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Viernes
7 de enero de 2005
Las
asociaciones cívicas vuelven a protestar y a pedir la renuncia
del presidente Carlos Mesa
Bolivia,
paralizada
Por
Vanesa Camargo
Las
principales ciudades bolivianas amanecieron el martes bloqueadas
por una huelga indefinida de transportistas. Los manifestantes reivindicaban
la anulación del incremento en el precio de combustibles
que el Gobierno decretó la semana pasada con el objetivo
de “corregir las cuentas fiscales”. Las únicas
localidades que no acataron el paro fueron Santa Cruz y Potosí,
sin embargo, los transportistas cruceños inmovilizaron ayer
jueves la ciudad y pidieron de forma exaltada, junto con otros sectores
cívicos, la renuncia del presidente Carlos Mesa.
Los potosinos anunciaron a su vez que se sumarán a la huelga
general convocada por la Central Obrera Boliviana (COB) para el
próximo lunes.
El
Ejecutivo boliviano decretó la semana pasada un alza en el
precio de los combustibles del 10%, en el caso de la gasolina y
del 23%, en el del diesel, para evitar el desabastecimiento en el
país a consecuencia del contrabando. El objetivo de Mesa
es poner fin a un "insostenible" subsidio anual de 23
millones de dólares al sector (17,4 millones de euros), sin
embargo, el presidente ha mantenido la subvención de 33 millones
de dólares (25 millones de euros) para el gas de uso doméstico,
el de mayor consumo entre los sectores de menores ingresos.
La
medida no ha hecho gracia a ninguno de los sectores cívicos
del país y la convocatoria de protesta más radical
ha sido propuesta por la COB, el principal organismo sindical del
país, en coordinación con la Federación de
Juntas Vecinales de la ciudad de El Alto.
Fuentes
de la COB han indicado a Americaeconomica.com que la huelga
de 24 horas convocada para el lunes será "general y
en todo el país". A ella se han sumado todas las centrales
obreras departamentales, todos los organismos y asociaciones afiliados
a esta agrupación sindical nacional, así como fuerzas
políticas como el Movimiento Al Socialismo (MAS), liderado
por el empresario cocalero Evo Morales, y dirigentes del Movimiento
Sin Tierra (MST).
Piden
cuatro cosas fundamentales: que se revoque el decreto que aumenta
el precio de los carburantes, la nacionalización de los hidrocarburos,
"echar a las transnacionales de Bolivia" y "que el
presidente se vaya".
Las
mismas fuentes declararon a este medio que si el Gobierno "no
da su brazo a torcer" después de estas movilizaciones,
se convocará una reunión de secretarios generales
de sindicatos de todo el país para determinar "acciones
más radicales y contundentes".
Como
anticipo de la convocatoria del lunes, a lo largo de esta semana
se han sucedido las protestas en las principales ciudades de Bolivia.
Entre gritos de "¡que se vaya Mesa!", multitud de
huelguistas exaltados atacaron el jueves, día de Reyes, el
palacio de Gobernación de Santa Cruz, el de mayor peso económico
del país.
Fuentes
gubernamentales bolivianas han comentado a Americaeconomica.com
que el Ejecutivo no ha tomado ninguna medida contra los huelguistas
ni tiene intenciones de revertir el decreto de alza de precios de
los carburantes. Según la Presidencia de Bolivia, todo responde
a un "afán de desestabilización del Gobierno
por parte de las juntas vecindales y promovido por un poder político".
Aunque las fuentes no mencionaron de qué "poder político"
se trata, la prensa local afirma que el Gobierno atribuye las movilizaciones
a una "conspiración antidemocrática de grupos
empresariales y líderes regionales del Movimiento Nacionalista
Revolucionario (MNR) del ex presidente Gonzalo Sánchez de
Lozada, derribado por un revuelta popular en octubre del 2003".
El
ministro de la Presidencia, José Galindo, declaró
el miércoles, tras los graves incidentes de Santa Cruz, que
Mesa no tiene ninguna intención de abandonar el cargo, pero
aclaró que tampoco "se aferra al poder".
BLV PLT
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