Viernes 1 de octubre de 2004

 

José Rizo Castellón, Vicepresidente de Nicaragua

"Tengo ciertas dudas acerca de la gobernabilidad de Nicaragua"

Por Norma Domínguez

El vicepresidente de Nicaragua, José Rizo, no ha ocultado en ningún momento las diferencias que mantiene con el presidente Enrique Bolaños. Según él, el éxito más importante de este peculiar gobierno es la gestión de la economía, un aspecto en el que las distintas opiniones de las dos cabezas visibles del Ejecutivo Nicaraguense no habrían impedido el acuerdo en la acción y se han cosechado éxitos notables.

-Usted es uno de los políticos más críticos con el presidente Bolanos. ¿Cómo pueden convivir la Presidencia y la Vicepresidencia en Nicaragua, siendo tan críticos entre sí?

-Si bien hay ciertos aspectos en los que considero que no estamos funcionando bien, también es cierto, por ejemplo, que tengo que felicitar al señor Presidente por los logros que hemos alcanzado como gobierno en el ámbito económico. Entre ellos destacaré que hemos logrado un fuerte respaldo internacional, un avance notable en la iniciativa de los tratados de libre comercio, aspectos positivos en cuanto a política económica interna y respetabilidad. Pero tengo ciertas dudas acerca de la gobernabilidad de Nicaragua, que es fundamental para la paz. Y en este país que ha sufrido tantas convulsiones, la paz no siginifica sólo que no haya guerrilla en la montaña, o guerra y golpes violentos en el campo. La paz es la presencia de la justicia en Nicaragua, y ahí hemos fallado porque no tuvimos todavía la capacidad de impulsar algo que es un clamor nacional: la Ley de Carrera Judicial. Yo visito todo el país y recojo las palabras de todos mis compatriotas en los distintos departamentos de la República, y le manifiesto al Presidente, con mucho respeto, mi visión. El vicepresidente no tiene que estar de acuerdo constantemente con todo lo que hace el Presidente. Por eso yo le planteo previamente las cosas a Bolaños y cuando no tengo respuesta, dejo claro que cada uno tiene una posición distinta. Esta es la situación en torno a mi relación con el Presidente, quien goza de todo mi aprecio y respeto, pero a quién ya dije en la campaña electoral que iba a tener a un leal colaborador y también a un crítico cuando fuese necesario.

-¿Cómo se están preparando para las elecciones municipales?

-Tristemente, las elecciones municipales no despiertan en la población el interés y el entusiasmo que provocan las elecciones generales. Aún cuando para la democracia y para el buen gobierno de los municipios son fundamentales porque se trata de las autoridades que están más próximas a la población. Pero Nicaragua ha tenido siempre una tradición de mucha participación electoral y nos estamos preparando bien. Vamos a ver los resultados...

-El presidente Bolaños perdió el apoyo del PLC...

-Lamento profundamente que el Presidente se haya distanciado del partido que lo llevó al poder y haya auspiciado la formación de un nuevo partido político. Yo sostengo que lo lógico es, cuándo uno gana una elección apoyado bajo el paraguas de un partido político, gobernar con ese partido político. El gobernante llega al poder por el esfuerzo que hace el partido político y no es posible aceptar que una vez en el poder se gobierne con los adversarios que tuvimos en el pasado. Yo tengo en eso mis serias preocupaciones, porque da la sensación que la agenda política de este país la está manejando el partido de oposición natural, el Frente Sandinista.

-Ese nuevo partido que está formando el Presidente es la Alianza para la República (APRE)...

-El Presidente está formando un nuevo partido político. A mi juicio, un Jefe de Estado se coloca por encima de estas corrientes partidarias; es un árbitro, un coordinador de los poderes del Estado. Y Bolaños ha decidido apadrinar la formación de un nuevo grupo con disidentes del PLC y otros partidos que fueron nuestros adversarios.

-Usted también criticó la reunión que tuvo el Presidente con Daniel Ortega...

-Creo que un Presidente de la República tiene la obligación de reunirse con todos los actores políticos, económicos y sociales de su país. Es lógico. Lo que me parece ilógico es que se reúna con un sector, y que rehuya o rechace el reunirse con el partido que le sirvió de plataforma para llegar al poder. La administración de Bolaños comenzó a despedir únicamente a los liberales, a desacreditarles y a decir que ese partido es el que está aferrado a la corrupción. Yo estoy absolutamente de acuerdo con que la corrupción no es permisible, porque ha sido una de las causantes enormes de la pobreza de este país, pero ello no significa que la lucha contra la corrupción tenga que pasar necesariamente por la ruptura del partido que lo llevó al poder.

-El problema con el partido que lo llevó al poder tiene nombre y apellido, y es Arnoldo Alemán.

-El ex presidente Alemán es la única persona que está detenida. A mi me llamó la atención una declaración del "Comandante Cero" (El ex guerrillero sandinista Edén Pastora), muy conocido internacionalmente y que ahora se está postulando para Alcalde de Managua, donde reconoce que el juicio al Arnoldo Alemán es un juicio político, que si ha habido tanta corrupción en Nicaragua no es posible que haya sólo una persona detenida y que el resto goce de absoluta libertad.

-¿Cómo cree que la ciudadanía espera que se trate el caso Alemán?

-Toda nación civilizada necesita de la justicia. Lo importante es no politizar la justicia pero tampoco judicializar la política. Estos elementos son los que son verdaderamente respetables, y aquí hemos puesto un componente político enorme en el accionar de la justicia, pero la justicia también la hemos llevado al ámbito de la política, como una herramienta de la política, y eso no es aceptable. En nuestros países debe permanecer una justicia absolutamente independiente de la política, absolutamente transparente y que responda únicamente a la ley, a la Constitución y a las disposiciones legales pertinentes.

-Hay mucha gente que piensa que usted "está del lado" de Arnoldo Aleman. ¿Esto es así?

-El doctor Alemán es mi amigo. Él fue el Presidente de la República donde yo fui su ministro, y en ese momento critiqué lo que había que criticar. Pero no me parece aceptable que quienes guardaron profundo silencio en la administración del doctor Alemán, ahora hablen del nivel de corrupción que existía en todos los ámbitos. Yo creo que es necesario que exista justicia. Pero el hecho de demandar justicia como lo demanda todo el pueblo nicaragüense no significa que cualquier pena que se le aplique al doctor Alemán lleve como accesorio la privación de la amistad, o la privación de alguien que en mi historia afectiva política ha estado muy cercano, porque fuimos de los constructores del Partido Liberal Constitucionalista en este país.

-Pasando a la política internacional de esta administración, ¿cómo definiría que se encuentran las relaciones con los países centroamericanos y con los Estados Unidos?

-En ese sentido estamos en el mejor momento. Nunca antes los gobiernos de todos los países centroamericanos han sido resultado de elecciones absolutamente libres y democráticas, y en consecuencia eso favorece el esfuerzo de integración centroamericana para poder ofrecer un mercado más viable. Un mercado mucho más atractivo para todos los que puedan ser nuestros socios del futuro, llámese Estados Unidos, MERCOSUR o Unión Europea.

-Frente a las elecciones estadounidenses, existen muchas expectativas en Latinoamérica sobre temas como la inmigración, por ejemplo. ¿Cuál es la expectativa de Nicaragua frente a los comicios de noviembre en EE.UU.? ¿Creen que el triunfo de uno u otro candidato favorecería a su país?

-Justamente las circunstancias de esos cientos de miles de compatriotas que encontraron refugio en esa nación del norte son las que me obligan a no comprometerme y a no tomar partido en esta contienda, que sucede en otro país, y de la cual soy muy respetuoso. No hay ningún compromiso ni toma de posición por parte del gobierno, y menos del gobernante. Además, con tantos problemas en nuestro país, problemas cotidianos que debemos resolver día a día, creo que la población nicaragüense no ha tenido tiempo si quiera de pensar lo que está ocurriendo en esa gran nación del norte.

-Pero el problema de la migración a EE.UU. también es un problema cotidiano para Nicaragua, como la pobreza o los problemas de la política interna...

-Dentro de lo posible -porque de otra forma es un ejercicio meramente académico, intelectual- creo, en torno al centenar de miles de nicaragüenses que precisamente viven en los Estados Unidos, que la labor en donde debemos preocuparnos es cómo organizarlos, cómo hacer que esa remesa familiar que tanto importa en la economía de Nicaragua, les cueste menos a los nicaragüenses. Cómo hacer para organizar a todos esos compatriotas que están afuera, para que luego, nuestro país, después de una o dos generaciones, no quede como una referencia histórica, sino que sea algo permanente y de presencia constante en la familia. Creo que allá es dónde debe primar el esfuerzo que hacemos nosotros como gobierno.

-A esta altura del mandato, ¿cuántas cosas pondría en el debe y cuántas en el haber? ¿Qué proyectos han podido cumplir, y qué otros proyectos faltan y tiene prioridad?

-Es muy simple. Creo que en el "haber" pongo la credibilidad que se ha alcanzado; el reestablecer una relación de confianza de naciones amigas con este país. Y en "debe", la agenda social interna del país y la parte de gobernabilidad donde no ha existido la capacidad de mantener buenas relaciones con el resto de los poderes del Estado, con la sociedad civil, con la Iglesia y con todos los actores políticos, sociales, y económicos de Nicaragua.

NCG PLT

  

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