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Viernes
28 de enero de 2005
El
presidente brasileño, presente en Porto Alegre y en Davos
La
doble vida de Lula da Silva
Por
María Blasco
El
presidente brasileño, Lula da Silva, estuvo en el Foro Social
Mundial (FSM) que se celebra en Porto Alegre (Brasil). Y también
en el Foro Económico Mundial (FEM) que tiene lugar en Davos
(Suiza). Lo que es paradójico no es que Lula haya estado
en estos dos eventos que se celebran simultáneamente, si
no el hecho de que el FSM nació como una respuesta de los
movimientos antiglobalización y anticapitalistas al FEM,
que, según decían, representaba todo lo contrario:
al poder de Wall Street y los países ricos. El mandatario
brasileño ha tenido que dar explicaciones sobre esta doble
vida. Lula
afirma que "no basta con quedarse aquí constatando que
la situación es mala, sino que debe irse a decirlo a los
países ricos y hacerles comprender que no habrá paz
en el mundo si no se acaba con la miseria".
El
mandatario brasileño respondía de esta manera a las
críticas que ha recibido por su presencia en Davos. Desde
los sectores más radicales se considera que su participación
en el FEM traiciona los ideales que le llevaron al poder y los que
han hecho de él todo un personaje, seguido y respetado, en
Latinoamérica.
De
hecho, Lula ya no parece ser el mismo que hace un año, cuando
irrumpió en el FSM en Mumbay (India) en medio de una gran
algarabía y jaleado por miles de seguidores que coreaban
su nombre como si se tratara de un héroe. Ahora también
ha habido aplausos para el presidente brasileño, y muchos,
pero no han faltado algunos pitos.
A Lula
le reprochan sus coqueteos con Wall Street e incluso algunas políticas
que están más cerca del capitalismo que del Gobierno
de izquierdas que se supone que dirige. De hecho los mercados le
adoran, y será por algo. Una de las últimas informaciones
que han trascendido ejemplifica bien la ambigüedad en la que
se mueve el mandatario brasileño.
El
presidente de este país latinoamericano está preparando
su primera gran privatización. Será en el sector financiero.
El Gobierno está a punto de presentar una propuesta al Congreso
para poner a la venta una participación mayoritaria de la
compañía reaseguradora Instituto Reasegurador de Brasil
(IRB). Esta decisión contrasta con el hecho de que la ideología
de izquierdas, en principio, es contraria a las privatizaciones.
Según
el diario Financial Times, la información habría
sido corroborada por el propio ministro de Economía de Brasil,
Antonio Palocci, quien también habría afirmado que,
en contra de las especulaciones, el Gobierno no tiene ninguna intención
de intervenir para que el Banco Central frene el aumento de los
tipos de interés. Al contrario, Palocci afirma que, tal y
como prometió Lula, se llevará adelante una propuesta
para otorgar formalmente la autonomía a la entidad emisora,
algo que le reclaman constantemente los inversores internacionales.
Quizá
son estas decisiones las que han provocado que Lula caiga del pedestal
en el que le habían puesto sus conciudadanos latinoamericanos.
Según la encuesta anual que realiza la consultora Mitofski,
Lula ha perdido el privilegio de ser el presidente con mayor aceptación
en el subcontinente. Ahora, ese puesto lo ocupa el mandatario panameño,
Martín Torrijos, y Lula es el segundo. El tercer puesto es
para el presidente argentino, Néstor Kirchner.
Las
declaraciones. En
cualquier caso, lo que no ha cambiado Lula es su discurso. Mientras
prepara privatizaciones y modela la política económica
al gusto de Wall Street, el presidente reclama en el FSM una nueva
geografía comercial que tenga como eje fundamental los países
del tercer mundo y defiende los pasos que está dando Latinoamérica
para su "integración real", con especial mención
a la creación de la Unión Sudamericana de Naciones,
un proyecto al que ayudó mucho el impulso que le dieron el
mandatario
brasileño y su homólogo venezolano, Hugo Chávez.
No
obstante, tampoco olvida su convicción de que para que las
cosas vayan bien hay que explicar la situación a los países
ricos y ha asegurado que en algún momento se tendrá
que efectuar un encuentro entre las cúpulas del FSM y el
FEM para discutir conjuntamente sobre los problemas del mundo. Esto
es lo que parece que pretende con su asistencia a los dos foros.
Es el único presidente del mundo que se emplea en tan ajetreada
misión. También es el único latinoamericano
que ha ido a Davos.
Un
lapsus. La
agitada vida social del presidente brasileño quizá esté
detrás del lapsus que cometió durante el discurso que
ofreció en el FSM. Durante
su intervención, Lula cometió un error que ha sido destacado
en todos los titulares de la prensa Argentina. Al referirse al presidente
de este país, Néstor Kirchner, el mandatario brasileño
le llamó "compañero Menem".
El descuido se
produjo cuando en una parte de su discurso, en el que alababa los
cambios ocurridos en los países latinoamericanos, criticó
las políticas impuestas por Carlos Menem y posteriormente
al referirse a Kirchner confundió los nombres.
Davos.
Al cierre de esta edición, Lula todavía no
había hablado ante el FEM. Durante su estancia en Davos el
presidente brasileño mantendrá encuentros bilaterales
con mandatarios de otros países. El interés que suscita
Lula entre los principales empresarios del mundo se ha puesto de
manifiesto en esta cita. Una veintena de ellos, entre los que se
encuentra Bill
Gates o el financiero George Soros han solicitado entrevistarse
con él. Sin embargo, Lula, en principio, no les atenderá
porque ha decido dar prioridad a las autoridades de otras naciones.
Mantendrá
encuentros privados, entre otros, con el presidente de la Comisión
Europea (CE), José Manuel Durao Barroso, el presidente de Alemania,
Gerhard Schroeder y el de Suráfrica, Thabo Mbeki.
BSL
RGN INT PLT MCR
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