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Viernes
15 de octubre de 2004
Kerry
no despega pese a que la prensa confirma que sus acusaciones contra
Bush son ciertas
Bush
provoca grietas entre las filas republicanas
Por
J. Jameson
Con
las encuestas más ajustadas que nunca, Bush y Kerry intentan
atrapar votantes en la mina de los indecisos, un granero potencial
en el que se encuentra casi el 35% de los ciudadanos que se ha inscrito
para poder depositar su sufragio el primer martes de noviembre.
Pero algunas polémicas decisiones de la Casa Blanca están
sembrando el descontento entre las filas del propio Partido Republicano.
El
demócrata, a pesar de sus avances, parece poco capaz de despegar,
pese a que las noticias que se conocen estos días estén
confirmando la veracidad de sus críticas sobre la desastrosa
gestión de su rival. Un analista hispano de Miami lo explica
así: El mensaje de Bush que acusa a Kerry de izquierdista
y amigo de los europeos, cala aquí.
Aún reconociendo los errores cometidos, al ciudadano medio
estadounidense le ofrece poca confianza alguien que parece a punto
de querer pactar con unos amigos desleales que abandonaron al ejército
de EEUU en Irak.
Pero tal vez las cosas cambien. Hoy, una información de Los
Angeles Times ha sembrado el pavor en las filas de los asesores
de Bush. Según el prestigioso periodista John Hendren, experto
en temas de defensa, el Pentágono planea conceder un ascenso
al polémico general Ricardo Sánchez, ex jefe de las
operaciones militares en Irak, a quien se acusa de haber autorizado,
y hasta ordenado, el uso de torturas en los interrogatorios a los
prisioneros enemigos.
Aun así, los jefes del Alto Estado Mayor y el secretario
de Defensa, Donald Rumsfeld, planean concederle la cuarta estrella,
el máximo grado militar que puede alcanzarse en EEUU. Una
opción demasiado dura para un porcentaje importante de parlamentarios
republicanos.
Y no
hay que olvidar que, además de las presidenciales, en muchos
estados también se eligen congresistas y senadores. Muchos
de ellos están separándose paulatinamente del mensaje
de Bush para asegurar su propia reelección.
El actual inquilino
de la Casa Blanca, en algunos casos, ha logrado perder apoyos incluso
entre los suyos. Algunos analistas han detectado entre los miembros
del Partido Republicano una facción contraria al actual inquilino
de la Casa Blanca. Estos adversarios internos se muestran
cada vez más activos, según avanza Kerry en las encuestas.
Los recortes
fiscales, arma ineficaz contra la deslocalización.
Dentro del mismo
partido republicano está generando polémica que los
últimos recortes fiscales sigan beneficiando a las multinacionales
que apostaron por la deslocalización. El New York Times
desvelaba hoy, por ejemplo, que con la nueva ley, llamada curiosamente
"Ley Americana para la Creación de Empleo", las
empresas que reinviertan los beneficios conseguidos en el exterior
sólo pagarán un impuesto del 5,25%.
Parece algo mejor que la exención total de antes, pero no.
El problema reside en que el concepto de la reiversión es
tan amplio que incluye operaciones como amortizaciones o canjes
de deuda y recompras de acciones. Dos operativos que no generan
empleo, pero sí pueden animar a las multinacionales a seguir
instaladas en el exterior.
Los
efectos del último debate. Los cara a cara le
han servido a Kerry para borrar el devastador efecto de la convención
republicana de septiembre. A Bush le ha servido de poco la mejora
paulatina de su actitud en los enfrentamientos directos con el demócrata.
Sin embargo, todos los analistas coinciden en que el margen que
registran los sondeos es demasiado estrecho como para asegurar nada.
El pasado jueves, en la Universidad de Tempe, en Arizona, los contendientes
cumplieron el guión previsto. E incluso pasaron de largo
sobre asuntos como el medioambiente o la energía.
También
fueron algo más agresivos que en las dos ocasiones anteriores.
Kerry apostó en sus ataques por la mala marcha de la economía,
el desempleo y la cobertura sanitaria. Bush intentó demostrar
que los demócratas no tienen programa y resaltó los
bandazos que, según él, habría dado el aspirante
en temas como los impuestos y el gasto público.
La
evidencia de los datos manejados por Kerry, no pareció impactar
a Bush que acusó a su oponente de realizar promesas vacías
que no solucionarían los problemas expuestos. El demócrata
dijo que más de cinco millones de personas habrían
perdido la cobertura sanitaria durante los cuatro años de
gobierno de Bush. Ahora hay 45 millones de ciudadanos desprotegidos.
Pero el presidente argumentó que su rival no iba a resolver
el asunto, a pesar de haber presentado un plan que preveía
una inversión pública de cinco billones de dólares
(cuatro billones de euros) en 10 años, casi 7.700 dólares
(6.215 euros) por contribuyente.
El
polémico "medicare". Kerry
no ahorró críticas a la nueva legislación sobre
el “medicare” impulsada por los republicanos. La acusó
de haber encarecido las medicinas, a pesar de haber entregado a
la industria farmacéutica, con la que los precios se negocian
ahora directamente, casi 139.000 millones de dólares (112.205
millones de euros) adicionales.
Bush
ataca la ideología y Kerry la gestión económica.
Bush
buscó en el último debate descalificar a su adversario
desde el punto de vista ideológico. Kerry sería, en
su opinión, un peligroso izquierdista, cuya actitud convierte
en conservador al mismísimo Ted Kennedy.
Kerry
insistió en el desprecio por las clases medias que había
desarrollado Bush y le acusó de ser el único presidente
en los últimos 72 años (en los que hubo seis demócratas
y cinco republicanos) bajo cuyo liderazgo se han perdido empleos
netos, 1,6 millones en total. Y sobre la irresponsabilidad fiscal
de la que frecuentemente le acusa Bush, le recordó que ha
convertido un superávit de 5,6 billones de dólares
(4,5 billones de euros) en un déficit récord y creciente.
USA
PLT MCR
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