Viernes 8 de octubre de 2004


La próxima Cumbre del Clima, en diciembre, buscará fórmulas para que EEUU se reinserte en el proceso


Kioto, mon amour

Por Alberto Miguel Arruti

El Protocolo de Kioto ha sido y sigue siendo durante varios meses la noticia más importante, en lo que al medio ambiente se refiere. Por fin, después de muchas dilaciones, el Gobierno ruso ha tomado la decisión de dar luz verde a la ratificación del Protocolo de Kioto.

Como se recordará, este documento fue firmado en la mencionada ciudad japonesa en 1997. Se pretendía limitar, enel ámbito mundial, las emisiones de dióxido de carbono en un 5,2%, con relación a las de 1990. Esta adhesión de Moscú al Protocolo deberá ser sometida a votación en la Duma (Cámara baja del Parlamento Ruso).

La industria eléctrica, la siderúrgica, la papelera, la fabricación de azulejos y otras muchas se verán afectadas por el Protocolo. El gran problema reside en EEUU. Cuando se adoptó el Protocolo, este país se comprometió a reducir sus emisiones en un 6%. Desde entonces, las ha aumentado en un 16% sobre las registradas en 1990. Y además, ha rechazado este controvertido documento.

En cuanto a la UE, si bien ratificó el Protocolo en mayo de 2002, resulta muy dispar la postura de cada uno de sus miembros. Japón emitió en 1990 el 8,5% de contaminantes del total del pllaneta. Ratificó el Protocolo en junio de 2002.

En cuanto a China y la India, en principio, no tienen obligación de ratificar esta importante decisión, pues son considerados países en vías de desarrollo. Hay que tener en cuenta que China, que ratificó el tratado en 2002, acumula un quinto de la población mundial y que crece de forma vertiginosa. En la India, desde 1990 han aumentado las emisiones en un 52%. De momento, no tiene compromiso de reducir estas emisiones.

En cuanto a la industria siderúrgica se refiere, emitió en España y en 1990, 13,83 millones de toneladas de anhídrido carbónico. Esta cifra se redujo, en 2002, a 10,85 millones. el Gobierno español ha elaborado una serie de líneas maestras para el cumplimiento del Protocolo, lo que significa hacer una apuesta por las energías renovables y por la eficiencia energética, entendiendo que esta constituye un bien económico y medioambiental.

El cumplimiento de Kioto implica a la Administración y también a las empresas y a los ciudadanos. En el período comprendido entre 2005 y 2007 las emisiones de España tienen que estabilizarse en la media de las emisiones de los tres años comprendidos entre 2000 y 2002. Además, tendrá que producirse una reducción adicional en el período entre 2008 y 2012. El Plan Nacional de Asignación (PNA) de derechos de emisión de anhídrido carbónico potencia la cogeneración. Se ha creado también un registro nacional de derechos de emisión y es el ministerio de Medio Ambiente el responsable sobre este registro.

El cumplimiento del Protocolo plantea una serie de problemas de muy difícil solución, al tiempo que abre una serie de perspectivas a la industria nacional. La próxima Cumbre del Clima, que se celebrará en diciembre, buscará fórmulas para que EEUU se reinserte en el proceso.

El anhídrido carbónico es el gas que más contribuye al efecto invernadero, después del vapor de agua. Pero no es el único gas. Conviene tener presente que no se ha abordado con seriedad la contaminación que proviene de la industria del transporte.

  

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