Viernes 4 de febrero de 2005


Los técnicos del Fondo, impresionados con los logros de la economía brasileña

Lula podría volver a aceptar la seguridad financiera que le ofrece el FMI

Por Americaeconomica.com

El Gobierno de Lula da Silva, en contra de las declaraciones realizadas en los últimos meses por varios miembros del Ministerio de Economía, se está planteando la posibilidad de renovar el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Tiene de tiempo hasta finales de marzo para decidirlo. En el caso de que optara por aceptar la ayuda financiera del Fondo para tener un colchón en caso de emergencia, el organismo que dirige Rodrigo Rato no tendría ningún reparo en renovar el acuerdo. Los técnicos del organismo están "impresionados" con los avances realizados por la economía brasileña.

En estos momentos, se encuentra en Brasil una delegación del Fondo dirigida por Charles Collyns cuya misión es analizar las cuentas del país para decidir si aconseja la aprobación de la décima y última revisión de su programa con Brasil. El FMI y el país latinoamericano firmaron en diciembre de 2003 un acuerdo stand by por valor de 6.600 millones de dólares (5.087 millones de euros) a 15 meses. Era una extensión de un préstamo concedido en 2002 por valor de 30.400 millones de dólares (23.433 millones de euros), la mayor cantidad de dinero comprometida jamás por el organismo multilateral.

Sin embargo, el Gobierno de Lula, en un intento por demostrar al mundo su poderío económico, no retiró nunca el dinero de esa extensión concedida. Por el mismo motivo, el equipo económico que dirige el ministro Antonio Palocci ha reiterado en varias ocasiones que no se renovará el acuerdo con el FMI porque no es necesario.

Pero parece que ahora se lo están pensando. De hecho, según la prensa brasileña, las negociaciones ya habrían comenzado, aunque el Gobierno, de momento, las mantiene en secreto. Según el diario Estado, los miembros del gabinete económico aseguran entre bastidores que la renovación del acuerdo con el FMI podría traer al país mayor seguridad ya que se dispondría de dinero para hacer frente a cualquier emergencia.

Impresionante. Si la Administración brasileña decidiera mantener las relaciones financieras con el FMI, el organismo no dudaría es continuar apoyando al país. Los técnicos que se encuentran en Brasil están encantados con las pesquisas realizadas sobre su evolución económica. Tanto que Collyns ha anunciado hoy 4 de febrero que no dudará en recomendar al Consejo del FMI que apruebe la última renovación del acuerdo.

No sólo las cifras, al FMI también le están gustando las reformas estructurales económicas puestas en marcha por Lula en los últimos meses. Una de las más recientes ha sido la aprobación de la ley de quiebras que esta misma semana tenía que haber sancionado el presidente Lula da Silva; este era un texto legal reclamado en innumerables ocasiones por los inversores internacionales y que vio la luz verde a finales del año 2004 en el Parlamento tras 11 años de pulular sin éxito por el Congreso y el Senado.

También ha habido algunas críticas. Al jefe de la misión del FMI no le han gustado las operaciones realizadas por el Banco Central (BC) para forzar la depreciación del dólar frente al real. Collyns asegura que es "importante que no existan influencias (oficiales) sobre la tasa de cambio para que la cotización del dólar pueda reflejar la realidad del mercado cambiario".

El funcionario del FMI hacía referencia a la decisión del BC de anticipar la recompra de contratos de la deuda pública vinculados a la evolución de la divisa estadounidense, una decisión que se tomó ante la presión que estaban ejerciendo los empresarios, e incluso una parte del Gobierno, para que actúe en el mercado de divisas. Temen que un real fuerte pueda perjudicar las exportaciones y, por tanto, el crecimiento económico.

Un país mimado. En cualquier caso, Brasil sigue siendo el país mimado de Latinoamérica. Sus buenas relaciones con el FMI lo demuestran, lo mismo que los aplausos que provocó la presencia de Lula en el Foro de Económico Mundial celebrado en Davos (Suiza). Hechos todos ellos que muestran que la política del Gobierno brasileño no es tan de izquierdas como en un principio parecía, para decepción de algunos sectores de su electorado.

Esta semana, la comunidad internacional también ha dado otras muestras de afecto a Brasil. El G-7, grupo que reúne a los países más poderosos del mundo (EEUU, Japón, Alemania, Italia, Francia, Reino Unido y Canadá), ha invitado a Brasil a la reunión ministerial que se ha celebrado hoy (4 de febrero) en Londres.

También los inversores internacionales quieren a este país latinoamericano, por eso el país goza en estos momentos de una prima de riesgo históricamente baja que ha sido aprovechada por la Administración para captar dinero en los mercados a bajo coste. La última colación la realizó esta misma semana. Fueron 1.250 millones de dólares (950 millones de euros) en títulos a amortizar en 2005. El dinero que ha recaudado irá directo a engrosar las reservas de divisas. El mismo destino que tuvo la anterior emisión realizada en el mes de enero.

Los títulos tienen un cupón del 8,75% y se han colocado por el 98,61% de su valor nominal con lo que la rentabilidad para los inversores, según datos del Tesoro brasileño, será del 8,9%.

Con esta estrategia, el Gobierno de Lula pretende evitar que el cuantioso pago que tendrá que realizar este año en concepto del servicio de la deuda externa, 6.000 millones de dólares (4.604 millones de euros), no se traduzca en una disminución de las reservas que pueda alertar a las agencias de calificación.

Doble juego. Pero Lula no abandona a sus aliados ideológicos. Al mismo tiempo que seduce a Wall Street y a los países industrializados, estrecha sus relaciones con países como Venezuela o Cuba, especialmente con este último.

Esta semana el canciller cubano, Felipe Pérez Roque, ha estado de visita oficial en Brasil. Su viaje ha culminado con una entrevista con Lula da Silva, un encuentro que Pérez Roque calificó como "cordial".

Durante la reunión se analizaron las relaciones bilaterales y, según el ministro cubano, se constató "la armonía que prevalece entre ambos países". También le mostró su apoyo al proyecto de integración de Latinoamérica, que con tanto ahínco defiende Lula allá donde va.

Lula también está interesado en la economía de la isla, en concreto en su petróleo. Esta semana se ha conocido que la petrolera estatal brasileña, Petrobras, se ha ofrecido a Repsol YPF para ser su socio en las exploraciones que actualmente está realizando la compañía hispanoargentina en aguas de Cuba. Aunque, según declaró el embajador brasileño en la isla, tampoco descartan firmar una alianza con la canadiense Sherritt.

Los portavoces de Repsol no quisieron hacer comentarios. No obstante, fuentes cercanas a la empresa señalaron a Americaeconomica.com que el hecho de que haya posibles socios en la aventura cubana que estén dispuestos a compartir riesgos siempre es algo positivo. Además, estos observadores recordaron los altos costes que supone construir y mantener en funcionamiento una plataforma en aguas profundas, como es el caso de Cuba.

Tilden Santiago, máximo responsable diplomático brasileño en La Habana, señaló también que Petrobras va a comenzar nuevas exploraciones en dos bloques junto a la costa cubana. Algunos expertos han asegurado que los brasileños van a recibir la autorización de Cuba gracias a la buena relación que existe entre el presidente cubano, Fidel Castro, y su homólogo brasileño, Lula da Silva.

BSL CBB MCR PLT

 
   

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