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Viernes 11 de febrero de 2005
DESDE EL MALECON CON... ¿Un lechero en el Hall de la Fama? Por
Aurelio Pedroso
Keith Murfield, presidente de la gran lechera norteamericana Dairy America, no podrá menos que sentirse doblemente satisfecho, y hasta orgulloso ,de haber firmado, en primer término, un millonario contrato en Cuba, y luego, que ocurriese en un sitio donde alguna vez antaño pusieron pies y empinaron el codo -no para beber leche- sus más famosos paisanos y de otros países. Personajes de todo tipo, como esa colección de mafiosos compuesta por Santos Traficante, Meyer Lansky, Anastasia o el temible Luciano, entre otros, que optaron por celebrar una extraña convención en los años 40 y cerraron el hotel en pleno para mayor tranquilidad/seguridad. O gente de cine de la talla de Gary Cooper, Buster Keaton o el diestro pistolero John Wayne, para los que el Hotel Nacional de Cuba, era un aposento de muy buen gusto, edificado con dinero cubano y administración estadounidense, ante una vista panorámica inigualable en la bien llamada Perla del Caribe. Y allí, en el Hall de la Fama, muy cerca de la octogenaria barra en la que Ava Gadner reclinó los pechos en busca de un “screw driver”, Murfield y Pedro Álvarez, director de la estatal Alimport, firmaron un contrato de 8.000 toneladas de leche en polvo. Para empezar, porque en carta de intención hay otras 6.000 toneladas más que en total frisan los 22 millones de dólares al contado, que son las reglas impuestas por el presidente George W. Bus, un hombre que, sin dedicarse a temas lecheros, es la propia leche al decir de los gallegos (españoles). Cuba, según los directivos de Alimport consume anualmente unas 100.000 toneladas de leche en polvo. De modo y manera que la compra a estos californianos sería un buen punto de partida, máxime cuando se trata de un componente básico para niños y ancianos y no siempre está disponible. Hasta el momento, el tonelaje total de alimentos contratado con empresas de EEUU asciende a 4,78 millones de toneladas métricas, mientras que lo importado frisa los cuatro millones por un monto de 1,04 millones de dólares. Las condiciones impuestas por Washington, como se conoce, no son las mejores. Aún así Alimport afirma que los pagos se realizan a su debido tiempo, aún cuando no existen relaciones bancarias entre Cuba y EEUU. Hay mucho optimismo entre ambas partes firmantes de que, a pesar de los pesares y las vueltas de tuerca que suele dar la Administración de EEUU en torno al comercio con la isla, la actual situación pueda cambiar para mejor. Así sea y tal vez un futuro, míster Murfield pueda ocupar sitio entre los famosos del hotel habanero. CBB USA PLT |
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