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Viernes
14 de enero de 2005
La
hermana del presidente fue detenida esta semana por su implicación
en el caso de las firmas falsas de Perú Posible
La
sombra del fraude se acerca a Toledo
Por
Carolina Caro
El
juez Seúl Peña, que investiga el caso de las presuntas
firmas falsas que presentó Perú Posible (PP), partido
del Gobierno, al registro electoral, ordenó el martes pasado
el arresto domiciliario de la hermana del presidente, Margarita
Toledo, junto a 25 personas más, tras abrir un proceso penal
contra ellos por su presunta implicación en el fraude. Alejandro
Toledo no ha querido hacer declaraciones, pero sí lo han
hecho miembros de su partido al afirmar que confían en la
inocencia de Margarita a la que no apartarán de las actividades
de PP.
El
panorama político de Perú está agitado. Esta
semana, a la sorpresiva dimisión del ministro de Interior,
tras sufrir presiones por su actuación durante la toma de
una comisaría por un grupo nacionalista, se une el hecho
de que la hermana del presidente haya sido detenida.
El
caso de las firmas falsas ha dado un paso importante estos días,
ya que los principales testigos y acusados del supuesto fraude han
comparecido ante el juez Peña. Los implicados son en su mayoría
miembros de PP, pero entre ellos también aparecen ex funcionarios
de la Organización Nacional de Procesos Electorales (ONPE)
y familiares de Toledo: su hermana, su cuñado y algunos sobrinos.
La
investigación se está desarrollando por un doble cauce,
el de la vía penal y el de la vía parlamentaria. Fue
el fiscal Arturo Chalco el que lo denunció ante un tribunal
penal cuando el congresista de Unidad Nacional (UN) Rafael Rey,
le presenta una muestra de firmas, que podrían ser falsas,
con las que Perú Posible se había inscrito en el registro
electoral. El Parlamento decidió entonces crear una comisión
especial que esclareciera los hechos.
PP
ha declarado que el fiscal Arturo Chalco actuó presionado
cuando denunció el caso ante el tribunal anticorrupción
porque sólo investigó las listas de su partido y no
las de otros partidos como UN o Perú 2000, grupo de Fujimori.
El
vicepresidente del Gobierno, David Waisman, ha manifestado que investigará
personalmente los antecedentes del magistrado Chalco porque cree
que no actúa con neutralidad. Por otra parte, afirmó
que si se demuestra el fraude, dimitirá y se desvinculará
de PP.
La
Fiscal del Estado, Nelly Calderón, emitió un comunicado
el pasado miércoles en el que defendía la actuación
desinteresada de Chalco y pidió a Waisman que no interfiriera
en las investigaciones.
La
acusación cuenta con tres testigos principales que aseguran
que varios miembros de PP, con la colaboración de la ONPE
en época de Fujimori, iniciaron un entramado destinado a
falsificar firmas de simpatizantes con el objetivo de reunir el
mínimo de 600.000 rúbricas, necesarias para poder
presentarse como partido a las elecciones de 2000. Además,
afirman que fueron Margarita Toledo y su esposo, Edwin Suárez,
quienes organizaron toda la operación.
Los
hechos adquirieron tintes casi de ficción cuando Carmen Burga,
una de las tres testigos, huyó del país en extrañas
circunstancias después de grabar un vídeo en el que
se retractaba de sus declaraciones. Burga volvió esta semana
a Perú, con un cambio estético considerable, y concedió
una entrevista a una periodista peruana. En ella, Burga afirma que
fue obligada a salir del país y que los miembros de PP, Jesús
Alvarado y Freddy Otárola, le obligaron a grabar ese vídeo.
Fuentes
cercanas a Perú Posible han declarado a Americaeconomica.com
que el testimonio de Burga no goza de credibilidad. PP emitiría,
según estas fuentes, un comunicado oficial sobre la comparecencia
de esta testigo a lo largo de la tarde del viernes. Al cierre de
esta edición el partido todavía no se ha pronunciado.
No
está clara todavía la participación del presidente
en la supuesta fábrica de firmas. Algunos testigos afirman
que él conocía toda la operación, pero el tribunal
penal no puede juzgarle porque la Constitución no lo permite.
Sólo la comisión especial tiene el poder de inhabilitarle
del cargo, si se demuestra que tuvo algo que ver con el caso. Toledo
no lo tendría fácil si finalmente las pruebas confirman
que los miembros de su familia ejercieron el fraude.
Según
las últimas encuestas, la mayoría de los peruanos
cree que Toledo conocía los detalles de esta operación
y se muestra decepcionada con su presidente tras saber que la ONPE
del fujimorismo fue la que habría ayudado a PP a inscribirse
en el registro electoral y que posibilitó después
su elección como mandatario en 2001, con la promesa de limpiar
la corrupción del país.
El
viernes, Carmen Burga y Margarita Toledo comparecen ante la comisión
especial para dar su testimonio a los cinco parlamentarios que llevan
el caso, un representante de cada partido. Su presidente, Édgar
Villanueva, declaró a Americaeconomica.com que están
iniciando los trámites para pedir a Alejandro Toledo que
comparezca ante la comisión para que dé su versión
de los hechos.
Se
presentan, por tanto, tiempos difíciles para Toledo, a poco
más de un año para las elecciones generales. El presidente
puede perder el apoyo popular, pero, según la opinión
de algunos expertos, en pleno año electoral es difícil
que el mandatario llegue a ser destituido.
PRR PLT
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