Jueves 23 de diciembre de 2004

 

DESDE EL MALECON CON...

Cabo Cason versus Comandante Castro

Por Aurelio Pedroso
(La Habana)

 

James Cason, el jefe de la sección de Intereses Norteamericanos en Cuba (SINA) está en remojo y mirilla del presidente Fidel Castro. Y algo gordo pudiera ocurrir pronto.

Resulta que desde hace un buen tiempo el diplomático se ha empeñado en tocarles las barbas al Comandante en su desmesurado afán de llevar a la isla una democracia que aquí en la capital muchos ciudadanos bien pudieran cuestionar. Es más, que se está extralimitando como para provocar un incidente.

Un incidente que podría estar al llegar. Trabajadores, un periódico de circulación nacional y portavoz de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC) ha publicado un “inventario” de las últimas andanzas de Cason por toda la isla. Y esto aquí se interpreta como ese sonido del río cuando piedras arrastra consigo. Muy probablemente la idea de publicar tal listado de actividades no haya surgido precisamente de un consejo editorial.

La más reciente, el anuncio lumínico con el número 75 (en referencia a los opositores detenidos el pasado año y ahora mismo con 14 en la calle) que forma parte del conjunto tradicional navideño que cada año la SINA exhibe en sus jardines del Malecón habanero. Cason fue llamado al Ministerio de Relaciones Exteriores, se le convidó a retirarlo y horas más tarde convocó a algunos periodistas para decirles que pase lo que pase el cartelito se quedaba.

Fue entonces cuando, en pocas horas, las autoridades locales le colocaron una inmensa vaya tildándolos de fascistas y mostrando unas fotos gigantes de torturas en la conocida prisión iraquí. La guerra de las pancartas había comenzado, como algún sagaz colega habría de bautizar.

Ojalá todo quede en pancartas, cosa que resulta poco probable.

Entre las tantas de James Cason está lucir en determinados actos una guayabera con grados militares de Cabo del Ejército de EEUU. Lo hizo en una recepción de la embajada china por el día de la independencia y en la que se encontraban altos cargos del gobierno cubano. Luego, en otra por el día de la Naciones Unidas, celebrada en el Palacio de los Capitanes Generales.

Y no hablar de un pulóver donde por el frente se lee: “Queremos ayudarlos pero no nos dejan”, mientras que por la espalda se puede leer: “Qué insolente” y debajo: “Fidel”.

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