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Viernes 12 de noviembre de 2004
DESDE EL MALECON CON... Cuba en pie de cola Por
Aurelio Pedroso
Ni cuando en aquellos años de socialismo a la rusa, con el filme checoslovaco "Vals para un millón", mes tras mes en pantalla del binomio Rex-Duplex, o una de esas españolas de Julio Iglesias en la que el pobre niño no podía caminar, la gente no hacía tanta cola o fila para adquirir algo. Las de ahora no han sido para ir a llorar desgracias, sino más bien como una suerte de firmar el libro de condolencia por la partida del dólar y a cambio darle nuevamente la bienvenida al peso convertible como amo y señor del día a día. Al menos en lo que alimentación, calzado y ropa se refiere. La filosofía fidelista de convertir reveses en victorias se ha puesto nuevamente de manifiesto. El obligado cambio de moneda ha obedecido, según se ha explicado reiteradamente, a una maniobra de EEUU para proseguir en su asfixia económica a la isla. La respuesta cubana ha sido sacar la divisa del imperio de circulación para entonces festejar nuestra independencia monetaria y, de paso, recoger la mayor cantidad de moneda verde posible que falta hace. "Ha llegado el feliz día ocho" -ha dicho ante las cámaras de televisión para todo el país Francisco Soberón, presidente del Banco Central de Cuba (BCC)-. "El pueblo ha alcanzado su soberanía total". El día ocho, como se anunció, el dólar dejaba de ser moneda de pago en determinados establecimientos comerciales y todos los turísticos. Muchos dólares se fueron al reposo transitorio en las bóvedas bancarias; otros a las particulares y algunos, según ha reportado la agencia española EFE, ya andan lidiando en el mercado negro al cambio un dólar por 32 pesos cubanos no convertibles, frente a los 26 que ofrece el Estado. Aún así, Americaeconomica.com, no lo ha podido comprobar. Cerca de dos millones de operaciones se han realizado de acuerdo a informes del BBC. Todo ha sido minuciosamente atendido. Un control o monitoreo prácticamente por minutos. Una mesa redonda informativa se encargó durante hora y media, pues eso, de informar. Lo que hasta el momento no se conoce en la calle -apuesto a que nunca se dirá- es la cantidad real de dólares que la población tenía en sus bolsillos hasta que llegara ese "día feliz". CBB
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