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Lunes
11 de octubre de 2004
Frenética actividad de Edwards durante este fin de semana Personalizar
la campaña y crear la máxima desconfianza en John Kerry.
Esta estrategia, que según los analistas, es más propia
de un opositor acorralado que de un presidente, ha sido adoptada por George
W. Bush tras su imposibilidad para ganar los debates a su adversario.
El aspirante a vicepresidente con los democrátas, John Edwards,
intenta frenar el éxito de estas tácticas. Mientras tanto, Bush se agarra a la cantinela del último debate televisivo en Missouri, donde no fue capaz de ganar, pero sí de recuperar un cierto protagonismo. Según él, Kerry miente, es un izquierdista peligroso y su trayectoria en el Senado lo demuestra. Edwards, por su parte, hace lo contrario. En su aparición en el talk show de la cadena de televisión ABC de esta semana, explicó que Bush no es una figura fuerte sino el prisionero de una Administración que ha cometido errores en todas y cada una de las líneas políticas que ha emprendido en los últimos cuatro años. Además, el aspirante demócrata a la Vicepresidencia, ha abierto el abanico de la política internacional e introducido el tema de Afganistán como otro punto fuerte de controversia. Según él, el país sigue en manos de los 'señores de la guerra' y de los traficantes de droga sin que EEUU haya podido lograr una estabilización. Otro de los puntos fuertes de Edwards puede ser la captura del voto femenino que, hasta ahora, daba la espalda a Kerry. En los últimos actos públicos se ha concentrado en entrevistarse con distintas asociaciones de electoras en las circunscripciones más críticas. Asimismo, John Edwards también será el encargado de crear un estado de opinión para el próximo debate entre Bush y Kerry que tendrá lugar el miércoles en el estado de Arizona. Todo sigue igual. Un 46% para Kerry, un 51% para Bush. La inmovilidad se ha instalado en las encuestas desde hace 15 días. La distancia de cinco puntos no satisface a ninguno de los contendientes porque lo único que sí aumenta es el número de indecisos. Ya son casi el 30%, y el 60% de ellos está en las circunscripciones más disputadas. Temor a la especulación en los futuros energéticos. La próxima repercusión del aumento del precio del petróleo y sus derivados en la factura del consumidor estadounidense no se ha convertido todavía en uno de los principales temas de la campaña. Eso puede cambiar hoy tras la publicación ayer de los últimos datos de la CFTC, la autoridad de supervisión de los futuros de materias primas. Actualmente, la posesión de contratos de futuros en poder de inversores no comerciales, es decir, de agentes financieros, suma ya 131.602. Buena parte de ellos están en poder de los archiconocidos hedge funds, pero los técnicos de la CFTC advierten de la creciente actividad en este mercado de los fondos de pensiones. Una alarma comprensible porque se trata de un negocio peligroso para estos agentes tradicionales. USA PLT |
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