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Viernes
15 de octubre de 2004
DISCURSO
DE EXCMO. SR EMBAJADOR DE ESPAÑA EN CUBA CON OCASIÓN
DE LA FIESTA NACIONAL
Excelencias,
Sras, Y Srs.
Con esta recepción,
la embajada de España en La Habana, como todas nuestras representaciones
diplomáticas en el mundo, celebra hoy nuestra fiesta nacional.
Las embajadas
de España, y en particular las acreditadas en América
Latina, aspiran a ser un punto de encuentro de todos los sectores
sociales y políticos, y a que ello se ponga especialmente
de manifiesto en una fecha, como el 12 de octubre, en la que conmemoramos
el hecho histórico que nos une a españoles y latinoamericanos.
El gobierno de
España quiere imprimir a sus relaciones exteriores un carácter
más participativo, reforzando el diálogo y la cooperación,
poniendo un mayor énfasis en el multilateralismo, y en la
política de paz.
Por ello mi gobierno
considera a sus embajadas como un instrumento de relación
y diálogo con los Gobiernos y también con los pueblos.
En todo el mundo,
nuestras embajadas extienden su relación a muchos sectores
sociales además de los gubernamentales, de modo que puedan
cumplir su misión de intermediarias entre pueblos; entre
el pueblo español al que representan y el pueblo del país
en el que trabajan.
Esta es una misión
irrenunciable en cualquier sitio, y lo es en particular en el caso
de las embajadas acreditadas en países cuyos pueblos tienen
una larga y profunda vinculación de lengua, cultura, sangre
e historia compartidas con el pueblo español.
Cuba es, sin duda,
el mejor ejemplo de esta íntima vinculación con España.
Lamentablemente,
la actual situación de las relaciones entre Cuba y España,
y de las relaciones de Cuba con la Unión Europea, es profundamente
insatisfactoria, y no permite que ni España ni la Unión
Europea puedan trabajar a favor de sus objetivos en Cuba:
- promover las relaciones entre los dos Gobiernos.
- favorecer el respeto a los derechos humanos y las libertades fundamentales,
y
- contribuir a que el pueblo cubano mejore sus condiciones de vida.
Queremos, por
tanto, superar la situación actual y ser otra vez interlocutores
con todos los sectores políticos y sociales.
Con este fin,
hemos iniciado una reflexión, junto con nuestros socios de
la Unión Europea, sobre cómo superar esta situación.
La reflexión
dista todavía de haber concluido, pero de momento hemos llegado
a un consenso sobre la dudosa utilidad práctica de las medidas
de junio de 2003, y sobre la necesidad de sustituirlas por un instrumento
más eficaz.
No hay acuerdo
todavía sobre cuál será ese instrumento, pero
también en esto se ha avanzado y creo que ese acuerdo es
sólo cuestión de tiempo y de no mucho tiempo, además.
España
es un miembro responsable de la UE que se atiene a sus compromisos
con sus socios.
Queremos superar
la situación actual porque nos permite el logro de los objetivos
que antes he señalado, pero queremos superarla de acuerdo
con el resto de la Unión, y no lo ocultamos, España
quiere liderar ese proceso.
Nos hubiera gustado que hoy estuvieran aquí miembros del
Gobierno cubano; pero éste no lo ha querido así.
Esperamos que
pueda haber representantes del gobierno en las próximas fiestas
nacionales.
Mientras tanto,
aspiramos a trabajar en esa línea con el Gobierno de Cuba,
con quienes disienten de su política, y con todo el pueblo
cubano. Con todos, sin excepciones, y siempre en beneficio de Cuba
y del pueblo cubano.
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