Jueves 30 de diciembre de 2004

 

DESDE EL MALECON CON...

Ese 2005 que viene “pa” Cuba

Por Aurelio Pedroso
(La Habana)

 

No hay un solo cubano de los llamados “de a pie” que no esté vivamente interesado en que este 2004 acabe largándose bien lejos (aquí la gente lo manifiesta con otra expresión más sonora, popular y de ubicación geográfica muy dudosa) para ver si el nuevo año nos depara mejor fortuna.

Doce meses en que las desgracias estuvieron a la orden del día. Desde esos huracanes devastadores que aún tienen un respetable currículo de afectados, hasta esos productos del agro que no acaban de bajar de precios y una simple fruta bomba es manjar de reyes.

La economía, empero, ha crecido. La población lo ha leído en los informes oficiales de fin de año. Pero, por desgracia, la gente acostumbra a medir la economía desde sus puntos de vista personales. A saber, el transporte, la vivienda, los apagones, el salario que no es suficiente, la siempre empobrecida cartilla de racionamiento y otras y otras tantas cosas que bastan cinco minutos de charla con la familia cubana para comprender que no la hemos pasado del todo bien.

Habrá quien diga que otros la pasan peor y hay quienes le replicarán que otros también mucho mejor.

Ahora, a la espera del 2005 con los ojos puestos en China y Venezuela, países con los que se han firmado muy importantes acuerdos para el futuro. Y si es con los asiáticos, ni se diga. Todos los sectores vitales y potenciales de la nación serán objeto de la mirada inversionista oblicua.

Petróleo en grandes cantidades y al parecer de buena calidad ha sido encontrado en aguas de la plataforma insular casi al cerrar este mes de diciembre. Un buen aliciente.

Muchas manzanas en venta durante estos días y casi en igual cantidad los deseos de amigos y parientes para que la salud nos acompañe. Manzanitas chilenas y esas gringas provenientes de un gobierno vecino que hará todo lo posible por amargarnos más la vida. Nueces, avellanas y uvas, hasta el momento, sólo en el gran supermercado Palco y a precios de lingotes de oro. Menos mal que hay al menos un par de generaciones que ni las conocen, que ni vivieron aquella tradición de por cada una de las 12 campanadas de la iglesia, una uvita garganta abajo.

Tantos nuevos creyentes en los últimos años, que muchos aguardan con impaciencia la llamada Letra del Año, dictada por la junta de Babalaos y que no es otra cosa que las predicciones para 2005, pero esa será a partir del 1 de enero.

Que acabe de venir el año 2005 y este 2004 ya sabemos hacia dónde enviarlo. Para nuestros lectores, piensen como piensen, un abrazo fuerte desde este Malecón muy cubano por encima de todo.

CBB PLT

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