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Miércoles
27 de octubre de 2004 La Caixa, con el 14% del capital, y Petróleos de México (Pemex) con el 5,5% han apoyado el cambio de presidente, mientras que el BBVA se ha abstenido. A última hora de la tarde, hora española, se especulaba con la posibilidad de que Brufau será nombrado en una reunión extraordinaria del consejo el próximo miércoles. Aunque, con anterioridad, el directivo catalán debe dejar su puesto en Gas Natural. Brufau es ya un hombre clásico del sector energético español. En los últimos años ha presidido Gas Natural siendo el principal impulsor de su expansión tanto en Latinoamérica (en países como Argentina, Brasil, México o Puerto Rico) como en Europa. Los cambios
en Repsol han sido una auténtica peripecia. Según señalaban
algunos confidenciales de Internet, Cortina presentó la dimisión
antes de comer, en torno a las 13:00 horas (de España). Una renuncia
que fue aceptada después de comer por el consejo de administración.
En esos momentos, el mercado financiero español era un auténtico
hervidero de rumores. En este sentido, fuentes de la gasista catalana no quisieron hacer ningún comentario con respecto a la marcha de Brufau. No obstante, algunos analistas han comentado que, lógicamente, La Caixa ha hecho valer su peso dentro de la petrolera. La portavoz de La Caixa no quiso hacer comentarios hasta que los cambios fueran oficiales. Tampoco desde el BBVA, segundo accionista de Repsol, se quiso hacer pronunciamiento alguno. Desde Pemex, propietaria de un 5% de Repsol, no se hacían comentarios a media tarde de hoy, pero recordaban que las relaciones con Repsol son de carácter institucional, con lo que un cambio en la presidencia de esta última no iba a suponer una salida del accionariado del grupo mexicano. Al parecer, según algunas fuentes, Cortina contaba con el apoyo de la vicepresidenta del Gobierno español, Teresa Fernández de la Vega, quien tendría algún familiar cercano trabajando en Repsol, y en menos medida del ministro de Economía, Pedro Solbes. Sin embargo, no contaba con el respaldo del ministro de Industria, el catalán José Montilla (hombre del Partido Socialista Catalán y muy cercano a La Caixa), ni del secretario general de Energía, Antonio Fernández Segura. Fuentes del Ministerio de Industria aseguraron a la agencia Europa Press que el departamento conocía la dimisión de Cortina desde hacía 10 días, si bien reiteraron su respeto a las decisiones del consejo de administración de Repsol. Ahora bien, Cortina ha estado trabajando hasta el último momento. Una situación que ha llevado a algunos observadores a comentar que la dimisión de Cortina ha sido forzada. El propio presidente había invitado a un viaje a Madrid a un grupo de periodistas argentinos. Estos van a partir esta noche, hora española, con destino a España. Incluso uno de ellos recibió una llamada este mediodía, hora de Madrid, para confirmarle que todo el papeleo (billetes) estaba dispuesto en el aeropuerto de Buenos Aires. Ahora no se sabe quién les recibirá en Barajas a donde llegarán mañana. Desde luego, las últimas horas han sido intensas para Cortina. El lunes, pocas horas después de llegar de Buenos Aires, el directivo se reunió con Alexei Miller, consejero delegado de la rusa Gazprom con quien llegó a un acuerdo para negociar diversos proyectos en México, EEUU y Canadá. La actividad internacional ha sido frenética puesto que hace sólo 10 días, Repsol firmó una alianza con la petrolera estatal iraní. Unos acuerdos que no habrían gustado a los principales proveedores de gas de España, Egipto y especialmente Argelia. Precisamente ayer estuvo en España el ministro de Asuntos Exteriores argelino, Abdelaziz Beljadem, quien mantuvo un encuentro con el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y el canciller, Miguel Angel Moratinos. Un encuentro que contribuyó a suavizar las relaciones con ambos países tras las tensiones de los últimos días. Quizá una pacificación en el sector energético (hace unos días se rumoreó que no se construiría el segundo gasoducto Argelia-España) tuvo la culpa. En cualquier caso Cortina es ya historia. El directivo, hombre muy ligado a la banca en los últimos años, llegó a la presidencia de la compañía en la primavera de 1996 tras el triunfo del Partido Popular (PP) en las elecciones. Su cometido principal fue la privatización definitiva de todo el capital de la petrolera. Posteriormente,
Cortina protagonizó la mayor operación de la historia de
la compañía como fue la adquisición de la argentina
Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF) en 1999. Una operación
que se fraguó primero en una subasta realizada por el Gobierno
de Carlos Menem en la que Repsol se adjudicó cerca del 25% del
capital que por entonces estaba en manos estatales. Unos meses después,
Repsol lanzó una OPA sobre el resto del capital que cotizaba en
la Bolsa de Buenos Aires y Wall Street. |
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