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Viernes
1 de octubre de 2004
Vuelven
a tomar posiciones en el sistema a través de adquisiciones
de entidades pequeñas
Ofensiva
de las familias de banqueros tradicionales en Venezuela
Por
Gema Velasco
En
los últimos meses se han concretado en Venezuela seis compras
bancarias y se rumorea que están a punto de caer
otras dos. Mucho movimiento pero pocos cambios. Estas operaciones
son pequeñas y atípicas. No suponen una transformación
del mapa financiero, pero sí toda una declaración
de intenciones: los banqueros tradicionales de Venezuela, los de
toda la vida, los Velutini, Gil o Maldonado, quieren volver a tomar
posiciones en el sistema. Fuentes del sector aseguran a Americaeconomica.com,
que están aprovechando el buen momento que viven las
entidades financieras, la tranquilidad que ha dado el contundente
triunfo de Chávez en el referéndum y la persistencia
de los controles sobre el tipo de cambio. Pero
alguno de sus nuevos colegas advierten: "Saber cómo
hacer banca no es garantía de éxito".
Aún
así lo intentan. Uno de los banqueros más activos
en estos últimos meses ha sido Bernardo Velutini, miembro
de una de las familias más aristócraticas del país
y presente en el sistema financiero venezolano desde hace más
de dos siglos. Sus ancestros fundaron el Banco Caracas, pero la
familia Velutini aprovechó la oleada de fusiones que se produjo
en el país entre 1996 y 2002 para venderlo en 1998. Se lo
compró por 130 millones de dólares (105 millones de
euros) José María Nogueroles, quien comenzó
en banca al frente de la gestión del Banco Provincial antes
de que fuera adquirido (1996) por el español BBVA. Posteriormente,
en 2000, Nogueroles se lo vendió al también español
Grupo Santander por 340 millones de dólares (275 millones
de euros).
Pero
Bernardo Velutini siempre añoró al Banca Caracas.
No lo puede negar. Esta misma semana ha registrado oficialmente
el Grupo Caracas 1890 (fecha en la que sus antepasados fundaron
la entidad) donde piensa integrar su grupo industrial (Bavarian
Motors, Distribuidora Universal KIA, Sports Car Center...), y quizá
también su próximo banco.
Velutini.
Velutini, tras vender el Caracas, siguió en el sector
financiero a través del Banco Bolívar. Pero a mediados
de año lo vendió por 54 millones de dólares (43,8
millones de euros). ¿Por qué? Quizá la ambición
de este banquero no se satisface con el control de una entidad cuya
cuota de mercado apenas llega al 1%. Su objetivo parece que es hacerse
fuerte en el mercado hipotecario.
Y podría
estar a punto de lograrlo si se confirma la adquisición a
Banesco del Hipotecario Activo propiedad de Juan Carlos Scotet,
un hombre que comenzó a hacer banca en los noventa y que
ahora es uno de los principales banqueros del país. Hizo
un dinerillo como corredor de Bolsa y diseñando OPAs y compró
el Banco Centro, ahora Banesco, a Carlos Gil, otro de los protagonistas
de la fiebre compradora que se ha instalado en los últimos
meses entre los banqueros de abolengo de Venezuela. Banesco (la
matriz de Hipotecario Activo) es en la actualidad la principal entidad
financiera de capital totalmente doméstico.
Gil.
Carlos Gil es también un personaje conocido en el
sector financiero del país. Ha contribuido a crear nada menos
que ocho bancos, entre ellos, el Banco Financiero (ahora Banesco),
Internacional e Interbank (vendido luego al Mercantil). Gil fue socio
en el Banco Canarias de Eligio Cedeño pero se pelearon y hace
unos meses le vendió a este último su parte. Y ahora
se acaba de comprar el banco Nuevo Mundo que ha sido rebautizado con
el nombre de Banco de la Nación por problemas de registro en
la Superintendencia.
Cedeño.
Cedeño es otro de los nombres que más han
aparecido en este entramado de operaciones. Pero en este caso, su
pasión por la banca no viene de lejos. Hace tres años
era un simple corredor de Bolsa y ahora es también uno de
los principales banqueros del país. Su pequeño imperio
ha dado un gran empujón este año. Primero compró
el Banco Canarias y después de unos meses fue quien adquirió
a Velutini el Banco Bolívar. El mercado está ahora
a la espera de que se anuncie de forma inminente la fusión
entre ambos bancos. En total ha desembolsado entre enero y septiembre
unos 80 millones de dólares (65 millones de euros).
Su
secreto son sus buenas amistades. Fuentes financieras en Caracas
aseguran que está muy bien relacionado en el sector empresarial.
Entre sus variados mentores se encuentra Tobías Carreño,
dueño de la Multinación de Seguros, la segunda aseguradora
más importante del país.
Los
Maldonado. Los convulsivos movimientos en el sector de
estos últimos meses han permitido a Hassan Saleh, un comerciante
árabe de Isla Margarita, conseguir su propósito: vender
el Banco Confederado. Saleh consiguió la licencia bancaria
hace diez años gracias, según algunos rumores, a su
relación con "algún" gobierno. Entonces
creó la mencionada entidad, una firma que, según fuentes
del sector, siempre estuvo en venta, "lo mantenía como
un juguete". Pero pedía mucho dinero por ella y no se
decidió a venderlo a un precio menor. Hasta ahora.
La
compradora ha sido Seguros La Previsora, en poder de la familia
Maldonado desde 1985 y una institución con más de
noventa años de historia y muy vinculada al sector ganadero
e industrial. Las negociaciones comenzaron hace tiempo. Saleh pedía
en un primer momento 40 millones de dólares (32 millones
de euros) por su banco, pero finalmente lo ha vendido por 19 millones
(15,4 millones de euros).
Las
operaciones de compra se cierran, de momento, con la adquisición
por parte de Stanford Group Venezuela, filial de la estadounidense
Stanford Group (Houston), del Banco Galicia, un pequeño banco
comercial en manos de un conjunto de industriales del país.
La firma norteamericana ha pagado 15 millones de dólares
(12,17 millones de euros) y su objetivo es transformarla en una
unidad de banca privada dedicada a gestionar los ahorros de los
clientes con alto poder adquisitivo, un mercado que, hoy por hoy,
está poco desarrollado en Venezuela. Esta es la única
operación en lo que va de año protagonizada por un
grupo extranjero.
En
total van cinco adquisiciones que pronto se convertirán en
seis, o quizá más. Los banqueros venezolanos se han
gastado en el sector en nueve meses más de 100 millones de
dólares (81 millones de euros), sin contar los programas
de inversión que han puesto en marcha muchos de ellos en
sus recién adquiridas compras.
Los
motivos. Hay varios motivos que justifican que sea precisamente
ahora el momento que han elegido los banqueros tradicionales de
Venezuela para tomar de nuevo posiciones en el sistema. En primer
lugar, la buena marcha del sector. A pesar de la recesión
de los dos últimos años y las convulsiones políticas,
el negocio bancario es muy rentable. De hecho, las entidades financieras,
junto a las empresas de telecomunicaciones, son las únicas
en el sector privado que han ganado dinero en Venezuela durante
el periodo de contracción económica. En 2002, el conjunto
de bancos ganó 1,6 billones de bolívares (672 millones
de euros) , en 2003 fueron 2,1 billones (883 millones de euros)
y entre enero y agosto de este año las entidades financieras
ya acumulan unos beneficios de más de 2 billones de bolívares
(841 millones de euros).
Hay
varias razones para este milagro. Todas ellas relacionados
con Hugo Chávez y su forma de gestionar el país. A
los bancos les vinieron muy bien los controles de tipos de cambio
que impuso el presidente para evitar la fuga de capitales tras la
huelga que paralizó Venezuela durante dos meses y que finalizó
en enero de 2003. Gracias a ellos se ha evitado que el dinero saliera
del país lo que ha alimentado el pasivo de los bancos. En
un año los depósitos han crecido un 100%. Pero esto
sólo explica una parte de su éxito.
Además,
Venezuela tiene un déficit fiscal crónico y los bancos,
según aseguran fuentes del sector a este diario, "se
han dedicado a financiar ese agujero", lo que también
las ha reportado sus réditos.
Pero
lo que definitivamente ha animado a los banqueros tradicionales
de Venezuela a volver al sector ha sido el referéndum revocatorio,
o mejor dicho, el contundente triunfo de Chávez. Desde el
sector bancario se asegura que "la tranquilidad política
que se ha derivado del triunfo de del presidente de Venezuela en
esta consulta popular ha animado a muchos (banqueros) a entrar de
nuevo en el sistema".
Chávez
y los banqueros. Los
banqueros se llevan particularmente bien con Chávez. Fuentes
del sector aseguran que la banca es un objetivo político
claro en toda Latinoamérica, criticar al sector les sale
rentable, "pero en el caso de Venezuela hemos sabido negociar
con el Gobierno". Una manera de reducir la presión ha
sido la de llegar acuerdos. Un ejemplo. Hace unos años, en
2001, el presidente atacó a las entidades financieras por
no prestar dinero al sector agrario. Pues bien, ya llevan tres acuerdos
firmados con la Administración por los que la cartera crediticia
agrícola de la banca se ha ido aumentando año a año
hasta alcanzar en la actualidad el 13% del total.
Ahora
la presión, según asegura un banquero de la capital,
se encuentra en el sector hipotecario "donde se han producido
una serie de decisiones judiciales arbitrarias ", en referencia
a la prohibición de comercializar créditos indexados
(préstamos cuyos tipos de interés están ligados
a la evolución de la inflación que en Venezuela es
de más del 20%). Pero según estas mismas fuentes ha
tenido poca incidencia en las carteras.
En
general las relaciones del Gobierno con la banca son buenas. "Las
presiones son recurrentes pero los bancos han sido capaces de crear
un lobby para minimizar costes", afirman en el sector.
Estas mismas fuentes explican que el Gobierno está enfrentado
a todos los gremios empresariales tradicionales (Fedecámaras),
pero que la banca, aunque forma parte de él, actúa
de forma más autónoma. "Tras el referéndum
el Gobierno invitó a conversar y nosotros acudimos los primeros.
Tenemos varios proyectos en marcha".
Políticamente
el riesgo de la banca venezolana está bien medido, y en términos
financieros también está calculado, "lo que explica
también que algunos empresarios quieran volver al sector".
Vuelta
complicada. Sin
embargo, el regreso no es fácil. Las cosas han cambiado mucho
desde que se fueron la mayoría de estos banqueros que ahora
regresen. Algunas fuentes aseguran que "ahora los costos no
son tan bajos y ya no es tan fácil hacerse un hueco sobre
todo por la dura competencia de los bancos españoles. El
negocio ha cambiado. La regulación es más dura".
Una
muestra de ello es el proceso de transformación que ha sufrido
el sector. En 1997 había 127 instituciones, ahora sólo
quedan 51, y las cuatro principales acaparan el 60% de la cuota
de mercado. Ya no es como antes. El proceso de transformación
ha terminado. Desde que rigen los controles de cambio las fusiones
se han paralizado. La gran banca está en silencio. Pero hay
rumores. Algunos de ellos hablan de los bancos españoles.
VNZ
BYS
Relaciones
con Gobierno.
En cuanto al sector agropecuario, el Banco ha destinado el 17,3%
de la cartera total de créditos a este segmento, excediendo
así de forma amplia la cartera mínima fijada por ley
del 15%. En lo que respecta a la cartera de microcréditos,
esta representa el 3,3% del total de créditos del Banco,
por encima del 3,0% exigido por ley.
Buen
momento por lo de la deuda
Controles
de tipo de cambio
Todo
parado pero rumores sobre españoles
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