Viernes 14 de enero de 2005


El Gobierno de Kirchner lanza el canje de deuda

Argentina inicia la cuenta atrás para salir del default

Por María Blasco

Hoy viernes 14 de enero, Argentina ha lanzado por fin el canje de deuda que permitirá al país, si todo sale bien, salir del proceso de suspensión de pagos y retornar a los mercados financieros internacionales. Después de más de tres años, los acreedores del país austral tienen una oportunidad para deshacerse de sus bonos en default. Aunque no todos la aprovecharán. Muchos de los afectados, sobre todo italianos, han hecho un llamamiento desesperado al bloqueo para entorpecer el proceso en demanda de mejores condiciones. La suerte está echada. Del volumen de aceptación dependerá el éxito o el fracaso del canje.

El Gobierno de Kirchner no tendrá problemas con los grandes tenedores de bonos argentinos. Las gestoras de fondos de pensiones (AFJP), los bancos, las aseguradoras y algunas grandes empresas del país acudirán al canje. De hecho, el Ministerio de Economía ya ha recibido sus solicitudes para realizar el intercambio de títulos.

Los bonos del canje. Gracias a esta actitud, el canje arranca con un grado de aceptación del 20% del total de deuda en default, que asciende a 81.800 millones de dólares (61.875 millones de euros). Las entidades que más prisa se han dado en reclamar sus nuevos títulos son las AFJP. Es normal. La Administración austral ha creado especialmente para ellas uno de los tres bonos por los que se podrán canjear los títulos en suspensión de pagos, los "Cuasi Par". Estos títulos son los que tienen el plazo más largo de amortización, 42 años, y contemplan un quita del 30,1% del capital, un interés del 3,31% más CER (inflación) y están emitidos en pesos.

Pero hay un problema. El límite máximo de emisión de este tipo de bonos son 8.830 millones de dólares (6.679 millones de euros) y las AFJP tienen en su cartera títulos en default por mucho más valor, unos 14.000 millones de dólares (10.590 millones de euros). De forma que el primero que llegue es el primero que se queda con esos bonos "Cuasi Par".

En el caso de los bancos y las aseguradoras, su volumen de deuda en suspensión de pagos es bastante inferior, 1.400 millones de dólares y 500 millones (1.059 y 378 millones de euros), respectivamente. Estas entidades parece que se decidirán por los bonos "Discount", que se emitirán en pesos, dólares, euros o yenes y es el que incorpora la mayor quita, un 66,3%, pero en cambio ofrece el tipo de interés más alto, un 8,28%, y el menor plazo, 30 años.

El otro tipo de bonos por los que se podrá realizar el swap son los Par, emitidos también en varias monedas y que ofrece un tipo de interés inicial del 1,33% que va incrementándose paulatinamente hasta el 5,25% a los 25 años de su emisión.

Fuentes financieras muestran su optimismo ante este proceso que, a su juicio, contribuirá a reducir el volumen de la deuda externa y la carga de los servicios futuros del país. Además, se muestran comprensivos con la enorme quita que el Gobierno de Kirchner ha impuesto a los acreedores, la mayor de las conseguidas por otros países que han entrado en default, y que se explica "por la formidable crisis que tuvo que afrontar nuestro país a causa de la aplicación de un modelo de concentración económica y exclusión social que fue impulsado y apoyado por el poder económico internacional y local", explican desde el sector bancario.

La amenaza italiana. Pero sólo con los acreedores argentinos, el Gobierno no logrará que el canje sea un éxito y el país pueda dejar atrás los años de suspensión de pagos. Y en otros lugares del mundo, los tenedores de bonos no son tan comprensivos. Al contrario. En estos días previos al canje han redoblado su batalla y han hecho un llamamiento al boicot.

Los acreedores italianos son los más agresivos. El presidente de la Task Force Argentina (TFA), que aglutina a acreedores italianos, y co presidente del Comité Global de Bonistas de Argentina (CGBA), Nicola Stock, comenzaba la semana con duras críticas al Gobierno austral, unas palabras que días más tarde repetiría en el Parlamento italiano, donde de nuevo rechazó la oferta que calificó de "inaceptable" y criticó el hecho de que el plan de reestructuración lo elaborara el Gobierno de Kirchner de forma "unilateral".

El presidente de la TFA pretende que esos inversores con títulos en default no ingresen en el canje. De no hacerlo, los acreedores tendrán que recurrir a la vía judicial o esperar a que el Gobierno argentino realice una nueva oferta, posibilidad esta última que el ministro de Economía, Roberto Lavagna, se ha encargado de descartar en numerosas ocasiones.

Ante esta situación, hay muchos tenedores de bonos italianos que no saben qué hacer. Esta misma semana un grupo de acreedores, que representa en torno al 5% del total en Italia, se desmarcó de la postura de la TFA y anunció que se sumará al canje y aceptarán los bonos Par porque "lo pueden dejar en herencia a sus hijos", según explicó uno de sus líderes, Enzo Farulla.

Italia se ha convertido en el principal enemigo del canje argentino. Quizá por eso, las páginas de los principales diarios del país trasalpino se han convertido en la plataforma de unos y otros para lanzar sus mensajes.

Hoy viernes, el día del lanzamiento del canje, el diario Sole 24 Ore publicaba una entrevista con el Secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen, quien asegura, como era de esperar, que Argentina ha hecho la mejor propuesta posible.

Sus palabras parecían una respuesta al ministro italiano de Economía, Dominico Siniscalco, que un día antes calificó en el Congreso de "pobre y avara" la oferta de la Administración austral.

Estas declaraciones muestran la postura del Gobierno italiano y son unas respuesta a las presiones sufridas por parte de varios partidos políticos que le reclaman que intervenga en el asunto para proteger a los 450.000 inversores afectados, la mayoría jubilados.

Nielsen también ha dirigido algunas palabras a Stock y su grupo. El funcionario argentino asegura en la entrevista que los bancos italianos (que son los que lideran la TFA), mientras piden a sus clientes que rechacen la oferta, se preparan para gestionar las solicitudes de los ahorradores que finalmente acepten la propuesta de canje.

La tensión entre Argentina e Italia es obvia y podría crecer aún más ante la próxima visita de Nielsen a este país europeo. El secretario de Finanzas, que ayer inició la gira promocional del canje en Miami (EEUU) tiene previsto hacer paradas en Roma, Milán y Verona. Pero no será bien recibido. Las asociaciones de acreedores preparan movilizaciones de protesta en la capital para dar la bienvenida a Nielsen.

La adhesión. El conflicto con los acreedores italianos ha avivado otra polémica. La pregunta es, ¿qué grado de aceptación necesita el canje para considerar que Argentina ha salido de la suspensión de pagos? Hay varias respuestas. Una de ellas la dio hace unos días un representante del FMI, que encima es italiano y ha utilizado para expresarla otro diario trasalpino, Il Sole. Este representante del país europeo ante el organismo, Pier Carlo Padoan, ha asegurado que si la tasa de aceptación apenas alcanza el 50%, "será difícil decir que la deuda argentina se ha vuelto financieramente sostenible". Días antes otro representante del Fondo advirtió a Argentina que necesitará al menos la adhesión del 75% de los tenedores de bonos.

Los acreedores también han opinado al respecto y consideran que si no se logra un grado de adhesión de al menos el 75% u 80% de los tenedores de bonos, la operación habrá sido un fracaso.

El ministro de Economía, Roberto Lavagna, contestó el miércoles a todos estos escépticos. Ante el grupo de inversores invitado a la presentación oficial de la oferta aseguró que con una aceptación del 50% el país podrá salir del default.

Las palabras de Lavagna sobre el grado de aceptación han tenido varias interpretaciones, entre ellas, hay quien piensa que el Gobierno teme que ese 50% sea el techo máximo que pueda conseguir. Aunque desde el propio Ministerio de Economía se insiste en que no se trata de eso, sino de una respuesta a los acreedores más duros.

En general, los inversores son optimistas respecto al resultado del canje, aunque algunos consideran, al igual que muchos acreedores, que el país podría haber ofrecido más. Según algunas estimaciones, la aceptación rondará el 70%. Hay quien es más optimista. El director del Banco de Inglaterra y ex presidente del Banco Central de la República Argentina (BCRA) cree que la adhesión será superior al 80%.

La cifra concreta se conocerá una semana después del día que se cierre el canje, el 25 de febrero. Desde ahora hasta esa fecha, los tenedores de títulos argentinos en default podrán cambiar sus bonos sin valor por los que ofrece el Gobierno argentino. De ellos depende el éxito del proceso de reestructuración de la mayor suspensión de pagos de la historia.

RGT MCR

   

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