Viernes 1de octubre de 2004

 

Chile ha aumentado las tarifas portuarias de Arica y el comercio exterior boliviano se hunde

Las relaciones entre Bolivia y Chile, de mal en peor

Por Vanesa Camargo

La destitución del cónsul chileno en La Paz por expresar opiniones personales, la privatización del puerto de Arica (Chile), principal salida de los hidrocarburos bolivianos al exterior hasta el momento, la política del presidente boliviano, Carlos Mesa, de cambiar gas por mar, una Ley de Hidrocarburos que no acaba de fraguarse. Bolivia tendrá que tomar decisiones inmediatas para salvar su dignidad ante Chile. La primera, la posible retirada del cónsul boliviano en Santiago de Chile, según confirmaron fuentes consultadas por Americaeconomica.com, y la expresa decisión de no exportar ningún producto boliviano por ningún puerto chileno.

La ministra chilena de Asuntos Exteriores, Soledad Alvear, confirmó el pasado martes que el Gobierno del presidente Ricardo Lagos decidió destituir al cónsul de Chile en Bolivia, Emilio Ruiz-Tagle, debido a las declaraciones que el diplomático realizó en La Paz (capital de Bolivia) sobre la salida al mar para el país altiplánico.

Ruiz-Tagle expresó al diario La Epoca de La Paz su opinión personal favorable de que Chile otorgue a Bolivia una salida soberana al Océano Pacífico, petición que Bolivia lleva reclamando desde hace más de 100 años. Dos semanas después de que el presidente boliviano, Carlos Mesa, volviera a exponer su política "gas por mar" ante la ONU y el presidente chileno, Ricardo Lagos, se volviera a negar rotundamente a ceder, el ahora ex cónsul declaró que la salida al mar para Bolivia es tangible y que los tratados firmados por ambos países "son revisables".

El diplomático contradecía así la política exterior de Chile y la oposición política chilena aprovechó la situación para criticar enérgicamente la labor diplomática de la ministra Alvear y su papel de precandidata presidencial.

Concretamente, el presidente de la Unión Demócrata Independiente (UDI), Jovino Novoa, dijo que "cosas como estas son la demostración de que las autoridades deberían estar preocupadas por gobernar y no por hacer campaña municipal ni precandidaturas presidenciales".

Reacción de Bolivia. Fuentes cercanas al Consulado General de Bolivia en Santiago de Chile explicaron a Americaeconomica.com que la retirada del cónsul boliviano en Chile es posible pero está pendiente de confirmación. Hay que esperar a que el presidente Mesa regrese de Miami, donde ayer dio una conferencia para buscar otras alternativas de exportación a sus recursos energéticos. Sin embargo, la decisión de retirar al cónsul en Chile no está relacionada tanto con el apoyo a Ruiz-Tagle y su rechazo a la decisión chilena, como con otro hecho más importante. La privatización del puerto chileno de Arica, principal salida de los hidrocarburos bolivianos al exterior, que perjudica gravemente al comercio internacional de Bolivia.

El ministerio de Relaciones Exteriores y Culto de Bolivia difundió como respuesta a la destitución del diplomático chileno un comunicado en el que lamentaba tal decisión y expresaba que la actitud del presidente de Chile, Ricardo Lagos, refleja "inflexibilidad e intolerancia hacia posiciones de apertura" en lo que se refiere a la petición boliviana de que el país andino le conceda una salida soberana al Océano Pacífico.

Pero sin duda, Bolivia tiene una preocupación mayor: cuando Chile privatizó todos sus puertos, el país altiplánico asumió el 60% de la concesión del puerto de Arica y ahora Chile ha aumentado las tarifas portuarias un 250%, lo que supone un fuerte impacto a la economía boliviana porque subirá el precio de las importaciones. En este sentido, fuentes consultadas por Americaeconomica.com confirmaron que ayer se reunió una Comisión formada por empresarios privados bolivianos y el ministro de Asuntos Exteriores de Bolivia, Juan Ignacio Siles. En la reunión se decidió no utilizar ningún puerto chileno para el comercio de los productos bolivianos y Siles anunció que denunciará a Chile ante la Organización Mundial de Comercio (OMC) si no evita el encarecimiento de las tarifas en Arica. La siguiente reacción sería "llamar en consulta al cónsul de Bolivia en Santiago". Esta decisión revela que el problema no es sólo económico, sino que empeora aún más las relaciones entre los dos países latinoamericanos (Chile y Bolivia mantienen exclusivamente relaciones consulares desde 1978).

Un segundo "boicot" al puerto de Arica lo protagoniza la Cámara Regional de Transportes de El Alto de La Paz y la Cooperativa Boliviana de Transportes Internacional Carretero (Cobotic). Estas entidades han llamado a bloquear la ruta internacional Arica-La Paz y a no movilizar ningún producto boliviano como medidas de presión que se mantendrán hasta que Bolivia y Chile logren un acuerdo y las tarifas portuarias vuelvan a los valores anteriores.

Ahora, el Gobierno boliviano estudia otras alternativas a sus exportaciones en los puertos del sur de Perú y en la hidrovía Paraguay-Paraná hasta el Océano Atlántico. Entre tanto, el presidente Mesa continúa con su política de "gas por mar" y aunque la exportación de este hidrocarburo por Perú es ya un hecho desde que se firmara una carta de intenciones en agosto, no descarta que si las relaciones mejoran, se pueda exportar gas por Chile más adelante, ya que es una opción mucho más barata para Bolivia.

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