|
Viernes
1 de octubre de 2004
La derecha confía en forzar una segunda vuelta para derrotar
a Tabaré Vázquez
La
izquierda uruguaya, con posibilidades de ganar las elecciones por
primera vez
Por
María Moral
Aún
no está claro quién ganará el 31 de octubre
las elecciones presidenciales en Uruguay. El candidato por el partido
izquierdista Frente Amplio, Tabaré Vázquez, es el
favorito en todas las encuestas. Sin embargo, una posible alianza
entre los otros dos posibles presidentes de Uruguay, Jorge Larrañaga
por Alianza Nacional y Guillermo Stirling por el Partido Colorado,
podría llevar a la izquierda a la derrota en el caso de que
no obtuviese el 51% de los votos en la primera ronda de votaciones,
como ya ocurriera en las anteriores elecciones de 1999.
El
candidato preferido por los uruguayos es, según los sondeos
de opinión, Tabaré Vázquez. Sin embargo, dependiendo
de la empresa que lo realice, los datos oscilan entre el 46 y el
52%, lo que aumenta las dudas sobre si ganará o no en la
primera ronda de votaciones. La Constitución uruguaya establece
que, si en la primera vuelta un candidato obtiene el 51% de los
votos, será presidente automáticamente, sin necesidad
de volver a las urnas.
La
diferencia en la previsión de votos no es tan grande para
el Partido Nacional. Su candidato, Jorge Larrañaga podría
conseguir el 31% o el 32%, mientras que el Partido Colorado obtendría
entre el 10 y el 12%.
Entre
el 9 y el 11% de los uruguayos ha manifestado que aún no
tiene claro a quién votar. Por eso, los mítines de
los canditatos se están centrando en ese segmento de la población,
que será quien finalmente decida el resultado final.
A esto
habría que sumar los ciudadanos que se encuentran en el extranjero,
que viajarán el 31 de octubre a Uruguay para ejercer su derecho
al voto. La mayoría de los uruguayos que viven fuera del
país, tienen una posición contraria a la del actual
gobierno y representan un importante refuerzo para la victoria de
Vázquez. Su
victoria
en octubre podría suponer el regreso de muchos que se vieron
obligados a emigrar por motivos económicos o que lo eligieron
libremente por razones ideológicas.
El
inconveniente está en que en Uruguay no existe el voto por
correo y muchos de ellos se encuentran en Europa, sobre todo en
España e Italia, por lo que la posibilidad de que voten es
mínima.
Otro
de los problemas a los que se enfrenta el candidato izquierdista
estará en la posible alianza entre el Partido Colorado y
el Partido Nacional, que en las pasadas elecciones presidenciales
de 1999 provocó la derrota de Vázquez en la segunda
vuelta, después de haber obtenido más votos que sus
opositores en la primera ronda.
Los
ánimos de la izquierda uruguaya no son los esperados si se
tienen en cuenta los datos de las encuestas. Existe el temor de
ser vencidos de nuevo en la recta final y de no satisfacer las expectativas
que se han generado en torno a su triunfo.
Si
Tabaré Vázquez consigue la victoria, ya sea en la
primera o en la segunda vuelta, sería la primera vez que
un partido de izquierdas consiga llegar a la presidencia. Actualmente
en Uruguay gobierna el Partido Colorado, que tradicionalmente ha
venido ganando las elecciones.
Pero
no todo son dificultades para Vázquez. El candidato izquierdista
tiene muchas expectativas en Montevideo, ciudad de la que fue alcalde
y en la que vive la mitad de la población de Uruguay, además
de estar gobernada por la izquierda desde 1990.
Vázquez
también fue gobernador de una provincia tradicionalmente
rural, algo que insiste en subrayar en sus mítines para arañar
los votos de la otra mitad de los uruguayos que viven en zonas no
urbanas y que se sienten marginados por la capital.
La izquierda
uruguaya está intentando conseguir el voto de aquellos indecisos
con una ideología más conservadora. Prueba de ello
es que Tabaré Vázquez ha asegurado que, si consigue
ser presidente, nombrará como ministro de Economía
a Danilo Astori, un economista socialdemócrata y estrecho
colaborador del presidente del Banco Interamericano de Desarrollo
(BID), Enrique Iglesias. Astori es aceptado por la derecha como
consecuencia de algunas de sus posturas que se acercan a políticas
neoliberales, como cuando se mostró a favor de la privatización
de la petrolera estatal Ancap.
Actualmente,
Uruguay se enfrenta a una crisis económica que ha provocado
que el actual presidente, Jorge Battle, abandone la idea de presentarse
a las elecciones como candidato por el Partido Colorado. Sus políticas
neoliberales condujeron a la quiebra de varios bancos privatizados,
la pérdida de la mitad de las reservas de Uruguay en divisas
y una drástica devaluación de la moneda. En
tan sólo tres años un 10% de la población uruguaya
ha emigrado, la mayoría universitarios con orígenes
europeos, lo que ha facilitado su llegada al viejo continente.
El programa
electoral de Tabaré Vázquez se asemeja mucho a las
políticas que están siguiendo los presidentes de Brasil
y de Venezuela, Luiz Inácio Lula da Silva y Hugo Chávez,
respectivamente, en cuanto a su postura para luchar contra la pobreza
y la exclusión social.
El triunfo de
Tabaré Vázquez podría suponer también
un duro golpe a Estados Unidos, no sólo por lo que conlleva
la victoria de otro gobierno izquierdista en Latinoamérica
al estilo de Chávez o Lula, sino por la amistad que une al
actual presidente uruguayo con George Bush padre. Gracias a esa
relación Estados Unidos facilitó a Uruguay un crédito
de emergencia por 3.000 millones de dólares que evitó,
en su momento, el colapso del país, pero también condicionó
su futuro.
En general,
el ambiente que se está viviendo en Uruguay, a un mes de
las elecciones, está siendo tranquilo, según ha comentado
el periodista del diario El País de Uruguay, Sergio
Ibárruti, a americaeconomica.com. Cada candidato se
está basando en hacer sus propuestas, pero no hay un tema
claro de campaña que implique un debate acalorado en la opinión
pública.
RGY
PLT
|