de mayoría simple por la mayoría cualificada
porque, de ser así, implicará un mayor debate
y un mayor consenso en la elección de los altos cargos
de la magistratura. Conde-Pumpido también ha destacado el
nuevo modelo como una regla más democrática
y ha asegurado que ya se está pidiendo lo mismo para
los jueces del Tribunal Constitucional.
Críticas
a las reformas sucesivas del Código Penal. Las reiteradas
reformas que el Partido Popular han sido también objeto de
criticas por parte de sectores conservadores de la Magistratura.
A pesar de que reconocen que no se oponen a cambios que sirvan para
mejorar esta importante norma, afirman que tantas modificaciones
crean zozobra entre los encargados de aplicarlas y no
dudaron en calificar los sucesivas reformas de tremendas.
Sin embargo, muestran una tranquilidad relativa respecto a lo que
pasará en el futuro, ya que no temen q ue el nuevo Gobierno
siga la estela de su antecesor y se dedique a echar atrás
todas las reformas del PP.
Salvo en el caso de la impulsada contra el plan Ibarretxe,
ya que el ministro, Juan Fernando López Aguilar, se ha comprometido
públicamente con el PNV para eliminar la parte de la ley
que convertía en delito la convocatoria de un referéndum.
ESP
PLT
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