Viernes 17 de diciembre de 2004

 

DESDE EL MALECON CON...

Chávez sopla velas en Cuba

Por Aurelio Pedroso
(La Habana)

 

Muy despacio, pero que muy despacio, habrá que explicarle, por ejemplo, a un alemán lo que significa uno de esos miles de posters o afiches de Hugo Chávez por las calles de La Habana con un bate de béisbol en la mano y que han sido impresos para darle la bienvenida al presidente venezolano.

Y es que en Cuba el béisbol es el deporte nacional. En Venezuela, tal vez igual. Por el discurso de Chávez se puede interpretar que allí ocurre otro tanto amén de su afición por él. Un enfrentamiento contra los gringos en la isla constituye más que una confrontación deportiva, se trata de un asunto que trasciende a otros sentimientos y percepciones.

Tal es el afán beisbolero, que hasta en la jerga –y a veces en la propia frontera de la cultura exquisita- los términos de ese deporte forman parte de interpretaciones y doble sentidos en eventualidades diarias... y hasta políticas.

De ahí Chávez conectando (en la foto) un jonrón, “home run” a los gringos. Es decir, un batazo descomunal que acumula un tanto a favor del equipo. En su momento dijo haber puesto la bola desde Caracas hasta los jardines de la Casa Blanca.

El presidente de la hermana nación ha venido a la isla para festejar el décimo aniversario de aquella visita en que, sin ser mandatario, fue recibido con honores de jefe de gobierno. Junto a la delegación que le acompaña ha recibido diversos homenajes y nuevamente ha sido condecorado por el Consejo de Estado.

La llegada del líder venezolano ha coincidido con la mayor maniobra militar realizada por efectivos regulares de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) en las últimas dos décadas. Una experiencia que sin duda alguna querrá ver sobre el terreno.

Entre tanto, James Cason, jefe de la Sección de Intereses Norteamericanos en Cuba (SINA), gringo al fin y al cabo y también conocedor del béisbol, ha querido “robar una base” mientras Castro y Chávez participaban en un acto en un teatro lleno de becarios venezolanos que cursan en Cuba estudios universitarios (medicina fundamentalmente).

Resulta que en medio de las maniobras militares y de los actos en homenaje a Chávez, el jefe de la SINA ha incorporado a los motivos navideños del jardín de la representación diplomática un número lumínico, el 75, que corresponde a la cifra de encarcelados en el año 2003. La Cancillería cubana le ha comunicado que retire los atributos navideños y él se ha negado.

Este juego de grandes batazos contra el imperio, más jugadas como las de Cason, pudiera conducir a nuevas emociones del partido.

Esto habrá que saberlo explicar también a un alemán.

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