Lunes 11 de octubre de 2004

Parmalat se venga de la banca extranjera

De todos los bancos involucrados en el escándalo financiero de Parmalat, cuyo proceso judicial acaba de empezar, sólo uno puede respirar aliviado. Se trata de Banca Intesa, cuyo acuerdo con la firma lechera la protege contra futuras demandas. A la banca extranjera, sin embargo, no le ha ido tan bien.

La relación entre el administrador extraordinario de Parmalat, Enrico Bondi, está dando de que hablar, por la diferencia de trato que el directivo parece reservar a las entidades italianas. Bondi ha firmado un acuerdo con Banca Intesa por el que la entidad italiana aceptó pagar 160 millones de indemnización a Parmalat, a cambio de quedar protegida de eventuales próximas demandas civiles.

Al día siguiente, Bondi presentaba en los tribunales una demanda de indemnización contra el Bank of America por 10.000 millones de dólares (8.053 millones de euros). La misma cantidad que reclama al Citigroup y, conjuntamente, a los auditores Deloitte y Grant Thornton. Además, Parmalat ha pedido 290 millones de euros a UBS, 17 millones al Deutsche y 248,3 millones al Credit Suisse.

Algunos observadores comentan que Bondi sigue una estrategia determinada para que Parmalat quede en manos de la banca italiana, excluyendo a la extranjera. Algo que fuentes del entorno de Bondi niegan, asegurando que las decisiones del administrador se deben a su convicción de que la banca extranjera tiene más responsabilidad en el crack.

Los nuevos accionistas. Los acreedores admitidos en el proceso verán sus deudas transformadas en acciones de la nueva Parmalat. Bondi ha aceptado sólo dos millones de crédito del Citigroup que, en cambio, asegura tener créditos por 538,6 millones. El banco estadounidense ha interpuesto un recurso en los tribunales.

EUR USA BYS FZM

 

Edita Asesores de Publicaciones S.L.