Viernes 7 de enero de 2005


El 1 de enero un grupo ultranacionalista tomó una comisaría en el sur de Perú

El difícil comienzo de año de Alejandro Toledo

Por Carolina Caro

El pasado 1 de enero, el grupo ultranacionalista Movimiento Etnocacerista tomó una comisaría en la ciudad de Andahuaylas, al sureste de Perú y una de las zonas más pobres del país. El presidente Alejandro Toledo decretó el estado de emergencia. Durante cuatro días, los rebeldes mantuvieron secuestrados a alrededor de 17 personas, muchas de ellas policías, para reivindicar la dimisión de Toledo por considerar que es corrupto y que está vendiendo el país al capital extranjero, en especial al chileno. El pasado 4 de enero por la noche, los insurgentes entregaron las armas tras ser detenido su líder, Antauro Humala.

Los rebeldes piden la nacionalización del país y la revisión de los procesos de privatización porque, afirman, el país está invadido por fondos extranjeros, sobre todo chilenos, y pide que se ponga fin al ingreso de capital procedente de ese país.

Los últimos meses no han sido buenos para el presidente de Perú. A la investigación que se está realizando por su presunta implicación en la falsificación de firmas que habría llevado a cabo su partido, Perú Posible (PP), al inscribirse en las elecciones de 2000, se unen estos dramáticos hechos acontecidos durante los primeros días del año. Los partidos de la oposición han comenzado a denunciar públicamente un posible fallo de las fuerzas de inteligencia del país que no detectaron los planes de los etnocaceristas.

El Movimiento Etnocacerista es un grupo revolucionario que pretende la creación de una nueva república que esté basada en la cultura del Imperio Inca y que permita la pena de muerte y el libre cultivo de coca. Este grupo nacionalista fue creado por Isaac Humala a finales de la década de los 80 basándose en la figura de Andrés Avelino Cáceres, que luchó en la guerra contra Chile. El movimiento entró en acción en el año 2000, cuando se levantó en una ciudad al sur del país contra el gobierno corrupto de Alberto Fujimori. En aquella ocasión tuvieron que rendirse y se les concedió la amnistía durante el Gobierno de transición de Valentín Paniagua.

En la actualidad, el grupo mantiene su presencia en la lucha política por medio de sus publicaciones mensuales y cuenta con alrededor de 1.000 militantes, en su mayoría jóvenes desempleados del sur de Perú y militares retirados.

El jefe militar retirado hijo de Isaac Humala, Antauro Humala, es el que lideró la toma de la comisaría el 1 de enero, no sólo para pedir la dimisión de Toledo sino para mostrar su rechazo al reciente retiro del servicio militar de más de 250 integrantes de las Fuerzas Armadas peruanas, entre ellos su hermano Ollanta Humala.

Durante el secuestro de la comisaría se produjo una escaramuza entre los miembros de las fuerzas de seguridad del país y los rebeldes, con el resultado de cuatro policías y dos etnocaceristas muertos y varios heridos. Humala declaró que no se rendirían hasta que el presidente renunciara a su cargo. Mientras, las Fuerzas Armadas y la policía crearon un círculo de seguridad alrededor, donde ciudadanos simpatizantes de los nacionalistas se agolpaban apoyando con sus gritos y vítores la petición de los insurgentes. Tras dos días de encierro en la comisaría, el sacerdote católico de la ciudad Domingo Paliza se ofreció voluntario para entrar en el lugar sitiado y actuar como intermediario.

Antauro Humala decidió negociar con la policía, al frente de la cual se encontraba su director general, Félix Murazzo, y establecer las condiciones de su rendición, gracias a que Paliza le convenció para acordar su rendición y a una carta que Humala recibió de su hermano Ollanta en el que le expresaba su rechazo a la violencia y le pedía que se entregara.

Durante las negociaciones, Humala fue detenido y puesto a disposición judicial, pero sus seguidores, alrededor de 150, se mantuvieron apostados en la comisaría y declararon que entregarían las armas en presencia de un comité formado por un representante del Defensor del Pueblo y de otro de Cruz Roja. Fuentes de la policía afirman que los insurgentes se habían levantado contra Humala. Ante la posibilidad de que las fuerzas de seguridad entraran por la fuerza, los rebeldes decidieron rendirse y entregaron las armas en medio de los aplausos y vítores de la población que manifestaba su apoyo al grupo.

Con el final de la crisis, el presidente Toledo declaró que todos los detenidos se tendrían que enfrentar a la justicia sin ningún tipo de ventaja y que "serían duramente castigados".

Los partidos de la oposición no tardaron en denunciar una presunta negligencia por parte del jefe del Gabinete de ministros, Carlos Ferrero, y de los ministros de Interior y de Defensa, Javier Reátegui y Roberto Chiabra, respectivamente. Los diputados de la oposición piden la dimisión de los tres porque "actuaron tarde y con falta de previsión". Los congresistas sostienen que el servicio de inteligencia poseía información sobre la movilización de los etnocaceristas a Andahuaylas y que no hicieron nada para evitarlo.

El lunes los tres ministros comparecerán ante el Congreso para explicar lo sucedido y la forma en que actuaron. El grupo opositor Partido Aprista peruano (APRA) ha declarado que presentará una moción de censura que, para que se lleve a cabo, deberá ser aprobada por 61 diputados de los 120 que forman la Cámara.

Toledo afronta de nuevo una crisis política en medio de una desaprobación general de la población a su Gobierno, ya que, según las encuestas, el gobernante cuenta sólo con el apoyo de entre el 9% y el 11% de los ciudadanos, mientras que las Fuerzas Armadas tienen un respaldo del 15%. Los peruanos todavía ven la amenaza de la corrupción en el Gobierno y no confían en el Ejecutivo.

Los sondeos muestran el desencanto de los peruanos en el sistema político ya que ningún candidato a las elecciones presidenciales de 2006 supera el 24% de intención de voto. Y entre ellos, Alberto Fujimori encabeza las encuestas.

Se presenta un año duro para Toledo que deberá recuperar la confianza que los peruanos le otorgaron en las elecciones de 2001 cuando ganó con cerca del 54% de los votos.

PRR PLT

   

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