Viernes 11 de febrero de 2005


La confianza del mercado en el Santander, intacta

El juicio de las jubilaciones se acerca al final

Por Michela Romani

Si todo va según lo previsto, el juicio de las jubilaciones millonarias podría concluir ya la próxima semana, a la espera de la sentencia. El Grupo Santander no parece estar sufriendo en bolsa por este proceso. Desde que empezó, el pasado 26 de enero, las acciones del banco se han revalorizado un 8,72%, frente a una subida del Ibex del 6,14%. El BBVA, su principal competidor, avanzó en este periodo un 6%. Justo hoy, el gobernador del Banco de España (BdE), Jaime Caruana, opinaba que el juicio no afectará ni a la solvencia ni a la credibilidad del mayor banco de español.

A lo largo de esta semana, los principales responsables del Grupo Santander y muchos destacados ex directivos han comparecido como testigos delante el tribunal de la Audiencia Nacional de Madrid que juzga a Emilio Botín, Angel Corcóstegui y José María Amusátegui por el caso de las jubilaciones millonarias. Tanto los testigos llamados a declarar por la acusación particular, como los que convocaron la defensa y el Ministerio Fiscal, confirmaron las versiones que los tres imputados dieron de las razones que estuvieron a la base de los millonarios contratos de los dos ex altos cargos del Banco Santander Central Hispano (BSCH). Todos los consejeros o ex consejeros del banco confirmaron además que dichos documentos fueron ratificados por el consejo con unanimidad.

La acusación que representa a Rafael Pérez Escolar y Francisco Franco Otegui llamó a testificar también a la hija de Emilio Botín, Ana Patricia, actual presidenta de Banesto y consejera del Grupo Santander, y a Jaime Botín, hermano del imputado. La ley permite que un testigo se niegue a declarar sobre asuntos que pueden afectar a un familiar directo, tal y como explicó el presidente del tribunal Antonio Díaz Delgado, a los dos miembros de la familia Botín.

Ana Patricia se acogió a este derecho. Su intervención en la Audiencia duró sólo algunos minutos, a últimas horas de la tarde del pasado lunes. En cambio, Jaime Botín espetó al juez un sonoro: "Sí quiero declarar" y contestó con firmeza a todas las preguntas de los abogados de la acusación. Cuando le preguntaron si tuvo conocimiento de contratos parecidos a los que otorgaron 108,1 millones de euros a Corcóstegui y un bonus de 43,7 millones de euros a Amusátegui, Jaime Botín admitió que no. Pero inmediatamente después aclaró: "Es que en España no hay ningún otro banco como el Santander".

La declaración del inspector del Banco de España (BdE), José María Lamamie, provocó algunas confusiones que se aclararon al día siguiente, cuando le tocó el turno al interventor del Santander, José Manuel Tejón. Lamamie, afirmó el lunes que el regulador no supo de los contratos hasta noviembre de 2002. Al día siguiente, Tejón aclaró que fue en marzo de 2002 cuando el BdE recibió oralmente explicaciones sobre estos documentos, así como consta en el informe del responsable del Departamento Jurídico del regulador, Francisco Javier Priego.

El abogado de Pérez Escolar, José Manuel Gómez Benítez, que había pedido que declarara Priego, retiró su petición admitiendo que las declaraciones del testigo coincidían con el informe.

Tejón también aclaró que el bonus de 43,7 millones de euros que Amusátegui recibió cuando salió del BSCH, en agosto de 1999, no se contabilizó en las cuentas de ese año porque la normativa vigente preveía que estos pagos se contabilizaran como gastos en el momento de su desembolso.

En los primeros dos días de esta semana, desfilaron delante del tribunal también el actual consejero delegado del Santander, Alfredo Sáenz, el secretario del consejo de administración, Ignacio Benjumea Cabeza de Vaca, el presidente de la Comisión de Nombramientos y Retribuciones del banco, Fernando Asúa, el director general del Santander para América Latina, Francisco Luzón, el vicepresidente tercero, Matías Rodríguez Inciarte, y el consejero externo Rodrigo Echenique. Además, se escucharon los testigos de los ex consejeros Santiago Foncillas, Pedro José Ballvé, José Manuel Arburúa, Felipe Benjumea Llorente y Antonio de Hoyos. Este último, reveló ser quien escribió a mano las cifras de los contratos y reiteró que se hizo por razones de seguridad.

Todos los testigos confirmaron que los contratos fueron aprobados en los consejos de administración e insistieron en que las retribuciones salariales de los consejeros ejecutivos no tienen nada a que ver con las atenciones estatutarias que reciben los consejeros no ejecutivos por el mero hecho de sentarse en este órgano de dirección. Sobre la base de su experiencia profesional, en el banco o fuera, los testigos coincidieron en que las retribuciones de los ejecutivos no tienen el límite del 5% del beneficio que sí atañe a las atenciones a los consejeros.

El juicio se retomará el próximo martes con el testigo del consejero del Santander, Antonio Escámez, quien no pudo comparecer hoy por razones de salud, y el presidente de la Asociación Española de Banca (AEB), José Luis Leal. El presidente del tribunal, Antonio Díaz Delgado, manifestó que espera que el próximo día 15 se podrá concluir también el examen de las pruebas periciales.

ESP BYS

 


   

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