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Viernes
28 de enero de 2005
El
presidente español anima a las pymes a iniciar una segunda
oleada inversora hacia el subcontinente
Zapatero
muestra su talante en Latinoamérica
Por
Gema Velasco
El
presidente español, José Luis Rodríguez Zapatero,
acaba de terminar su primera gira oficial por Latinoamérica.
Brasil, Argentina y Chile han sido sus destinos. En los tres países
el mandatario ha lanzado el mismo mensaje: El subcontinente es el
principal objetivo de la política exterior del Gobierno español,
una actitud que contrasta con el progresivo alejamiento que protagonizó
la anterior administración dirigida por el conservador José
María Aznar. Durante su visita, Zapatero ha optado por destacar
los avances de las economías y ha quedado en segundo plano
los problemas que afrontan las grandes empresas españolas
en muchos de estos países.
Brasil.
Su primera parada fue en Brasil. Allí tuvo ocasión
de encontrarse en dos ocasiones con el presidente Lula da Silva,
el mandatario más carismático de Latinoamérica.
La primera reunión fue una cena privada celebrada el domingo
en la Granja do Tordo, una casa de campo de la periferia de Brasil
y actual residencia del presidente. Asistieron sus respectivas esposas
y otros siete invitados. Pero de este encuentro nada ha trascendido.
Ya
el lunes, Zapatero y Lula almorzaron juntos en el Palacio de Itamary,
sede de la cancillería. Ambos presidentes charlaron durante
una hora y media. Y después se celebró una rueda de
prensa que sirvió para constatar que entre Zapatero y Lula
hay buenas vibraciones.
Uno
y otro se elogiaron recíprocamente. Lula, en su discurso,
puso a España y al socialista Rodríguez Zapatero como
ejemplo de desarrolló económico y democrático.
También tuvo un recuerdo para el ex presidente español,
Felipe González (socialista), con quien Zapatero posteriormente
tendría la oportunidad de conversar en Chile. Pero no hubo
ninguna referencia al ex presidente José María Aznar,
el anterior jefe del Gobierno español.
Zapatero
correspondió al presidente brasileño con más
elogios. Dedicó unas agradables palabras a Lula y a
sus programas sociales y pidió a los brasileños que
se sientan orgullosos de su presidente. Además, aseguró
que los empresarios españoles están contentos en Brasil
y que hay más compañías que quieren invertir
en el país.
No
obstante, también advirtió que para que las firmas
se animen "hay que movilizar la capacidad económica
y adecuar el marco jurídico".
Durante
el encuentro se firmaron, además, protocolos de entendimiento
en el sector turístico, en la cesión de tecnología
turística, agricultura y medio ambiente.
Zapatero
también tuvo la oportunidad de elogiar a Brasil ante una
nutrida delegación de empresarios españoles con intereses
en el país. Fue en Sao Paulo, y allí estaban representantes
de compañías como Telefónica,
Endesa, Aguas de Barcelona, BBVA o Santander.
En
este foro, el presidente español animó a iniciar una
"segunda oleada de inversiones" en Latinoamérica,
esta vez protagonizada por las pymes. También destacó
la necesidad de diversificar las inversiones, que, en estos momentos,
están muy centradas en el sector de los servicios públicos.
Quizá este mensaje iba más dirigido a las empresas
con inversiones en Argentina (país al que visitaría
unas horas después), compañías que mantienen
en este momento un duro pulso con el Gobierno austral.
Antes
de su encuentro con Lula y los empresarios, Zapatero se reunió
con el presidente del Senado, José Sarney, el del Congreso,
Joao Paulo Cunha, y el máximo responsable del Tribunal Supremo,
Nelson Jobim.
Al
término de estos encuentros, Zapatero realizó sus
primeras declaraciones públicas en el país latinoamericano.
El presidente español defendió el modelo de la Unión
Europea (UE) y mostró su apoyo a las negociaciones para firmar
un tratado de libre comercio entre la UE y el Mercosur, relaciones
que, por cierto, se reanudarán en abril sin demasiado optimismo
tras llevar varios meses bloqueadas por diferencias en los temas
relaciones con la agricultura e inversiones gubernamentales.
Por
su parte, tanto como Cunha como Sarney coincidieron en destacar
que España puede hacer la función de puerta de entrada
de Brasil a Europa y manifestaron su confianza en que el presidente
español ayude a firmar el pacto entre la UE y Mercosur.
Zapatero
también destacó que su país quiere tener “relaciones
intensas” con Brasil y recordó que España es
ya el segundo inversor extranjero en este país latinoamericano.
“Para la sensibilidad española, Brasil es un país
enormemente atractivo y un actor internacional de primera línea
que mantiene muy alto el espíritu iberoamericano”,
señaló el presidente español.
Argentina.
Desde
Brasilia, Zapatero puso rumbo a Buenos Aires (Argentina). Esta fue,
quizá, la escala más difícil en su gira latinoamericana
porque en este país los empresarios españoles tienen
asuntos pendientes. Uno de ellos, la renegociación de los
contratos con las empresas privatizadas, unas negociaciones que
afectan a empresas como Telefónica, Gas Natural y Endesa.
Además,
hace 15 días el Gobierno de Kirchner multó a varias
empresas extranjeras concesionarias de servicios, entre ellas Edesur,
filial de Endesa, y Aguas Argentinas, participada por la francesa
Suez y la española Aguas de Barcelona. En la prensa del país
austral se ha destacado estos días el hecho de que esta agresiva
reacción del Ejecutivo de Kirchner se produjo precisamente
pocos días antes de la esperada visita del presidente español
a la nación latinoamericana y también señalan
que los promotores de la visita se han lamentado de que Kirchner
haya hecho el anuncio de esas multas precisamente unos días
antes de la llegada de Zapatero.
Es
la primera vez que un presidente español visita Argentina
desde 1997. Este viaje se concretó durante la presencia en
España de la senadora y esposa de Néstor Kirchner,
Cristina Fernández, y el jefe de Gabinete argentino, Alberto
Fernández. Zapatero permaneció en el país tan
solo 22 horas frente a los dos días previstos, pero la agenda
fue intensa y sus encuentros no tan tensos como se esperaba con
estos precedentes.
Para empezar,
el presidente argentino Néstor Kirchner, se encargó
de suavizar el ambiente recibiendo unas horas antes del aterrizaje
de Zapatero en el país, al presidente de Repsol YPF, Antonio
Brufau.
Al
término del encuentro, estaba prevista una rueda de prensa
que finalmente se canceló y, en su lugar, la petrolera emitió
un comunicado en el que se asegura que Brufau ha ratificado ante
Kirchner el compromiso para invertir este año en el país
1.200 millones de dólares (919 millones de euros), un 35%
más que en 2004. El ambiente había mejorado un poco.
Zapatero
y Kirchner tuvieron el esperado encuentro. Lo que ocurrió
dentro no se sabe, pero de las declaraciones públicas posteriores
parece deducirse que el mandatario español está dispuesto
a interceder ante los empresarios para que reduzcan su agresividad
hacia Kirchner. Se comprometió, por ejemplo, a mediar para
que Telefónica y Endesa retiren las demandas interpuestas
contra el país austral en el tribunal arbitral del Banco
Mundial (Ciadi) por la pesificación de las tarifas de los
servicios públicos.
También prometió realizar gestiones para "acercar
posiciones" y aseguró que cree "que el acuerdo
es posible y que la voluntad de ambas partes es claramente constructiva".
Zapatero,
además, alabó los avances económicos realizados
por el país austral y mostró su apoyo al proceso de
reestructuración de la deuda en suspensión de pagos
que en el que en estos momentos está inmerso Argentina.
Tras realizar
estas declaraciones a la prensa, Zapatero se reunió con los
representantes de varias compañías españolas
presentes en Argentina. Este fue su último acto en el país
austral antes de partir hacia Chile. Los representantes de estas compañías
no mostraron tanta complacencia con la situación de Argentina.
El
presidente del Comité Bilateral Argentina España de
la Cámara de Comercio (española), Francisco Pérez,
quien acompaña a Zapatero en su gira, afirmó que las
empresas españolas quieren realizar inversiones concretas
en Argentina, pero, para que sea posible y todo vaya bien, debe
haber "el mayor nivel de seguridad jurídica posible".
Chile.
Una situación parecida se produjo en Chile. En un
encuentro con los empresarios españoles presentes en el país,
Zapatero destacó la buena evolución de Chile y sus
instituciones, pero las compañías prefirieron centrarse
en los problemas. El representante de Endesa, por ejemplo, manifestó
su temor a que el Gobierno "argentinizar" la regulación
del sector eléctrico, mientras que desde Telefónica
CTC se mostró la disconformidad con las actuales tarifas
que "no permiten que crezca el negocio".
Estas
declaraciones las realizaron en el Foro Económico Académico
Chile-Unión Europea, organismo que dirige el ex ministro
español de Economía, Carlos Solchaga, y en el que
coincidió con el ex presidente español, Felipe González.
Las palabras de Zapatero fueron mucho más suaves que las
de los empresarios, el mandatario animó a las empresas españolas
a seguir invirtiendo en Chile y a las chilenas a que usen a España
como "puerta de entrada" a Europa y los países
mediterráneos. También destacó los logros de
la economía chilena, de la que dijo que está "plenamente
integrada en la economía mundial"
Antes
de este encuentro con los empresarios, Zapatero se reunió
con el mandatario chileno, Ricardo Lagos, y con el presidente electo
de Uruguay, Tabaré Vázquez, quienes unas horas antes
se había trasladado a Chile. Los mandatarios reafirmaron
su apoyo al multilateralismo y destacaron las “espléndidas”
relaciones bilaterales. Zapatero y Lagos coincidieron en la necesidad
de profundizar la democracia en la región y compatibilizar
una economía que permita al mismo tiempo “generar políticas
sociales que lleguen a todos los sectores”.
También hablaron de cooperación económica.
En
2004, el intercambio comercial entre las dos naciones ascendió
a 1.226,9 millones de dólares (946 millones de euros), un
31% más que en 2003.
Venezuela.
Y
después de Chile, Zapatero puso rumbo a Madrid. No fue a
Venezuela. Él no, pero su ministro de Defensa, José
Bono, sí que ha estado en Caracas y se ha reunido con el
presidente del país, Hugo Chávez.
Este
no viaje de Zapatero ha sido, quizá, el que más
polémica ha generado, tanto en Latinoamérica como
en España. En un principio estaba prevista una escala en
este país latinoamericano, pero al final no pudo ser. El
Gobierno español justificó la decisión en el
reciente conflicto que ha estallado entre Venezuela y Colombia por
la detención del dirigente de las FARC, Rodrigo Granda.
La
prensa venezolana iba más lejos y aseguraba que el presidente
colombiano, Álvaro Uribe, podría haber llamado al
Palacio de la Moncloa para destacar entre otras cosas que España
estaba tramitando la venta de material bélico a Venezuela
cuando el año pasado suspendió la venta de tanques
a Colombia.
Mientras
tanto, el principal partido de la oposición en España,
el Partido Popular (PP), ha calificado de “torpeza extraordinaria”
el anuncio y la posterior cancelación de esta escala en Venezuela,
supuestamente técnica. El portavoz de la Comisión
de Asuntos Exteriores en el Congreso, Gustavo de Arístegui,
ha anunciado que pedirá las explicaciones pertinentes en
el Parlamento a Miguel Ángel Moratinos el próximo
miércoles.
También
habrá preguntas sobre el fugaz viaje de Bono a Caracas. Zapatero,
antes de abandonar Chile hizo referencia a esta misteriosa visita
y aseguró que se trata de una gestión “discreta”
pero no “secreta”. Aunque no dio más detalles.
Al
parecer, Bono se ha dedicado a preparar la próxima visita
del presidente español a Venezuela en el mes de marzo. Entre
otras cosas, se habrían revisado varios acuerdos generales
que serán firmados cuando Zapatero viaje este país
latinoamericano. Entre ellos están los contratos de mantenimiento
y construcción de barcos en España para la petrolera
estatal Pdvsa.
Zapatero
ya ha acabado su primera gira latinoamericana, pero parece que en
España tendrá que seguir dando explicaciones sobre
su viaje durante, al menos, un par de semanas más.
RGN
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