Viernes, 11 de febrero de 2005

 

Enrique García, presidente de la CAF

“América Latina necesita mejorar su ahorro interno y su competitividad”

Por Miguel Humanes

El presidente de la Corporación Andina de Fomento (CAF) estuvo en Madrid recientemente, de regreso del Foro de Davos (Suiza), y en distendida charla con Americaeconomica.com pasó revista a los temas más candentes de la actualidad económica latinoamericana. Los procesos de integración regionales, las asignaturas pendientes, los proyectos en los que trabaja la CAF... Enrique García aprovechó su estancia en Madrid para entrevistarse con el ministro de Economía español, Pedro Solbes, y para firmar un acuerdo con la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI).

- ¿En qué estado se encuentran los procesos de integración de América Latina a los que tanto contribuye la CAF?

- En términos de integración, creo que lo que es destacable el acuerdo que alcanzaron  -no obstante las dificultades que siempre existen en las relaciones, especialmente comerciales- los dos bloques Mercosur y la Comunidad Andina en materia comercial, que ha significado que hoy día prácticamente estos dos acuerdos estén muy coordinados y esto ha permitido además que en Cuzco (Perú) se diera el nacimiento formal a lo que se viene a llamar la Comunidad Suramericana de Naciones (CSN). Pero al mismo tiempo también hay que poner las cautelas: el hecho de que la región tuviese este comportamiento económico tan favorable (en 2004), no debe llevarnos a la ilusión de pensar que esto (el crecimiento económico vigoroso) va a ser eterno y dejar a un lado los problemas estructurales que aún tiene la región y que en resumen son: uno, la volatilidad de las economías debido a la alta concentración de las exportaciones, especialmente en commodities –pocas commodities-, y dos, el hecho de que no se está generando suficiente empleo y que consecuentemente existen niveles de inequidad bastante grandes, que se agravan porque la distribución de la riqueza es bastante desigual y esto genera problemas de que los bolsones de pobreza continúan; un tercio de los latinoamericanos vive con menos de dos dólares al día.

- Da la impresión de que mientras por un lado se avanza en la integración regional, como lo demuestra el hecho del nacimiento de la CSN, el acercamiento del Mercosur y la CAN, etc., por otra parte, en el día a día, los conflictos entre Venezuela y Colombia, entre Bolivia y Chile así como la última Cumbre Iberoamericana de Costa Rica que ha resultado un tanto descafeinada... parecen mostrar que la realidad integracionista es otra bien distinta.

- No mira, yo creo si uno sólo presta atención a los temas puntuales del corto plazo tu aseveración puede ser correcta, un día se pelea Venezuela con Colombia, otro día surge un problema entre Perú y Chile, otro de Bolivia con Chile..., pero si uno mira al escenario a largo plazo, los avances han sido muy importantes. Llegar al acuerdo entre el Mercosur y la CAN es un logro que antes parecía irrealizable. El hecho que el Mercosur tenga como miembros asociados no únicamente a Bolivia y a Chile como antes, sino prácticamente a todos los países latinoamericanos, excepto Colombia que todavía no es, da una idea del grado de ‘confianza latinoamericana’ que existe en la actualidad.

- ¿Confía usted en que los procesos de integración de la región irán profundizándose?

- Lo relevante aquí es, insisto, que los conflictos de corto plazo, aun siendo importantes, no nos deben hacer perder la perspectiva de mediano y largo plazo. Yo tengo la convicción de que se va a seguir avanzando en los procesos de integración en América Latina. Y eso que hay un tema que siempre es controversial: el comercio. Quizás uno de los errores que cometió América Latina en años anteriores es haber tratado de arreglar todo con lo comercial por delante, cuando la solución pasa por establecer bases más sólidas, como lo hizo Europa, que empezó por la integración de las industrias del carbón y el acero y luego continuó con el tema de las infraestructuras, los fondos estructurales y de cohesión, con la clara estrategia de que para poder llevar a cabo la integración hay que limar las diferencias entre países. Pero, ¿qué se hizo en América Latina? Se habló del comercio, pero no se habló de las infraestructuras, no se habló de la cohesión. En cambio ahora, si yo reviso la agenda de la integración, tanto andina como del Mercosur y centroamericana, vemos que hay una integración mucho mayor en temas que antes estaban ausentes, como el de las infraestructuras o como la concepción de que debemos buscar mecanismos de equilibrio para la región. Esos asuntos están ahora sobre el tapete de América Latina.

-¿Y la reciente fiebre de los tratados de libre comercio (TLCs) tiene que ver con lo que usted está comentando?

- Sí. Un tema que causa confusión es que por un lado se está hablando de mecanismos como Mercosur, pero por otro lado hay una serie de países que firman TLCs con EEUU, ¿no es esto una contradicción? Yo diría que lo perfecto es enemigo de lo bueno. Creo que en el contexto de las realidades actuales, lo que hay que tener muy claro es que la región globalmente, y los países individualmente, entiendan que los procesos de integración regional son un mecanismo para lograr mayor competitividad, mejor capacidad de negociación política-económica en el mundo y desde luego para aumentar el comercio y las relaciones externas, pero el objetivo debe ser cómo posicionarse en el mundo. Porque si las regiones se cierran, si América Latina se cierra se va a quedar fuera de la fiesta.

En el momento en que tú resuelvas los temas de integración fronteriza, que comiences a mirar los espacios regionales no desde el punto de vista de países, sino de áreas naturales, también se logrará un importante avance. Por ejemplo, el sur del Perú, el norte de Chile y el noroeste de Bolivia tienen un común denominador económico, eso es lo que se necesita para trabajar. Y lo mismo sucede con la zona colombo-venezolana, o si uno mira al norte de Brasil, se da cuenta que tiene mucho más en común con el sur de Venezuela que con el sur brasileño. Estos vectores de desarrollo: áreas, regiones no por fronteras geopolíticas sino por fronteras naturales creo que es otro elemento que hay que estimular y nosotros estamos tratando precisamente de apoyar estos desarrollos de tipo fronterizo.

- ¿Qué necesita América Latina para acabar de subirse al tren del desarrollo?

- Los temas pendientes de la región son mejorar su capacidad de ahorro interno, mejorar sus índices de competitividad, para lo cual se tiene que trabajar mucho en infraestructuras logísticas; en institucionalidad, para asegurar reglas del juego estables que atraigan a la inversión privada, tanto nacional como extranjera; un mayor énfasis en mejorar la calidad de la educación, de manera que la educación no solamente se vea como un elemento de mayor competitividad sino también como un instrumento de mayor equidad, porque obviamente la educación es el vehículo mediante el cual las personas tienen capacidad de movilización, y desde luego el establecimiento de todos los mecanismos de financiamiento interior.

Con respecto al ahorro interno, hay que recordar que América Latina sólo dedica el equivalente al 18% de su PIB a esta ‘macromagnitud’, mientras que en otras regiones ese porcentaje llega a superar el 30%. Vemos que América Latina tiene que hacer un esfuerzo de aumentar ese ahorro por lo menos tres o cuatro puntos, con lo cual se estaría en una situación mucho más favorable. Y para ello es fundamental que se cree el marco institucional para fomentar el ahorro. Eso implica reformas en los sistemas financieros, un mejor funcionamiento de los mecanismos de fondos de pensiones y, desde luego, el buen manejo fiscal porque parte de los problemas de ahorro muchas veces se originan por situaciones fiscales débiles de los países, donde se generan en ciertos momentos déficits que implican pues obviamente desequilibrios muy graves. Hoy podemos decir que, salvo unos cuantos países, las cosas están muy bien, pero ¿por qué? Porque estamos en el ciclo alto.

- ¿Y cuál sería la ‘receta’ para los “ciclos bajos”?

- El asunto es cómo crear políticas anticíclicas. Esta época de las vacas gordas debería servir para que parte de esos excedentes extraordinarios sean colocados como reservas, para que en los días de las vacas flacas se tenga la posibilidad de hacer los ajustes sin necesidad de que éstos sean traumáticos.

- ¿Cómo valora la actual situación de la CAF?

- La CAF ha tenido un desempeño muy satisfactorio el año pasado; ha sido un año record en varios temas. Hemos aprobado un monto de 3.500 millones de dólares (Colombia ha sido el país más beneficiado con más de 900 millones de dólares), con lo cual nuevamente hemos sido la principal fuente de financiamiento de los países andinos, Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia, y además hemos jugado un importante rol en el proceso de estímulo de la integración regional puesto que en la CAF existen miembros de fuera de la Comunidad Andina -son 17 los países miembros*- y especialmente en el ámbito suramericano hemos jugado un importante papel de financiamiento.

El año pasado también ampliamos nuestra base accionaria con el ingreso de República Dominicana en el mes de diciembre, con lo cual España se mantienen como el único socio de fuera de la región de América Latina.

Además, 2004 ha sido un año muy positivo en términos de resultados financieros. Los países han cumplido con todas sus obligaciones, la cartera de préstamos de la CAF es muy sana ya que apenas un 1% de los préstamos están en situación de no acumulación de ingresos, hemos reafirmado nuestra calificación crediticia en “grado de inversión A” y eso nos ha permitido tener una presencia importante en los mercados de capitales, con lo que los spreads han ido naturalmente bajando. Y al final hemos generado utilidades (beneficios) por más de 200 millones de dólares, que sirven para fortalecer la capacidad patrimonial de la CAF y consecuentemente su capacidad para financiar más programas y proyectos en la región.

- ¿Esos beneficios de 2004 son récord al igual que los 3.500 millones de dólares destinados a financiación?

- Sí, sí, son récord. Hemos tenido un aumento importante en el año pasado. En 2003, tuvimos utilidades de 140 millones, o sea ha sido un aumento muy importante.

- ¿La CAF reparte esos beneficios?

- Los repartimos de la siguiente forma: se aumentan las reservas, o el capital, y una porción de esas utilidades, unos 50 millones de dólares, se asignan a fondos para cooperación técnica para el fortalecimiento institucional, el desarrollo del área social, desarrollo comunitario, desarrollo cultural..., pero dividendos en efectivo no damos.

- ¿En qué proyectos trabaja actualmente la CAF?

- En los últimos cinco años hemos aprobado financiamientos para 38 proyectos de integración regional, básicamente en el ámbito suramericano. Y eso significa una inversión total de 7.500 millones de dólares, de los cuales la CAF ha financiado dos tercios. Y tenemos en perspectiva aprobar, yo diría, anualmente un monto promedio de 3.000 millones de dólares, un 40% de ese total, estamos hablando de más de 1.000 millones de dólares anuales, son proyectos en el área de las infraestructuras. Dentro de la cartera de la CAF la infraestructura económica y social es más del 60% y el resto está en los sectores productivos, en pequeña y mediana empresa y una porción menor en programas de ajuste, apoyando los programas de los países de estabilización –si el país lo pide, claro-.

Y en cuanto a proyectos concretos, no querría citar sólo uno y que se me queden otros en el tintero, porque todos son muy importantes. Pero por ejemplo, estamos trabajando en varios proyectos en toda la integración energética en el Cono Sur, como gasoductos entre Bolivia, Argentina, Brasil..., un proyecto importantísimo por el que hemos recibido un premio como mejor Proyect finance del año pasado. Además tenemos toda una cadena de proyectos de infraestructuras de integración en la Argentina, en Chile y por todos los países vecinos.  Otro que va a financiarse este año es la conclusión de la carretera que une la frontera del Brasil con Santa Cruz (Bolivia), una parte ya está, sólo quedan algunos tramos. Hay otros proyectos de integración, entre Chile y Argentina, y luego ya hay otros que no son de integración, como por ejemplo todo el sistema de metro de Venezuela o el programa interesantísimo que es el “Transmilenium de Bogotá”.

- Cuando se habla del sector exterior en relación con Latinoamérica, se echa en falta algo tan importante como es la demanda de transferencia de tecnología y se trata de algo determinante, ¿no?

- Es fundamental. Por eso hay que aclarar un tema que a veces no se explica bien: la importancia de la inversión extranjera directa (IED). Cuando tienes un ahorro interno del 18% del PIB en América Latina y tienes que invertir por lo menos un 25%, esa brecha tiene que ser cubierta de afuera. Y aparte de préstamos, lo principal es la IED. Con ella, primero, se cierra la brecha entre ahorro e inversión, esa es una función, pero la otra muy importante es que es un instrumento fundamental para la transformación productiva y para la transferencia de tecnología. Entonces, la política de los países debe ser, precisamente, usar parte de esa IED como un facilitador de la política de innovación tecnológica. Y eso debe venir aparejado a una acción interna de vincular a la empresa con los gobiernos y con los centros académicos.

- ¿Qué nos puede decir de China y su entrada en los sectores estratégicos latinoamericanos?

- Bueno, yo creo que toda inversión de ese tipo es muy bienvenida, lo que sí debe ser clave el que esa inversión siga un poco esa filosofía de innovación tecnológica. Además, hoy día hay que partir de la premisa de que la globalización, le guste o no le guste a la gente, es un hecho y es un hecho tecnológico y las decisiones se toman en segundos. Y ahora ya no puede ser eso de “yo soy un país que quiere producir de todo”, no es posible. Lo que sí es muy importante en América Latina y en eso hay un poco de confusión es asumir la realidad de que, al margen de las ideologías, el mundo está totalmente interconectado.

- ¿Cómo ve la posición de EEUU en el segundo mandato de Bush con respecto a América Latina?

- Me parece un poco prematuro valorar la política de la nueva Administración Bus porque está en sus inicios. Pero sí es una realidad que para América Latina la relación con EEUU es una relación muy importante que hay que saber administrar, hay saberla manejar, pero es una realidad, es un mercado con una dimensión muy grande, con gran capacidad tecnológica, etc., pero eso no quiere decir que se trate de una relación de monopolio. Por eso, el fortalecer más allá del diálogo nuestras relaciones con Europa y otras partes del mundo es determinante.  

* Colombia, Perú, Bolivia, Ecuador, Venezuela, Argentina, Brasil, Chile, Trinidad Tobago, Jamaica, México, Panamá, Costa Rica, Paraguay, Uruguay, República Dominicana y España.

RGN MCR PLT

 

   

Edita Asesores de Publicaciones S.L.