Viernes 8 de octubre de 2004

 

Martín Redrado se estrena al frente de la autoridad monetaria

El gesto de Kirchner hacia el nuevo presidente del Banco Central

Por María Blasco

El nuevo presidente del Banco Central de la República Argentina (BCRA), Martín Redrado, ya ha definido públicamente cuáles serán sus prioridades al frente de la gestión de la autoridad monetaria. Una de ellas ya fue filtrada cuando se conoció que el presidente Kirchner no renovaría el mandato a su antecesor, Alfonso Prat-Gay, y en su sustitución designaría a Redrado: estimular la financiación a medio y largo plazo. No lo va a tener nada fácil, pero ha recibido una ayuda inesperada por parte del Gobierno. La Administración argentina ha eliminado parcialmente el impuesto a las transacciones financieras.

Esta decisión llevaba ya tiempo rondando por la cabeza de Kirchner. La primera vez que el superávit dio una alegría al Gobierno, el presidente argentino ya anunció que el dinero excedente se quedaría en casa, y una posibilidad era precisamente eliminar ese impuesto a las transacciones financieras, más conocido como impuesto al cheque. Pero hasta ahora no se había hecho nada al respecto.

La eliminación no ha sido completa. De momento, sólo se han quedado exonerados de este impuesto (1%) los movimientos entre cuentas corrientes y de plazo fijo. Pero algo es algo y, además, el ministro de Economía, Roberto Lavagna, ha anunciado que irá desapareciendo progresivamente.

Un anuncio oportuno. El anuncio ha venido muy bien a Redrado, quien se ha empeñado en estimular el crédito a largo plazo. Y precisamente el objetivo de esta eliminación parcial, según ha explicado el propio Lavagna, es intentar fomentar los depósitos a más largo plazo y mejorar la rentabilidad que los bancos ofrecen al ahorro.

En este momento, los ciudadanos argentinos evitan los plazos fijos a largo plazo porque todavía no se fían del todo del sistema y por su coste.  Según datos del Banco BCRA, el dinero depositado en plazos fijos ascendía a primeros de este mes a 39.844 millones de pesos (10.931 millones de euros), lo que supone un incremento de tan sólo el 0,7% respecto al mismo periodo del año anterior.

Prat-Gay arremetió en varias ocasiones contra los bancos, a los que responsabilizaba del poco dinamismo del negocio crediticio. Pero los responsables de las entidades financieras insistían en que no era su culpa. Entre otras cosas, los banqueros se quejaban del escaso ahorro a largo plazo que había en sus carteras por lo que si concedían créditos a esos plazos se producía un desajuste entre el activo y el pasivo que podría derivar en un problema de liquidez. Ahora se ha comenzado a poner remedio a esta situación. El sector bancario está un poco más contento.

El titular del BCRA dedicó a la expansión del crédito gran parte de la disertación en audiencia pública que ofreció esta semana en el Senado, e hizo hincapié tanto de la necesidad de mejorar la demanda de créditos como de la oferta. En este punto, algunos medios de comunicación destacan la diferencia de planteamiento respecto a Prat-Gay, quien, como ya hemos mencionado, habitualmente criticaba a los bancos por el escaso estímulo que ofrecían para la contratación de préstamos.

Desde el punto de vista de la oferta, Redrado ha anunciado que la mejor forma de estimular a una empresa o ciudadano a solicitar un crédito es generar credibilidad. En este sentido, adelantó que se seguirá aplicando un esquema de metas de inflación como marco de referencia pero también aclaró que para cumplir con ellas la política monetaria deberá ser flexible, "expansiva cuando la economía lo requiera y no se amenace la estabilidad de precios, y contractiva si hay presiones inflacionistas".

En cuanto a la oferta, anunció que se van a reducir los porcentajes de pago de la deuda reestructurada que se les requiere a los prestatarios para que los bancos liberen provisiones y tengan más dinero para conceder créditos. Además, Redrado aseguró que se está estudiando el diseño de una serie de productos para que las entidades puedan eliminar riesgos y contratar coberturas.

El plan de los bancos públicos. De momento, se ha dado un paso con la decisión de eliminar parcialmente el impuesto al cheque. Pero tendrá su coste. Las arcas públicas perderán 20 millones de pesos mensuales (5,4 millones de euros), 240 millones (65,8 millones de euros) al año. Quizá este dinero se recupere si el Gobierno acepta un curioso plan que le han propuesto los bancos públicos para recuperar para el fisco a las pequeñas y medianas empresas morosas.

Las entidades financieras públicas y las cooperativas de Argentina aglutinadas en torno a la asociación Abappra han planteado al ministro de Economía, Roberto Lavagna, un trato por el cual se ofrecen a prestar dinero a las empresas morosas para que regularizan su situación fiscal a cambio de que el Gobierno condone a estas firmas el dinero que tienen que pagar a la Administración Federal de Impuestos (AFIP) en concepto de intereses de mora con lo que la deuda se reduciría hasta el valor del monto original.

Si finalmente se aprueba la propuesta, habrá muchas empresas, sobre todo pequeñas y medianas, que podrán volver al sistema crediticio, mientras que el Estado recuperará contribuyentes.

Así que lo que se pierde por un lado, se podría ganar por otro sin problemas.

Compensaciones a los bancos. Redrado, en la audiencia pública que realizó ante el Senado esta semana, además de objetivos, también mandó algunos mensajes. Uno de ellos para los bancos y el FMI. El presidente del BCRA ha asegurado que no habrá más compensaciones por las diferencias que se produjeron en la valoración de los préstamos y los depósitos tras la pesificación, una demanda que ha planteado en varias ocasiones el organismo que dirige el español Rodrigo Rato.

Otra de las clásicas peticiones del Fondo es la de que se reestructure la banca pública, lo que suele incluir procesos de privatización. El presidente del BCRA se definió en su disertación como contrario a las privatizaciones en este sector.

Sin embargo, lo que Redrado no ha aceptado finalmente es cubrir a las entidades que presten a largo plazo a través del acceso a una línea de redescuentos, tal y como les hubiera gustado a los banqueros.

En cualquier caso, parece que Redrado ha comenzado sin demasiados problemas su labor al frente del Banco Central. Eso sí con la ayuda inestimable del presidente Kirchner, quien a partir de ahora tendrá que concentrarse en el canje para reestructurar la deuda que probablemente se lanzará en noviembre.

RGT BYS MCR

 
   

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