Viernes 4 de febrero de 2005


El alcalde de México ha convocado una manifestación para protestar contra su desafuero

El poder de la masa

Por Carolina Caro

El alcalde de Ciudad de México, Andrés Manuel López Obrador, quiere demostrar que las movilizaciones ciudadanas pueden ser decisivas para que el Congreso no apruebe su desafuero. No es algo nuevo. Las personas se vuelven poderosas cuando forman grupo. Los ecuatorianos lo saben y han iniciado varias marchas por todo Ecuador para cambiar la situación política del país. Han aprendido de su vecino país, Bolivia, donde los ciudadanos de Santa Cruz han conseguido que sus protestas den frutos: la autonomía de la región. Las masas son poderosas, sí, pero los políticos lo son más si saben cómo manejarlas.

El pasado jueves el polémico y duro opositor al Gobierno de Vicente Fox, Andrés Manuel López Obrador, del Partido de la Revolución Democrática (PRD) y alcalde de Ciudad de México, afirmó que convocaría una marcha para protestar contra su posible desafuero. No es una casualidad que el alcalde recurra a los ciudadanos y no a la justicia ya que es consciente de que lidera las encuestas de intención de voto en el país.

Enfrentado desde siempre al presidente Fox, del Partido Acción Nacional (PAN), el alcalde capitalino ha protagonizado varios rifirrafes con el mandatario que, en algunas ocasiones, le ha valido las críticas incluso de su propio partido. Obrador considera que el llamado "Gobierno del cambio" que anunció Fox no se está llevando a cabo y le acusa de continuar con la misma política que el Gobierno anterior del Partido Revolucionario Institucional (PRI) que gobernó en México durante 70 años. Pero Obrador se muestra en todas sus acciones muy seguro de sí mismo, conocedor de su popularidad.

El desafuero de López Obrador fue pedido por la Procaduría General de la República (PGR) en mayo de 2004. Fuentes del servicio de prensa del Gobierno de Ciudad de México explicaron a Americaeconomica.com su versión de los hechos que han motivado la petición de desafuero.

El Gobierno anterior de la capital inició las obras de un camino que debía comunicar la zona de Santa Fé con un hospital cercano. Este camino atravesaba una finca denominada El Encino y para ello se estableció un decreto de expropiación. Cuando López Obrador se hizo con la Alcaldía, inició las obras para construir esta vía. El dueño de la finca demandó a las autoridades capitalinas ante la Justicia y el Gobierno de la República ordenó la paralización de las obras. Según estas fuentes, la Alcaldía prosiguió con el proyecto, pero cambió el inicial y desvió el camino para que no atravesara la finca.

Sin embargo, la PGR decidió pedir el desafuero de Obrador para que se le pudiera juzgar por la vía judicial. Esta petición está siendo estudiada por una comisión especial del Congreso formada por dos diputados del PAN, dos del PRI y uno del PRD que en los próximos días emitirá su dictamen. Si la comisión aprueba el desafuero, el pleno del Congreso procederá a su votación. Ese día, que aún no está definido, será cuando el alcalde convoque una manifestación en contra de su desafuero.

Para Obrador, estos hechos tienen un motivo político y no jurídico, ya que lo que se pretende es apartarle de la candidatura a las elecciones presidenciales de 2006.

Americaeconomica.com se ha puesto en contacto con un portavoz de la Presidencia de la República para recoger su versión, sin embargo, esta fuente no ha querido hacer ninguna declaración al respecto.

La recurrencia de López Obrador a una marcha ciudadana no ha sido la primera en los últimos días. Los ecuatorianos, la semana pasada, exigieron en las calles de la ciudad de Guayaquil la autonomía de la provincia de Guayas, convocados por su alcalde, Jaime Nebot, del opositor Partido Social Cristiano (PSC). Paralelamente, los defensores del Gobierno de Lucio Gutiérrez celebraron otra marcha, pero la oposición exhibió un mayor poder de convocatoria.

El poder de las manifestaciones bien lo conoce el presidente de Ecuador. En el año 2000, él mismo encabezó un movimiento indígena y militar que derrocó al corrupto e impopular Gobierno del democristiano Jamil Mahuad. Dos años después, fundó el partido Sociedad Patriótica 21 de Enero, lanzando su candidatura presidencial basada en la lucha contra la corrupción y definiéndose como centro-izquierdista. Entonces contaba con el respaldo de muchos grupos sociales, entre ellos los indígenas. Ahora estos colectivos se han vuelto en su contra, después de que Gutiérrez diera un giro en su política hacia el control de todos los poderes del Estado. Estos grupos le definen ahora como un "dictador".

El poder que utilizó Gutiérrez en el año 2000 podría volverse en su contra. Las manifestaciones de la semana pasada no acabaron en Guayaquil, ya que la oposición ha convocado nuevas movilizaciones en Quito para el 17 de febrero.

Unos días antes, en Santa Cruz (Bolivia) miles de ciudadanos se levantaron contra el Gobierno de Carlos Mesa, dirigidos por organizaciones sindicales y los partidos socialistas. Los cruceños consiguieron que sus peticiones, entre ellas la autonomía de la región, fueran respondidas.

No hay duda de que, teniendo en cuenta las encuestas de popularidad, López Obrador convocará a un gran número de ciudadanos con lo que se iniciará el mecanismo de poder que tiene la masa. ¿Dará resultado esta vez?.

RGN PLT

   

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