Viernes 8 de octubre de 2004

 

AMERICA EN FOCO

La OEA en el ojo del huracán

Por Juan Varde
(Buenos Aires)

 

A tan sólo dos semanas de haber asumido y siendo el primer centroamericano en asumir en más de 50 años como Secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA), el ex presidente de Costa Rica durante el periodo 1998 y 2002 Miguel Angel Rodríguez, ya es blanco de una grave acusación, más el pedido de renuncia solicitado por el actual presidente de Costa Rica, Abel Pacheco.

La Asamblea Legislativa de Costa Rica pidió la renuncia de Rodríguez, ya que habría recibido un soborno de 510.000 dólares para favorecer a la compañía de telecomunicaciones francesa Alcatel mientras ejercía la Presidencia del país centroamericano.

En la capital San José, un grupo de legisladores, con el aval del actual presidente Abel Pacheco, pidió que se presentara a rendir cuentas. Rodríguez, sin embargo, se negó y pidió que se respete la presunción de inocencia hasta que la justicia diga lo contrario.

En lo relacionado a su responsabilidad como secretario del Organismo, su figura se ha esfumado como por arte de magia, ya que no cumplió con la gira prevista por el Cono Sur, Argentina, Chile, Uruguay y Brasil, donde debía afinar los detalles para la Cumbre de las Américas de la cual Argentina será sede el año próximo.

En su breve Administración, Rodríguez se ha ganado pocos amigos. Sus medidas inconsultas y arbitrarias han generado un malestar general en su interna y si a esto le agregamos las duras consideraciones del canciller Luis Ernesto Derbez, de México, de Celso Amorín, de Brasil y del presidente de Honduras, Ricardo Maduro, quien directamente pidió que deje el cargo, su situación no es la más cómoda que se aprecie.

Mientras tanto en Costa Rica y a la espera de la comparencia de Rodríguez, no descartan la apertura de otro proceso, el pueblo centroamericano recuerda ahora más que nunca la plataforma electoral de Rodríguez, donde enfatizaba luchar contra la corrupción, enquistada, según él, en el Gobierno costarricense.

En época de tempestades climáticas, la turbulencia política quiere estar presente, quizás logre igualar su paso devastador.

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