Viernes 18 de febrero de 2005


Lucio Gutiérrez ha llamado a sus opositores "miserables"

¿Quién puede más en Ecuador?

Por Carolina Caro

Ecuador vuelve a estar dividido. Quito ha seguido la estela de Guayaquil y ha sido testigo de nuevas manifestaciones en contra y a favor del Gobierno. Aunque no hay cifras oficiales, parece que la oposición ha vuelto a tener un mayor poder de convocatoria. La crisis social del país se acentúa mientras Ejecutivo y oposición mantienen un pulso para demostrar que cuentan con el apoyo de la población.

El pasado miércoles, la capital de Ecuador fue el centro de atención de todo el país. Aunque los líderes de ambos movimientos no han dado cifras oficiales, el Ayuntamiento capitalino, basádose en las cifras de las empresas consultoras Market y Spectrum, asegura que la marcha de la oposición reunió a 160.000 ciudadanos mientras que el presidente Lucio Gutiérrez congregó a alrededor de 25.000 personas. Ambas concentraciones se desarrollaron pacíficamente.

El alcalde de la capital, Paco Moncayo, que lideraba la opositora "Marcha por la democracia", presentó ante sus seguidores las propuestas de la llamada Asamblea de Quito para el restablecimiento de la democracia. Moncayo asegura que su propósito no es que Gutiérrez se vaya, sino que escuche sus peticiones y emprenda cambios políticos. Además, exige la salida de los jueces de la Corte Suprema de Justicia (CSJ), elegidos en el mes de diciembre por el Congreso a petición del mandatario, y que se garantice la transparencia y la ética de los magistrados.

Ambas marchas estaban previstas para el jueves 17 de febrero, sin embargo, la oposición decidió adelantar un día la suya para evitar enfrentamientos con la manifestación en pro del Gobierno. Fue entonces cuando el hermano del presidente, Gilmar Gutiérrez, anunció que la "Marcha por la esperanza" se convocaría también para el miércoles.

Según fuentes consultadas por Americaeconomica.com en el Ayuntamiento de Quito, esta decisión fue tomada por los oficialistas "para protegerse" porque era una forma de impedir que la oposición se movilizara en la sede del Gobierno. Al coincidir en fecha, ellos se concentraron allí e "impidieron el acceso de los opositores por medio de fuerzas armadas".

Las mismas fuentes declaran que "el Gobierno ofreció dinero y comida a ciudadanos con pocos recursos a cambio de que asistieran a su manifestación, y estos hechos están probados". Desde la Presidencia, con la que se ha puesto en contacto Americaeconomica.com, se han negado estas acusaciones pero no han querido ofrecer declaraciones al respecto, y se limitan a remitirse a la página web oficial del Gobierno.

Gutiérrez pronunció un discurso ante sus seguidores en el que destacó su labor por luchar contra la oligarquía e impulsar una regeneración política en el país. Además, declaró que la marcha opositora era la de la "arrogancia y la prepotencia".

Su hermano Gilmar asegura que la marcha fue un éxito y tuvo la acogida que esperaban y añadió: "Esta es la auténtica democracia que la oligarquía tiene miedo".

El jueves, un día después de las movilizaciones, Gutiérrez aceptó entrar en conversaciones con la oposición para estudiar sus propuestas. En una entrevista a un medio local, el presidente anunció que alertaría a la Agencia de Cooperación de EEUU (Usadi) y a la UE de que el dinero que "envían a ciertas ONGs del país está siendo mal utilizado" porque se emplean en marchas de la oposición que "tienen como objetivo derrocar mi Gobierno".

Gutiérrez también declaró que el Ejecutivo va a poner en funcionamiento un canal de televisión estatal. El presidente hace poco presentó una ley para crear un Comité de Contenidos que regule la programación en los medios de comunicación.

Las manifestaciones de Quito no han sido las primeras en el país. En el mes de enero, Guayaquil fue testigo de movilizaciones similares y, de nuevo, la oposición tuvo mayor poder de convocatoria.

El contenido de fondo de las protestas en ambas ciudades fue el mismo, la reestructuración de la CSJ en diciembre. Sin embargo, las peticiones no fueron las mismas. Mientras en Guayaquil se exigía la renuncia de Gutiérrez y el establecimiento de un régimen autónomo en la provincia de Guayas, en Quito se pide un cambio político que no conllevaría la renuncia del presidente.

Sea como fuere, el país atraviesa una grave crisis social que no se sabe qué consecuencias traerá y que deja el futuro del país en el aire.

CDR PLT


   

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