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Miércoles
20 de octubre de 2004
Alan Greenspan vuelve a defender la política económica de Bush Ayer por la noche en Washington, Alan Greenspan se enfrentó a uno de los momentos más delicados de su carrera. Casi acorralado por un grupo de combativos analistas, el presidente de la Reserva Federal (el banco central de EEUU, FED) se vio forzado a asegurar que no hay riesgos en el horizontes económico de EEUU. El acto se celebró en los salones de la patronal bancaria norteamericana. El fuego cruzado que cayó sobre el veterano responsable de la autoridad monetaria también tuvo una onda expansiva que llegó hasta los cuarteles generales de los responsables de campaña de Bush. Muchos de los asistentes al coloquio argumentaban que la estrategia de Washington que había forzado a la FED a mantener durante mucho tiempo unos tipos de interés excepcionalmente bajos habían abonado el campo para la explosión de una burbuja inmobiliaria que se convierte ahora en peligrosa en la medida que la autoridad monetaria siga elevando los tipos de interés de referencia. Greenspan reconoció que la deuda de los consumidores ha crecido a un ritmo muy acelerado pero situó el inicio de este fenómeno en el último año del mandato de Clinton. Aun así, indicó que la salud financiera de las familias estadounidenses es bastante razonable. Según él, ni hay burbuja ni puede explotar porque, entre otras cosas, no es tan fácil comprar y vender una casa como si fueran acciones. Además, el único riesgo que admitió fue el que se derivaba de los ciudadanos que han comprado una segunda vivienda o una residencia de vacaciones. Y recordó que esa actividad sólo había supuesto el 11% de las nuevas hipotecas suscritas en 2003. Sus palabras no convencieron del todo a la audiencia ni despejaron las dudas publicadas por la banca de inversión en los últimos días. Unas incertidumbres que pueden volverse ahora contra Bush. Tarjetas de crédito. Otro de los riesgos minimizados ayer por Greenspan fue el de que las familias fueran incapaces de hacer frente al alto endeudamiento que han contraido durante estos años al financiarse con tarjetas de crédito. Según él, precisamente la posibilidad que han tenido los ciudadanos de refinanciar sus hipotecas a menores tipos de interés les ha proporcionado la liquidez suficiente.
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