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Viernes
4 de febrero de 2005
El
presidente Carlos Mesa inviste a su tercer Gabinete ministerial
Bolivia,
hacia la descentralización política
Por
Americaeconomica.com
El
Gobierno de Bolivia cuenta desde ayer jueves con un equipo ministerial
renovado. El presidente de la República, Carlos Mesa Gisbert,
nombró anoche a nueve ministros y ratificó en su cargo
a otros siete con el propósito de “fortalecer la visión
política y económica del país”. Durante
el acto de investidura, Mesa pidió a su nuevo gabinete “transparencia,
honestidad e idoneidad en su trabajo” y reiteró que
Bolivia tiene que dar “un salto del centralismo a un proceso
de autonomías que garantice la unidad del país”.
En
la actualidad, el rasgo más significativo de la mayoría
de los Estados de América Latina es la carrera hacia la descentralización
política. Y Bolivia no quiere llegar la última. En
este panorama, el modelo que se observa con mayor interés
es el de los históricos estados europeos, unitarios y federales,
que han originado la figura del Estado regional.
En un país de más de un millón de kilómetros
cuadrados, con grandes diferencias sociales entre sus principales
ciudades, situadas en las fronteras con los países del Mercado
Común del Sur (Mercosur), y las poblaciones más pobres
del interior, Mesa se comprometió a convocar una Asamblea
Constituyente que definiera los cambios tan deseados por la población
de la forma "más pacífica posible".
El desafío del mandatario es ahora mantener la unidad política
en un proceso de descentralización que comenzó hace
ya más de 10 años en Bolivia, sobre todo en el terreno
económico con la capitalización de las empresas estatales
y la llegada de nuevas firmas internacionales al país altiplánico.
En
la actualidad, el proceso se encamina hacia lo político y
parece ser que la iniciativa autonómica está liderada
por la provincia de Santa Cruz, siguiendo los pasos de sus vecinos
más próximos, Argentina y Brasil. De hecho, Santa
Cruz se ha convertido en la primera ciudad boliviana en nombrar
un Gobierno regional provisional. Lo hizo el pasado viernes 28 de
enero.
Las prisas de la provincia más próspera de Bolivia
son demasiado grandes como para esperar a que la Constituyente tenga
fecha. Pero las formas con las que los cruceños han acelerado
el proceso han conseguido poner a la región en contra del
Gobierno Central y del resto del país. Durante las movilizaciones
de esta provincia hubo movimientos paralelos para contrarrestar
la iniciativa cruceña llamando al orden y a la unidad de
la nación.
La Asamblea no interesa a todos por igual. Bolivia
está dividida en nueve departamentos, de los que Santa Cruz
es el más rico. Esta región posee abundantes recursos
naturales y una economía saludable, al contrario de otras
regiones más críticas en las que la autonomía
sentaría bastante peor. Por esta razón, los cruceños
tienen mayor interés en que se convoque un referéndum
local y no quieren esperar a una Asamblea en la que participarán
también las otras ocho regiones del país, sin tantos
intereses autonómicos.
Hay que tener en cuenta que la renta per cápita
de Santa Cruz es la más alta del país, con un Producto
Interior Bruto (PIB) regional de 2,051 millones de dólares
(1,5 millones de euros), un 30,6% del PIB nacional. Es, además,
la sede de las empresas petroleras tanto nacionales como internacionales
establecidas en el país, por lo que el sector comercial de
este departamento es uno de los más grandes y dinámicos
de Bolivia.
Pero
la situación de Santa Cruz es a su vez histórica.
Esta región siempre ha estado mejor situada que el resto,
tanto geográfica como económicamente. Logró
mantenerse al margen de la desmantelación de la industria
agrícola cocalera que supuso la pérdida de unos 50.000
puestos de trabajo en el país altiplánico y siempre
ha sido el epicentro del contrabando entre Bolivia y los países
del Mercosur.
BLV PLT
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