Viernes 28 de enero de 2005

 

DESDE EL MALECON CON...

Otras sorpresas chinas llegan a Cuba

 

Por Aurelio Pedroso
(La Habana)

 

Los chinos han tenido la virtud de sorprender casi siempre a los cubanos. Quizás no exista otra raza integrante de nuestra nacionalidad con tanto componente que llame la atención por cosas que, aparentemente, sólo van en sangre y costumbres de los asiáticos.

Para qué recordar aquellos primeros años de los famosos sesenta cuando a la ciudad llegó un circo chino y los niños de aquel entonces, ahora sin pelos en la cabeza, presenciamos asombrados a 16 acróbatas encima de una bicicleta.

Tendría que pasar casi un cuarto de siglo para que llegaran los vehículos pesados de dos ruedas marca "Forever" y de la noche a la mañana asistiéramos a una explosión de bicicletas jamás repetible en la historia nacional e internacional. Era éste, un prodigioso vehículo capaz de moverse hacia cualquier objetivo, y capaz de sustituir al transporte público, muy poco eficaz. Aún subsisten muchas de aquellas, algunas con un motorcito añadido porque La Habana tiene colinas altas y distancias largas.

En aquellos años, muchos intentamos imitar a aquellos acróbatas. No aspirábamos a ser estrellas del circo, más bien, por ver si éramos capaces de mover a toda la familia sobre dos ruedas, pero todo fue en vano. Cómo mucho se desplazaban tres: el conductor, la mujer detrás encima de la parrilla, y la sillita de madera adosada al "caballo" para que la criatura pensara que era ella quien conducía el vehículo. "Aprieta el culo y dale a los pedales", era la frase más popular de estímulo. Servía para otra gran marcha, la nuestra del día a día.

Antes del triunfo revolucionario de 1959 era muy común entre la gente de pueblo pronunciar una sentencia, cuando se tenía intencón de espantar a alguien: "Busca un chino que te ponga un cuarto". Parece ser que en su momento, hubo un chino que fue capaz de conseguirle un cuarto o un dormitorio a alguna mujer.

Al menos en el desaparecido teatro bufo la agraciada era siempre una mulata. Ahora, tanto tiempo después, es muy probable que quien necesite de verdad un cuarto sea un chino viejo y abandonado.

Llegaron los setenta y los chinos eran nuestros enemigos mortales en el campo de batalla. Las tropas cubanas en Angola apoyaban al MPLA (Movimiento Para la Liberación de Angola) y morían por él, mientras que en el norte otro grupo en pugna por el poder, el FNLA (Frente de Liberación de Angola) liderado por Holden Roberto, seguía al pie de la letra las instrucciones de sus asesores chinos para montar mortíferas emboscadas a los cubanos. Vaivenes de la política.

El último congreso de los comunistas chinos, que ya se sabe no piensan igual que sus homólogos criollos en lo que a desarrollo económico se refiere, trajo otro sorpresa poco agradable: el objetivo para el próximo período era elevar la capacidad de consumo de toda la población. El consumismo, una mala palabra..

Trabaja ahora en España un excelente humorista cubano que hasta el año pasado y sobre las tablas madrileñas sostenía que no había país que superara a Cuba en el consumismo. "En mi país, sí hay consumismo",decía. "En mi familia la gente está todo el año con su mismo pantalón, con su mismo par de zapatos, con su mismo abrigo...

Después de la reciente visita del presidente de China a la isla y la firma de 16 acuerdos, el olfato callejo, y algunas s declaraciones de empresarios estatales locales, habían previsto la llegada de muchos y sorprendentes productos procedente de esa nación.

Y he aquí, como en el Macondo de García Márquez, que con la llegada del hielo, acaban de aparecer en La Habana unos radio trasmisores que al precio de diez convertibles,o diez dólares estadounidenses, desaparecieron casi en el mismo instante en el que aparecieron en los establecimientos. Aun se encuentran. Los revendedores los suministran ahora por 20 y hasta 30 el aparatico.

Parece que han sido diseñados pensando en este país. Repasemos sus cualidades mágicas. La energía, el gran problema cubano, la consigue por medio de baterías triple A, solar, eléctrica y hasta en caso de apuros, lleva incorporada una dinamo, que con cinco o seis vueltas a modo de palanca del Ford de 1923 o tractor ruso de los cincuenta (el vendedor te da todos los datos) va a funcionar. Otra de las cualidades es que es capaz de captar ondad lejanas. Recibe, según muchos de sus dueños, hasta emisoras de Miami que aquí están interferidas. El diseño y el tamaño, además, son competitivos y hasta más bonitos que los prestigiosos "Sonys".

Pero hay más sorpresas que vienen de China, como esta, casi una primicia: este año tendremos en la isla un total de 12 locomotoras de gran porte para mejorar el transporte público ferroviario. Si son como las radios bienvenidas sean. Quizá en alguna parte de su acorazada estructura bien pudieran llevar otra suerte de dinamo. "Dale cuatro vueltas bien sonadas y verás que llegamos a Santiago de Cuba en hora.."

Eso mismo, la hora china.

CBB

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