Miércoles 27 de octubre de 2004

Aumenta el suspense sobre el resultado de las elecciones en EEUU

En EEUU los votos de los ciudadanos no sirven para elegir directamente al presidente. Éste es designado por los compromisarios vencedores en cada circunscripción electoral.

Las últimas encuestas referidas a este asunto concreto pronostican que George Bush y John Kerry conseguirán 269 electores directos por cabeza. Un peligrosísimo empate que abre la puerta a múltiples especulaciones y dispara las alarmas sobre posibles intentos de fraude.

Tal es el clima, con los equipos de abogados de ambos partidos preparando los textos para los previsibles recursos de unas elecciones que necesitan observadores imparciales, según señalan algunos periódicos. Incluso, el secretario general interino de la Organización de Estados Americanos (OEA), el estadounidense Luigi Eiunaudi, ha declarado irónicamente que el organismo no “ha hecho planes” para intervenir de observador en las presidenciales estadounidenses.

De producirse este resultado sería la primera vez que esto sucede en la historia de EEUU. Pero ni el candidato republicano ni su oponete demócrata están dispuestos a llegar a este punto que, según los analistas, desembocaría en un largo proceso legal, recuentos por cada circunscripción que concluirían con una decisión final por parte del Tribunal Supremo que, como sucedió en 2000, sería el encargado de designar finalmente al vencedor de las elecciones.

Varios medios de comunicación estadounidenses explicaban el inusual giro que han dado los actos de campaña de ambos candidatos en estos últimos días. Sus apariciones públicas se concentran en los 11 estados donde abundan los indecisos y ninguno de los contendientes obtiene en las encuestas una ventaja clara: Florida, Ohio, Minnesota, Nuevo México...

Además, tanto Kerry como Bush están visitando directamente poblaciones de menos de 3.000 habitantes, lo que da idea de la importancia que pueden tener estas pequeñas ciudades el próximo martes, pese a que habitualmente no han resultado decisivas.

En estas apariciones, ninguno de los dos aspirantes ha realizado cambios en el mensaje que ya conoce toda la nación ni tampoco han elegido los mismos sitios.
Los estrategas de campaña han optado por reforzar las tendencias que manifiestan los sondeos y el demócrata va donde cree poder ganar, al igual que el republicano. Y Bush ha conseguido un inesperado aliado en Ohio y Pennsylvania, el senador demócrata Zell Miller, enemigo mortal de Kerry, que pide el voto para el presidente.

El voto cristiano. Los evangelistas están considerados la línea más radical dentro de las distintas confesiones de EEUU. En 2000, cerca del 90% de este voto fue recolectado por Bush. Pero ahora todo podría cambiar. Los seguidores del reverendo Time Moore votarán a Kerry. Moore, conocido antiabortista, cree que el presidente ha perjudicado a los pobres y sus seguidores suponen cerca del 20% de los votos de esta comunidad.

USA PLT

 

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