Lunes 18 de octubre de 2004

El Partido Popular exige a Zapatero que explique la actuación de la diplomacia española en La Habana

El Partido Popular (PP) español, de tendencia conservadora, del que forma parte el ex presidente del Gobierno José María Aznar, sigue intentando convertir en un asunto clave de la política nacional la nueva orientación que el actual mandatario español, José Luis Rodríguez Zapatero, quiere dar a las relaciones entre Europa y Cuba. Pero el Gobierno socialista de Zapatero se mantiene firme.

El enfrentamiento entre ambas formaciones políticas llegó a su punto culminante tras el discurso pronunciado por el embajador de España en La Habana, Carlos Alonso Zaldívar, en la recepción que se celebró con motivo de la fiesta de la hispanidad el pasado 12 de octubre.

Un acto que ya estuvo precedido de cierta tensión política, porque el principal partido de la oposición española había acusado al Gobierno socialista de querer saltarse las sanciones adoptadas por la Unión Europea (UE) contra la Isla y tener intención de no cursar invitaciones a los disidentes. Pero este extremo no se confirmó. De hecho, la embajada sí invitó a los representantes de la contestación interna.

La recepción se inició a las siete de la tarde (hora cubana) y el embajador español y su esposa estuvieron recibiendo a los invitados hasta las siete y diez. Como se esperaba se registró una total ausencia de personalidades políticas o gubernamentales relacionadas con el Gobierno cubano, que tienen prohibida su asistencia a los actos en los que hay disidentes. Sí estuvieron presentes cerca de 20 representantes de la oposición interna entre conocidos disidentes y familiares.

Entre los invitados se encontraba también el cardenal de La Habana, Jaime Ortega y el jefe de la Oficina de Intereses de EEUU en Cuba, James Cason. También una presencia abundante de embajadores europeos y latinoamericanos y algunos agregados militares, como el venezolano. En total, poco más de 300 personas.

Hasta las ocho de la tarde, los invitados conversaron y degustaron las bebidas disponibles. Sólo producción cubana: ron y cerveza.

Pasadas las ocho, el Embajador español leyó su breve discurso desde las escaleras que comunica los portales con el amplio jardín de la sede diplomática. Casi inmediatamente, como a las ocho y cuarto, Martha Beatriz Roque y Osvaldo Payá, entre otros notables opositores abandonaron la embajada.

Eran las dos de la manaña del miercóles en Europa, donde la noticia del revuelo provocado por el breve discurso de Zaldívar no se conoció hasta la mañana siguiente, por la diferencia horaria que marca los cierres de los medios de comunicación.

Pero hubo tiempo suficiente para que el secretario de Relaciones internacionales del PP, Jorge Moragas, pudiera coger desde París un avión al mediodía del viernes e iniciar el principio del último capítulo de la batalla política. Moragas estuvo en La Habana a la una y media de la mañana del sábado. Intentó introducirse en Cuba con un visado de turista para celebrar una reunión con los que, según él, son los principales líderes de la oposición interna de Cuba. Antes de emprender el viaje, Moragas había hecho públicas sus intenciones a la prensa, conseguido los visados, comprado los billetes de avión y reclutado a un grupo muy especial de acompañantes.

El Gobierno cubano le retuvo en el aeropuerto y luego fue expulsado sin dejarle entrevistarse tan siquiera con la cónsul española en el país caribeño, que había acudido allí a prestarle asistencia. Junto al político español viajaban dos diputados holandeses, Boris Dittrich, del partido D66 (demócratas-liberales), y Kathleen Ferrier, del Partido Demócrata Cristiano, ambos aliados del Gobierno holandés, que fueron tratados de la misma forma.

Política europea. El incidente complica los intentos de España por imprimir un cambio en la política europea hacia Cuba, sobre todo porque Holanda es ahora mismo el país de turno que preside la Unión Europea (UE). Y su ministro de Relaciones Exteriores, Bernard Bot, ya ha mostrado públicamente su indignación por el trato recibido por sus parlamentarios en Cuba.

Si sorprenden la velocidad del político español, no sorprende menos la actitud de La Habana que, a lo largo de este año, ha permitido que, incluso relevantes parlamentarios estadounidenses, se reunan con los disidentes. El propio Moragas ya lo había hecho en junio.

El incidente del aeropuerto tuvo un amplio eco en Madrid desde la misma mañana del sábado, hora española. El secretario general del PP, Angel Acebes, convocó una rueda de prensa para mostrar su indignación y acusar a Zapatero de estar apoyando a un régimen dictatoria. Casi de la misma forma se expresó el actual líder conservador español, Mariano Rajoy, y alguna otra figura del partido como el ex secretario general Javier Arenas.

La cancillería española llamó con urgencia a consultas a la embajadora cubana en Madrid, Isabel Allende, y consideró inaceptable la actitud del Gobierno cubano. Aunque, de momento, no ha anunciado que el incidente vaya a cambiar las líneas maestras de su acción diplomática en Cuba.

Algo que no gusta en el PP. El diputado español Moragas se ha mostrado "alucinado" por la respuesta de la formación que lidera Zapatero, el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), a su viaje y posterior expulsión de Cuba y ha dicho que "si yo he montado todo este circo político, estoy convencido de que ellos son los que hacen el papel de payasos".

Por su parte, el portavoz parlamentario del PP en el Congreso, Eduardo Zaplana, ha exigido al Ministerio de Asuntos Exteriores una respuesta “infinitamente más contundente. Mañana a las 11, hora española, se reune la Comisión de Exteriores del Congreso español. Se espera una gran tensión con respecto a este asunto.

Aunque en el partido conservador español se ha dicho que toda la oposición cubana estaba en contra de ese giro en Europa, al menos dos de las más importantes formaciones de la oposición cubana no piensan lo mismo y han defendido la política del Gobierno español en la isla. Se trata de Cambio Cubano cuyo líder, Eloy Gutiérrez Menoyo, es muy popular en Cuba, y de Arco Progresista, de tendencia socialdemócrata. Hay un tercer partido, Partido Socialdemócrata, de Vladimiro Roca, que trata, en estos momentos, de mantener una postura equidistante entre los dos extremos.

No obstante, los grupos de oposición al régimen de Fidel Castro que se integran en la plataforma ‘Cuba Democracia Ya’ han pedido audiencia al canciller español, Miguel Angel Moratinos, para trasladarle su descontento por las relaciones del Gobierno español con Cuba.

Algunos observadores señalaban hoy que, tal y como quedó de manifiesto, en los juicios rápidos que terminaron con el encarcelamiento de 75 disidentes, la oposición interna, tiene al menos una característica curiosa. El hecho de que el Gobierno cubano haya podido infiltrarse en ella con gran facilidad. Buena parte de las sentencias de cárcel que se aplicaron estuvo basada en declaraciones de miembros de la inteligencia cubana que habían convivido con los disidentes y habían participado en sus acciones.

El mosaico es aún más variado en el exilio, sólo en el estado de Florida, hay más de 75 celulas de opositores, entre partidos, grupos, fundaciones y asociaciones diferenciadas que mantienen distintas líneas políticas y estrategias, muchas veces divergentes.

Pero, también hay observadores que señalan algunas curiosas coincidencias. Según algunos expertos, entre los que se encuentra el catedrático de la Universidad de Harvard, Jorge Domínguez, el revuelo que se ha generado tras el viaje de Moragas y los dos diputados holandeses a Cuba ha servido a Fidel Castro para no promover la apertura de la isla que estaban demando desde Europa a cambio de un giro en la política europea hacia Cuba.

Algo similar ocurrió en 1996, cuando el entonces presidente de EEUU, Bill Clinton, amenazó con vetar la Ley Helms-Burton. Pero entonces, los cazas cubanos derribaron dos avionetas el 24 de febrero de ese año pertenecientes al grupo de exiliados radicales "Hermanos al Rescate" a los que se les acusaba de haber invadido el espacio aéreo cubano. Los cuatro integrantes de los aviones murieron y Clinton aprobó finalmente la polémica ley.

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