Viernes 15 de octubre de 2004

 

Carlos Mesa se salta la prohibición de vender más gas a Argentina

El Gobierno de Bolivia hace caso omiso al Congreso

Por Vanesa Camargo

El Pleno del Congreso boliviano prohibió el miércoles al Poder Ejecutivo la venta de más gas natural al mercado argentino hasta que no esté aprobada la nueva Ley de Hidrocarburos. Sin embargo, el presidente de Bolivia, Carlos Mesa, firmó ayer jueves con su homólogo argentino, Néstor Kirchner, una carta de intenciones para incrementar el suministro de gas boliviano hacia Argentina hasta los 20 millones de metros cúbicos diarios. Esta medida busca subsanar el déficit energético de Argentina y excluye expresamente a Chile.

Bolivia exporta actualmente unos 6,5 millones de metros cúbicos a Argentina desde que el pasado mes de abril ambas naciones suscribieron un acuerdo de emergencia, ante la mayor crisis energética de Argentina en los últimos años. En este convenio, Mesa puso como condición que no se derivara "ni una molécula" del gas boliviano a Chile, país con el que Bolivia mantiene graves diferencias por su centenaria reivindicación de una salida al Océano Pacífico por un puerto chileno. Tras este acuerdo, Kirchner decidió recortar el abastecimiento de gas natural a Chile en hasta un 50% de lo que venía recibiendo éste último.

Con este nuevo acuerdo, Mesa se asegura la duplicación de sus ingresos en exportaciones a partir de 2007, cuando estará en pleno funcionamiento el nuevo gasoducto que una Bolivia y Argentina, el Gasoducto del Noreste Argentino (GNA), según declaró el propio mandatario boliviano en un discurso. Kirchner añadió que esta carta de intenciones cumplirá "el sueño de la patria integrada que queremos para toda América Latina y América del Sur". Pero no todo son ventajas. Bolivia tiene un gran inconveniente para que este acuerdo "integrador", como lo calificaron ambos mandatarios, se materialice: la nueva Ley de Hidrocarburos, que sigue sin aprobarse.

De hecho, la Cámara de Diputados de Bolivia envió a Carlos mesa una minuta de comunicación que decía, textualmente, "Dígase al Poder Ejecutivo, que a través de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), se proceda a suspender cualquier firma de contrato o acuerdo de exportación de gas natural como materia prima; entre tanto no se sancione y se promulgue la nueva Ley de Hidrocarburos".

Mesa contestó a esta nota comprometiéndose a que los detalles del pacto con Argentina se ajustarán a la nueva normativa y declaró que el retraso en su aprobación constituye "un peligro" para el país porque todos los proyectos de inversión "están supeditados a su vigencia". Pero parece ser que este proceso será muy lento.

Actualmente hay dos proyectos de ley en conflicto: el enviado al Congreso por el Ejecutivo el pasado 7 de septiembre y el redactado por la Comisión Mixta de Desarrollo Económico de la Cámara de Diputados. Según fuentes consultadas por Americaeconomica.com, hasta el próximo martes no se reanudará el debate sobre estas dos propuestas y Carlos Mesa no está dispuesto a que se apruebe otro proyecto de ley que no sea el suyo, incluso amenazó con la dimisión si no se aprueba el Proyecto de Ley del Ejecutivo.

El acuerdo entre La Paz y Buenos Aires firmado recientemente en Sucre es un texto adicional al acuerdo sobre integración energética binacional de 1998 y se denomina "Protocolo Adicional al Acuerdo de Alcance Parcial sobre Integración Energética entre Argentina y Bolivia para el suministro de gas natural de la República de Bolivia al GNA". Este documento permitirá aumentar los volumenes de exportación del gas nacional hasta 20,5 millones de metros cúbicos diarios en el año 2007 y durante 20 años, según dijo el jefe de Estado boliviano.

Bolivia abastecerá así las necesidades energéticas de las provincias argentinas de Formosa, Chaco, Misiones, Corrientes, Entre Ríos, Santa Fe, Salta y Jujuy, con la financiación de "eventuales contribuciones de organismos multilaterales de crédito y/o de agencias internacionales de ayuda para el desarrollo", según indicó Mesa. Por otro lado, seguirá vigente la cláusula que señala que el combustible que venda el país altiplánico a Argentina no puede ser entregado a terceros, disposición que ha sido considerada como una medida de presión de Bolivia hacia Chile para negociar su salida al mar.

Los principales puntos del acuerdo son:

  • Ambas partes facilitarán las operaciones de exportación e importación de gas y se comprometen a no adoptar medidas que alteren el cumplimiento de los contratos de compraventa y transporte a ser celebrados.
  • Otorgarán las autorizaciones y licencias a los inversores para que puedan construir y operar el gasoducto del Noreste.
  • Facilitarán la construcción de una planta de separación de líquidos de gas en la zona fronteriza entre ambos países.


El ministro boliviano de Planificación Federal, Julio de Vido, ratificó que el gas que suministrará Bolivia tendrá como destino el abastecimiento al mercado interno y, en particular, a la industria argentina. En cuanto al GNA, estimó que su construcción costará 1.300 millones de dólares (1.049 millones de euros) y las obras comenzarán en 2005.

BLV RGT PLT NPM

   

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