|
Viernes
4 de febrero de 2005
La
Fiscalía quiere sentar en el banquillo a los principales
banqueros del país
Chávez
sofoca una rebelión en la banca venezolana
Por
Gema Velasco
A las entidades
financieras venezolanas no les gusta la nueva Ley Especial del Deudor
Hipotecario que ha aprobado por decreto el presidente Chávez.
Esta semana varios de los más notables banqueros del país
la han criticado abiertamente. Quizá demasiado. El mismo
día que uno de estos hombres fue llamado a dar explicaciones
sobre su "acto de rebeldía" en la Asamblea Nacional,
la Fiscalía imputaba a siete banqueros por su presunta participación
en irregularidades en la concesión de créditos indexados
hipotecarios. ¿Presión, venganza o coincidencia? Sea
como fuere, la estrategia ha dado resultado. Gobierno y banqueros
vuelven a estar en perfecta sintonía. Al menos en apariencia.
La Ley Especial
del Deudor Hipotecario (LEDH) la aprobó Chávez ante
la incapacidad de los banqueros y el Gobierno para ponerse de acuerdo
en la forma de financiar el plan de vivienda que ha puesto en marcha
la Administración venezolana.
Según
explican fuentes bancarias, hace unos meses Chávez se reunió
con un grupo de banqueros para explicarles su plan para reactivar
el mercado de la vivienda, un programa que para llevarse a cabo
necesitaba que los bancos concedieran hipotecas.
Las entidades
financieras propusieron que el Gobierno creara un fondo que se alimentaría
con los excedentes de ingresos petroleros conseguidos gracias al
repunte del crudo en los mercados internacionales y que se utilizaría
para otorgar líneas preferenciales. Ese fondo sería
administrado por los bancos. Pero no hubo acuerdo.
Y Chávez
reaccionó imponiendo por decreto la LEDH, un texto que, entre
otras cosas, obliga a los bancos a conceder una cuota obligatoria
de hipotecas sobre la cartera total de préstamos (entre un
3% y un 5%) y a aplicar una tasa social del 11,35%. Ese es el máximo
tipo de interés que los bancos podrían aplicar a los
préstamos hipotecario concedidos a las personas que cumplan
unos determinados requisitos de renta o patrimonio. Esa tasa se
calcula cada seis meses.
Pero quedan
todavía muchas cosas pendientes que tendrán un posterior
desarrollo en el reglamento, como la creación del registro
de las personas que son susceptibles de acogerse a la tasa social
o el establecimiento concreto de los cupos que tendrán que
cumplir los bancos.
El presidente venezolano tampoco tiene intención de negociar
ni consultar con los banqueros esta reglamentación, según
fuentes bancarias venezolanas.
El enfado
de la banca. A los bancos no les ha gustado nada la actitud
de Chávez y algunos, los menos, lo dijeron en público.
Fue
el caso de Juan Carlos Escotet, presidente de Banesco y un hombre
que comenzó a hacer banca en los 90 y que ahora es uno de
los principales banqueros del país.
Escotet
calificó la legislación como "inconstitucional
e inconveniente" y anunció que las entidades financieras
interpondrán un recurso de amparo ante el Tribunal Superior
de Justicia (TSJ) para invalidar algunos de los artículos
de la Ley y que su entidad no concedería ni un préstamo
más hasta que no se aclara la ley.
Sus
palabras causaron pavor en el Gobierno e inmediatamente se le llamó
para que diera explicaciones en la Comisión de Finanzas del
Congreso. El presidente de esta comisión, Rodrigo Cabezas
(MVR), ha asegurado a Americaeconomica.com, que exigieron
una aclaración a Escotet porque consideraron que actuó
de forma "arrogante, prepotente y es inaceptable que un banquero
actúe de esta manera".
Y parece
que Escotet dio marcha atrás. Según asegura el diputado
Rodrigo Cabezas, Escotet explicó que los términos
de sus declaraciones fueron inexactos y ratificó que acataba
la ley, que aplicaría la tasa social y que seguiría
otorgando créditos, incluso afirmó que había
acelerado los préstamos en curso, unos 2.000 créditos
hipotecarios en los últimos dos meses. Eso
sí, sigue estudiando, junto a otros banqueros, la posibilidad
de interponer una demanda en el TSJ contra varios artículos
del texto. "Están en su derecho", afirma Cabezas.
Unas
horas más tarde se producían otras declaraciones curiosas.
El presidente del Banco de Venezuela (filial del español
Banco Santander), Michel Goguikian, tras una reunión con
el vicepresidente del país, José Vicente Rangel, aseguró
que la entidad que dirige ha comenzado ya a aplicar la tasa social
prevista por la LEDH para los préstamos concedidos para la
adquisición de vivienda principal y que era favorable a mantener
el diálogo entre la banca y el Gobierno.
El
cambio de actitud. Sin
duda se trata de un radical cambio de actitud. ¿Qué
lo provocó? Quizá influyó el hecho de que ese
mismo día la Fiscalía imputara a siete grandes banqueros
del país por presuntas irregularidades en la concesión
de créditos indexados hipotecarios entre enero de 1996 y
julio de 2001. Entre los acusados están Juan Carlos Escotet
y Michel Goguikian, quien el día en que se conoció
la noticia aseguró desconocer la notificación de la
Fiscalía y, además, aseguró que su entidad
jamás había comercializado créditos indexados.
Y también
se encuentran Gustavo Marturet (Banco Mercantil), Andrés
Azpurua (Provivienda), Lautaro Aguilar (Corp Banca), José
Pla (Banco Provincial, filial del español BBVA) e Ignacio
Salvatierra, que fue presidente de la junta directiva de la antigua
Unibanca. Están, por tanto, en la lista negra de la Justicia
venezolana todos los grandes bancos del país, nacionales
y extranjeros.
Algunas
fuentes bancarias reconocen que desenterrar en este momento este
asunto podría responder a una intención del Gobierno
para presionar a la banca para que relaje su postura ante
la LEDH. Y
lo cierto es que hay algo raro en la decisión de la Fiscalía.
Hace unos meses
comenzó el debate en torno a los créditos indexados,
préstamos cuyos tipos de interés se iban reajustando
mensualmente en función de la evolución de determinados
índices, principalmente el que mide el incremento salarial
o la inflación. Pero los elevados tipos de interés
y el incremento de los precios provocó que las tasas que
cobrababan los bancos fueran demasiado elevadas de forma que los
clientes pagaban intereses pero no amortizaban el capital, lo que,
según fuentes del Gobierno, provocó la "descapitalización
de las familias y la pérdida del patrimonio por las medidas
tomadas por los bancos ante la imposibilidad de los prestatarios
de pagar el crédito".
Los clientes
se quejaron y el diputado Darío Vivas (MVR) -curiosamente
el mismo que ha elaborado el proyecto de LEDH- presentó una
denuncia en los tribunales. Esa es la que ahora el fiscal ha aceptado,
argumentando que los créditos indexados no son legales.
El Gobierno los
prohibió en octubre de 2004 y posteriormente reforzó
esa legislación precisamente con la aprobación de LEDH
que obliga a los bancos, además de a lo anteriormente mencionado,
a reestructurar esos créditos, a aplicar los nuevos tipos de
interés sociales (no superiores al 18%) y a devolver a los
clientes el dinero cobrado de más. ¿Qué significa
esto?
Básicamente
que en la práctica los problemas originados por los préstamos
indexados se han solucionado ya que los bancos tienen obligatoriamente
que aplicar la LEDH y, por tanto, no hace falta que este conflicto
llegue a los tribunales.
A destiempo.
Incluso están de acuerdo en este extremo algunas
fuentes próximas a Chávez que han preferido mantener
el anonimato. "Si la ley (la LEDH) está protegiendo
a las familias ya que obliga a los banqueros a recalcular los créditos
e incluso a devolver lo cobrado de más, yo creo que desde
el punto de vista penal el problema está superado. Las familias
están reparadas y los tribunales son innecesarios",
afirma esta fuente que, además, agrega que la decisión
de la Fiscalía "se ha producido a destiempo", ya
que hace ya dos años que lleva rondando este asunto.
Desde
el Gobierno también se asegura a este diario que hay buen
ambiente con los bancos venezolanos, "están ayudando
y no hay confrontación".
Estas palabras
y las que recientemente han manifestado en público algunos
banqueros parecen indicar que todos están contentos. En el
caso de que Chávez haya intentado presionar a las entidades
parece que el resultado ha sido espectacular. Quizá incluso
se haya producido algún tipo de acercamiento, todavía
secreto, entre ambos bandos.
Las
quejas. En
cualquier caso, es obvio que los banqueros han decidido, al menos
de momento, templar sus declaraciones. Aunque sólo sea en
público.
Fuentes bancarias
han asegurado a Americaeconomica.com que la ley no les
gusta pero "somos conscientes de que no hay marcha atrás
y hay que intentar llevar la fiesta en paz, es una restricción
que tenemos que soportar".
Además,
en contra de lo que declaró Escotet en la Comisión
de Finanzas de la Asamblea Nacional sí parece que el sector
ha frenado la concesión de créditos hipotecarios.
Según ha asegurado a este diario un analista bancario independiente,
"el planteamiento de la banca jamás fue el de incumplir
el texto legal, lo que se está solicitando es que se resuelvan
los asuntos pendientes para poder aplicar la ley, lo que en la práctica
ha ocasionado que los créditos se paralizaran".
Este experto
considera, además, que la LEDH podría ser contraproducente
porque se calcula que en Venezuela hay 1,6 millones de familias
que buscan una vivienda y la nueva legislación impulsará
las solicitudes de estos inmuebles lo que "ante la falta de
viviendas es posible que provoque un incremento de los precios en
el sector inmobiliario". En
este sentido, esta misma semana, el ministro de la Vivienda, Julio
Montes, aseguró que espera poder satisfacer las necesidades
de vivienda de 200.000 familias cada año hasta 2021.
El coste
para los bancos. La
nueva legislación también pasará factura a
las cuentas de los bancos puesto que la ley establece una tasa preferencial
muy por debajo de la tasa promedio activa. Según datos recientes
el Banco Central de Venezuela (BCV), este tipo de interés
medio en el segundo semestre de 2004 fue del 17,48%. Sobre este
porcentase se calculó la tasa social, ahora fijada en el
11,35%, y que será revisada cada seis meses estableciendo
el máximo que se podrá cobrar en el 18%, en el caso
de que las tasas activas superen el 40%.
Según
los expertos consultados, el hecho de que la tasa preferencial sea
bastante inferior a la media del mercado es de esperar "que
se traduzca en un repunte en los tipos de interés que se
aplican al resto de créditos para compensar su efecto".
Quizá estaba pensando en esto el banquero que ha asegurado
a este diario que se intentarán compensar los costes de esta
nueva legislación con los beneficios obtenidos en otros negocios,
fuentes que también afirman que la percepción en el
sector es que "el Gobierno piensa que los bancos ganan mucho
dinero y quiere que cumplan con el interés social y, de paso,
que ganen menos".
Otros analistas
también destacan el hecho de que las entidades financieras,
debido a las trabas jurídicas para ejecutar una vivienda
principal en caso de impago, "tendrán que establecer
especial cuidado en la aprobación de los préstamos
hipotecarios".
Hay
más problemas. Los banqueros han insistido hasta
la saciedad que uno de los problemas que tienen para atender las
peticiones del Gobierno para que presten al sector productivo es
el hecho de que los depósitos son prácticamente
en
su totalidad a corto plazo debido a que los ahorradores no se fían
de las entidades financieras y el grado de bancarización
es todavía muy bajo por lo que si se presta a largo plazo
se produce una peligrosa asimetría en el balance.
Además,
en Venezuela los ciudadanos están acostumbrados a los sustos
económicos (y políticos) y a la volatilidad del tipo
de cambio y de los tipos de interés por lo que prefieren
guardar el dinero bajo el colchón antes que colocarlo en
instrumentos de largo plazo.
Estas
reticencias son las que impulsaron al Gobierno de Chávez
a obligar a los bancos a otorgar obligatoriamente el 16% de su cartera
crediticia a préstamos agrarios y el 3% a microcréditos.
Con la nueva ley tendrán, además, que destinar un
porcentaje concreto a hipotecas con lo que "cerca de un tercio
de la cartera crediticia estará dirigida por el Estado".
Según
explican algunos analistas "esto no resolverá el problema
de los préstamos para la vivienda. La solución requiere
que se logren las condiciones para que se desarrolle un mercado
de instrumentos de mediano y largo plazo y que se logre una sostenibilidad
del crecimiento económico que permita mantener estables en
el futuro los tipos de interés y un control de la inflación
que frene el deterioro del salario y del poder adquisitivo".
Además,
consideran que el Gobierno debe estimular el sector privado, concretamente
al sector de la construcción, para que se incentive la puesta
en marcha de nuevas viviendas.
En
cualquier caso, y a pesar de estos problemas que denuncia la banca,
parece que las entidades financieras han optado por llevarse bien
con el Gobierno y asumir el desgaste que supone acatar las decisiones
de Chávez. Como dijo un banquero a este diario cuando se
desenterró hace unos meses el asunto de los préstamos
indexados "las presiones son recurrentes (por parte del Gobierno),
pero los bancos han sido capaces de crear un lobby para
minimizar los costes”.
En
cuestión de horas la tregua que parecía haberse roto
entre el Gobierno y los banqueros ha vuelto de nuevo a restablecerse.
O eso parece.
VNZ
BYS
|